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Desarrolla UNAM prótesis temporal para niños que perdieron los dientes de leche

Es biodegradable y pude ser usada por menores que perdieron las piezas por caries y les ayudarán a salir bien sus dientes permanentes, dice Cecilia Barrera

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que laboran en la Facultad de Estudios Superiores-Iztacala, desarrollaron un novedoso tratamiento odontológico para niños que incluye el uso de una herramienta temporal y biodegradable para ser usada por menores que hayan perdido piezas dentales de leche por caries infantil.

La prótesis es un Mantenedor de espacio biodegradable, y su objetivo es ayudar a que puedan comer normalmente los niños que han perdido muelas o dientes de leche y que al mismo tiempo se mantenga el espacio para el brote y correcto acomodo de la dentadura permanente.

Cecilia Barrera Ortega, Jefa de Sección de la Clínica Odontológica en la FES-Iztacala, presentó el andamio hecho con material biodegradable y explicó los análisis a los que fue sometido para asegurar que no aloje bacterias u otros patógenos en el tiempo que sea usado por los menores.

En infantes a partir de los tres o cuatro años se puede requerir ese andamio, a fin de que permanezca disponible el espacio para el molar permanente que todavía no va a erupcionar, y que cuando venga el recambio se haga de manera normal. En este caso, la ventaja sería contar con un mantenedor que se degrada con el tiempo y evita infecciones.

Análisis y diseño

Los científicos universitarios trabajan con un polímero sintético comercial llamado policaprolactona, que es biodegradable y biosintético. Sus ventajas son: estar elaborado con un material novedoso, estético, funcional, con un costo menor, que se podría colocar en una sola cita, sin necesidad de mandarlo a fabricar en un laboratorio dental.

Ese material se hace funcional al agregarle nanopartículas de diferentes óxidos metálicos.

“En el Laboratorio de Investigación en Nano y Biomateriales Dentales llevamos a cabo la síntesis de tales nanopartículas (diminutas, de aproximadamente 25 nanómetros) para darle a esa especie de andamio la propiedad de ser antimicrobiano y radiopaco (es decir, que al no ser atravesado por los rayos X, es visible en la radiografía como una zona blanca)”.

La meta es obtener un mantenedor de espacio para aquellos pequeños que perdieron dientes o muelas debido a la caries temprana y que deben sustituirse porque de otra manera, cuando vengan los dientes permanentes, se presentará una maloclusión o incorrecta alineación de los dientes. Esa es la segunda enfermedad más frecuente en menores, después de la caries.

Los andamios están diseñados para colocarse en un medio donde hay abundantes bacterias; esos polímeros se degradan con el tiempo, y al momento de hacerlo liberan las nanopartículas que carecen de efectos tóxicos, pero tienen antimicrobianos para ayudar a disminuir, en primera instancia, la caries y también la biopelícula conocida comúnmente como placa dentobacteriana.

En la literatura científica, explicó la universitaria, existen numerosas nanopartículas de óxidos metálicos con esa capacidad; sin embargo, no todas son útiles. Las de cobre, por ejemplo, poseen buenas propiedades antimicrobianas, pero tiñen de negro y no sería estético colocarlas en la boca de un paciente. Por ello, se eligieron las de óxido de zinc, magnesio y bismuto.

La especialista en odontopediatría, y maestra y doctora en ciencias, señaló que esta es la primera vez que se intenta otorgar una aplicación de este tipo a esos materiales. “La policaprolactona se ha usado para hacer electrohilado; es decir, mallas para que las células puedan ‘caminar’. Lo que nosotros estamos desarrollando es un bulk o bloque, al que se agregan diferentes nanopartículas para ver su efecto antimicrobiano durante varios días y después ponerlo en un medio biológico”.

En la primera fase, la investigación consiste en “dopar o funcionalizar” el polímero con las nanopartículas y probarlo con células. Luego, el proyecto pondrá el polímero en contacto con bacterias, posteriormente se probaría en un modelo animal hasta llegar a utilizarse en pacientes.

Caries infantiles

En México, el índice de incidencia de caries infantil es alto, de 75 por ciento; las piezas dentales más dañadas son los molares primarios o “de leche”. Se requiere un mantenedor de espacio intramucoso, no invasivo, cuando el pequeño tiene un proceso infeccioso, pero no puede tomar antibióticos de manera prolongada, por lo que se necesita extraer la pieza para evitar que se complique la situación. Hasta ahora se utilizan mantenedores de espacio metálicos y se requieren dos citas porque se mandan a elaborar en un laboratorio.

Fuente: cronica.com.mx