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Adiós a escayolas y férulas para curar fracturas de huesos: crean un método para que se reparen solos

Los huesos rotos tienen una capacidad asombrosa para curarse, sobre todo en los niños. A las pocas semanas de una fractura (o rotura de un hueso), se forma nuevo hueso, aunque la curación completa puede llevar más tiempo. Esa motivación ha impulsado un nuevo estudio donde se aventura su curación por sí mismos. Y es que, investigadores de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, han desarrollado un novedoso método donde se ha comprobado que la regeneración ósea se produce en ratones sin implantar tejido óseo ni biomateriales.

Cuando un hueso se fractura, el cuerpo envía señales para que unas células especiales acudan a la zona lesionada. Algunas de estas células especiales hacen que la zona se inflame (se enrojezca, se hinche y duela). Esto le indica al cuerpo que deje de utilizar esa parte lesionada para que se pueda curar.

Otras células que acuden a la zona lesionada durante esta etapa forman un hematoma (coágulo de sangre) alrededor del hueso roto. Este es el primer puente que se forma entre los fragmentos del hueso roto.

Giuseppe Intini, profesor asociado de periodoncia y odontología preventiva en la Facultad de Odontología de Pitt, miembro del Instituto McGowan de Medicina Regenerativa e investigador del Centro Oncológico Hillman del UPMC señaló sobre este estudio que su método se inspira “en los bebés porque tienen una capacidad asombrosa para regenerar defectos óseos en los huesos calvariales que forman la parte superior del cráneo”, explica.

“Aprovechando la propia capacidad curativa del organismo con autoterapias, podemos estimular al hueso para que se cure a sí mismo. Esperamos aprovechar esta investigación en el futuro para desarrollar terapias novedosas para las personas”, ha adelantado el investigador.

Los dispositivos de distracción ósea ya se emplean para tratar ciertas afecciones, como la craneosinostosis, un defecto congénito en el que los huesos calvarios se fusionan demasiado pronto, por lo que ampliar esta técnica para favorecer la regeneración ósea podría ser uno de los futuros objetivos de los ensayos clínicos. Intini y su equipo también están investigando métodos no mecánicos para activar las células madre esqueléticas, como los medicamentos

Traumatismos y defectos congénitos

Los traumatismos, los defectos congénitos y la cirugía para tratar el cáncer u otras enfermedades son causas frecuentes de daños en el cráneo. A partir de los dos años de edad, estas lesiones no se curan por sí solas.

“En los bebés, los huesos calvariales no están completamente fusionados, por lo que las suturas donde residen las células madre siguen abiertas”, explica Intini. “Nos preguntamos si las suturas no fusionadas tenían algo que ver con la capacidad regenerativa ósea observada en los bebés y nos planteamos la hipótesis de que podríamos revertirla en los adultos abriendo mecánicamente las suturas para activar el nicho de células madre y aumentar su número”, ha detallado.

En ratones -que tienen un desarrollo craneal muy similar al de los humanos-, los investigadores utilizaron un dispositivo denominado de distracción ósea para aplicar cuidadosamente una fuerza de tracción controlada a los huesos calvariales, lo suficientemente fuerte como para ensanchar ligeramente las suturas pero no lo suficiente como para provocar una fractura.

Secuenciación unicelular

Mediante secuenciación unicelular de ARN y microscopía de imagen en vivo, descubrieron que el número de células madre en las suturas ensanchadas de estos animales se cuadruplicaba. Como resultado, los ratones tratados con el dispositivo regeneraron hueso para curar un gran defecto en el cráneo.

“Si se consigue activar eficazmente el nicho de células madre, se puede aumentar su número y mantener la regeneración de los defectos óseos”, afirma Intini. “Sorprendentemente, demostramos que el defecto puede cicatrizar aunque esté alejado de la sutura”, ha afirmado.

Aunque el método fue eficaz en la curación de ratones esqueléticamente maduros de 2 meses, la edad que equivale aproximadamente a la edad adulta joven en humanos, no funcionó en roedores de 10 meses, o de mediana edad.

Fuente: okdiario.com