Un estudio confirma que las dietas ‘milagro’ perjudican a la tasa de obesidad

El trabajo pide que las políticas de salud pública las desaconsejen y demuestra que las personas de mayor peso no están condenadas a vivir en un círculo vicioso de engorde

La obesidad es uno de los grandes males del mundo moderno. Las razones que motivan nuestras crecientes cinturas son muchas, pero las principales son el fácil acceso a alimentos de alta densidad energética y nuestro estilo de vida cada vez más sedentario.

Se cree que hay otros factores involucrados, como la predisposición genética, la flora y fauna intestinal y la presión social. También está la teoría del tren desbocado, según la cual las personas más voluminosas están en un ciclo vicioso y autoreforzante de aumento de peso.

Es fácil quedarse con la idea de que en el mundo desarrollado la gente está en una inexorable pendiente resbaladiza hacia el aumento de peso. Pero, ¿realmente es así?

Hoy recibimos una respuesta gracias al trabajo del investigador de la Universidad de Waterloo (Canadá) John Lang  y varios compañeros. El equipo ha estudiado los historiales médicos anónimos de 750 mil pacientes de la zona de Chicago (EU) entre 1997 y 2014. Y sus hallazgos son algo sorprendentes.

Los datos incluyen el índice de masa corporal (IMC), definido como la masa dividida por la altura al cuadrado y una medida estándar del peso corporal. Los individuos con un IMC inferior a 18.5 se encuentran por debajo del peso normal, el sobrepeso está entre 25 y 30, y cualquiera con un IMC más alto de 30 es obeso.

En las sociedades más prósperas, la distribución del IMC tiende hacia el sobrepeso y la obesidad. Estudios anteriores han demostrado que no se debe a factores demográficos ni socioeconómicos, puesto que se observa el mismo efecto en todos los subgrupos sociales y demográficos. Entonces, ¿qué puede estar pasando?

El equipo de Lang ha encontrado algunos patrones que parecen ir en contra de la lógica. Por ejemplo, los datos no respaldan la idea de que todos estamos en la misma pendiente resbaladiza. De media, el IMC de la población aumenta con el tiempo y el de las personas con un peso inferior a lo normal desde luego tiende a aumentar. Pero el IMC de las personas con sobrepeso y obsesas tienden a reducirse con el tiempo. El equipo de Lang detalla: “Durante breves escalas de tiempo de alrededor de un año, el IMC de los individuos de una población humana se desvía de forma natural hacia el centro de la distribución del IMC”.

Y hay otro importante efecto en juego. También hay fluctuaciones aleatorias en el peso y, lo que resulta más importante: las fluctuaciones no son proporcionales al propio IMC. Así que el peso de las personas más corpulentas varía más que el de las personas más delgadas.

Estos hallazgos revelan una nueva explicación de por qué la distribución del IMC está sesgada hacia valores más altos. Cualquier variación natural del peso tiene un impacto mayor en personas de mayor peso que en las personas de menor peso, lo que provoca una especie de difusión de la distribución del IMC. “[La gente] está sujeta a grandes fluctuaciones (con señales tanto positivas como negativas) que amplían la distribución del IMC hacia el lado alto”, afirma el equipo de Lang. Y por eso la distribución está sesgada hacia IMC más altos.

Este trabajo también señala una nueva manera de modelar el cambio del peso humano. El trabajo detalla: “Nuestros resultados establecen una forma de mecánica estadística para los cambios del peso humano”.

El equipo de Lang demuestra que los datos pueden ser modelados con la misma mecánica estadística que explica otros procesos de difusión de deriva que son comunes en la física y las finanzas. Por ejemplo, los físicos emplean un modelo de difusión de deriva para explicar el movimiento browniano.

El trabajo concluye: “Nuestros hallazgos empíricos y nuestro modelo proporcionan un nuevo entendimiento fundamental del papel de los mecanismos de deriva y difusión en la dinámica de distribuciones de IMC en poblaciones humanas”.

Eso tiene importantes repercusiones. Para empezar, echa un jarrón de agua fría sobre la teoría del tren desbocado del aumento de peso. El equipo de Lang afirma: “A simple vista, no hay necesidad de plantear efectos singulares como el fenómeno del ‘tren desbocado’, según el cual los individuos con un alto IMC permanecen en un círculo vicioso de aumento de peso”.

Y también tiene implicaciones para las políticas de salud pública. Los resultados podrían justificar programas dirigidos a la población al completo. Y sugiere que las políticas públicas deberían centrarse en evitar grandes fluctuaciones de peso. El trabajo concluye: “Nuestros resultados confirman que reducir estas fluctuaciones al desaconsejar, por ejemplo, las dietas radicales debería ser parte de los esfuerzos gubernamentales”.

¡Ya lo sabe!

Fuente: technologyreview.es

 

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