No hay una cepa británica; hay una variante con más preguntas que respuestas

El sistema de vigilancia del Reino Unido ha detectado la expansión de un linaje de coronavirus con 17 mutaciones

Igual que ocurría en los manuscritos medievales, cada vez que un virus salta de un lugar a otro se produce una copia del mismo. Si en uno de estos saltos se cuela un error, la errata también se acaba transmitiendo copia tras copia. Cuantas más duplicados haya, más probabilidades de que se cometan erratas. Y cuantas más erratas, más riesgo de que el mensaje cambie respecto al original. Este símil sirve de preámbulo para la noticia del día: la expansión de una variante del coronavirus SARS-CoV-2 detectada en Reino Unido ha abierto la caja de los truenos y no está claro qué hay dentro.

Este sábado, día 19 de diciembre, el equipo responsable de vigilar la expansión del coronavirus en Reino Unido publicó un informe alertando de la expansión de un linaje emergente del SARS-CoV-2. Esta variante, conocida como B.1.1.7, fue detectada por primera vez el 20 de septiembre a partir de dos casos. Tres meses después, alrededor del 15 de diciembre, ya se habían detectado 1.623 casos afectados por este linaje.

El virus sigue siendo esencialmente el mismo. Pero en la variante B.1.1.7 se han detectado un total de 17 mutaciones; de las cuales 8 se localizan en la proteína de la espícula (S), la llave que utiliza el virus para abrir la cerradura de las células y desencadenar así una infección. Para que estos cambios se consideren una cepa nueva harían falta como mínimo 30 mutaciones. En el caso de este nuevo linaje, todavía no está claro cómo afectarían las mutaciones al comportamiento del virus. Pero en experimentos en modelos animales se ha observado que al menos una de las mutaciones detectadas (N501Y) se asocia con una mayor infectividad y virulencia. Varios expertos interpelados por EL PERIÓDICO explican qué implica el surgimiento de esta nueva variante.

Muchas preguntas y alguna que otra respuesta

“Ahora mismo hay más incógnitas que certezas”, resume la inmunóloga Adelaida Sarukhanum, del equipo de ISGlobal. La detección de esta nueva variante, argumenta la experta, plantea al menos tres preguntas. Primero, si aumenta su capacidad de transmisión. Segundo, si aumenta su virulencia. Y tercero, si estas mutaciones afectarán a cómo se construye la inmunidad frente al virus. Tanto de manera natural, como en el caso de las vacunas. “Estas mutaciones, como cualquier otra, suponen un signo de alerta, que no de alarma, que habrá que vigilar muy de cerca”, argumenta la experta.

Volviendo al símil del manuscrito medieval, recordemos que el genoma del SARS-CoV-2 está compuesto de tan solo 30.000 letras. Así que la pregunta que plantea la detección de esta nueva variante es cómo afectan la veintena de erratas halladas sobre el comportamiento del virus. Hoy por hoy, las primeras informaciones apuntan a que este linaje podría ser entre un 40 y un 70% más transmisible. Esto implicaría que el virus podría contagiarse más fácilmente. Aunque, por el momento, no parece que esta variante desencadene una infección más grave.

“Todavía no está claro qué implican estas mutaciones. Pero con la información disponible hasta la fecha, todo apunta a que las vacunas serán igual de eficaces”, explica Julia Vergara-Alert, viróloga del IRTA-CReSA. Las inmunizaciones más avanzadas hasta la fecha, de hecho, han sido diseñadas para hacer frente a diferentes partes del virus. Así que harían falta más mutaciones para que el virus se escabullera de la respuesta inmune generada por una vacuna. Eso sí, “puede que alguna de las mutaciones afecten al funcionamiento de algunos tratamientos con anticuerpos o con plasma, pero para confirmarlo harán falta más estudios”, comenta la investigadora.

Incógnitas sobre el origen y la expansión

“A nivel científico, esta variante sorprende por el elevado número de mutaciones que se han acumulado en tan poco tiempo”, comenta Julià Blanco, científico del grupo de virología e inmunología celular de IrsiCaixa. Este fenómeno, esgrime el experto, podría haberse originado en diferentes escenarios. Como a través de un salto entre especies (algo parecido a lo que se detectó en varias granjas de visones europeas, donde el virus había logrado saltar entre animales y humanos). La mutación también podría haberse originado por el caso de un paciente crónico y/o inmunosuprimido que habría arrastrado la infección durante varios meses, tal y como hipotetizan los científicos ingleses.

Imposible saber, por ahora, el origen exacto de esta variante. Ni siquiera si se ha producido o no en Reino Unido. Puede que se haya originado en otro punto del globo y que posteriormente haya saltado a Reino Unido. Asimismo, tampoco se puede descartar que ya esté presente en otros puntos del continente, como en España. No me extrañaría que ya estuviera en otros lugares. A pesar de todo, seguimos estando en un mundo globalizado y hasta hace poco no se han tomado medidas para frenar la expansión de esta variante, recalca Vergara-Alert.

Más medidas de prevención y vigilancia

“La aparición de este nuevo linaje requiere un estudio urgente y mejorar la vigilancia genómica en todo el mundo”, concluye el informe inicial en el que se alerta de la expansión de esta variante de virus. La expansión de estas mutaciones en Reino Unido se ha podido rastrear en detalle gracias al análisis genético que se realiza sobre gran parte de los casos positivos detectados. La pregunta es si a partir de ahora los países vecinos también intensificarán este tipo de estudios para monitorizar la expansión de este linaje.

“Urge redoblar esfuerzos para frenar la expansión del virus. Y no solo por esta variante, sino por la situación general de la pandemia”, reclama Sarukhanum. Porque haya o no haya mutación, los contagios de covid-19 siguen aumentando en todo el mundo y las previsiones no resultan para nada optimistas. Aun así, las claves para detener los contagios siguen siendo las mismas; medidas de prevención y, en cuanto se pueda, vacuna hasta forjar una inmunidad de grupo frente al virus.

Fuente: elperiodico.com