Las 200.000 muestras de sangre china que ‘esconden’ el origen de la pandemia del coronavirus

Con un tercio del mundo inmunizado, la OMS pone en marcha de nuevo un equipo para despejar dudas sobre cómo surgió el SARS-CoV-2

Cuando los mejores cazadores de virus del mundo aterrizaron en Wuhan el 14 de enero de 2021, había muchas expectativas sobre lo que descubrirían en el epicentro de la pandemia. Toda la atención fue para esos virólogos, epidemiólogos, veterinarios y expertos en seguridad alimentaria elegidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para recorrer el mercado de Huanan, señalado como posible zona cero de los contagios, visitar el polémico laboratorio de máxima seguridad que estudiaba los coronavirus de murciélago, y entrevistar a los primeros pacientes y a los primeros médicos que trataron la enfermedad.

De aquella visita a Wuhan salió un informe publicado en marzo que no resolvía prácticamente ningún misterio. Se mantuvo la teoría predominante de que el virus se originó en los murciélagos, saltó a otro animal y mutó de una manera que luego le permitió transmitirse de humano a humano. La incógnita seguía siendo el huésped intermedio, el eslabón perdido en la cadena de contagios.

«Se considera que el derrame zoonótico directo (de animal a humano) es una vía posible a probable; se considera que la introducción a través de un animal huésped intermedio es una vía probable o muy probable; la introducción a través de productos de la cadena alimentaria (congelados) se considera una vía posible; se considera que la introducción a través de un incidente de laboratorio era una vía extremadamente improbable».

Estas fueron las conclusiones de un informe de 120 páginas redactado conjuntamente por un equipo formado por 17 científicos de la OMS y otro de 17 científicos chinos. Sobre la última parte, la del laboratorio, hubo incluso discrepancias internas dentro de la OMS, tanto que el director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, tuvo que compadecer para decir que no se podía descartar la hipótesis de la fuga del laboratorio.

Otro de los puntos que se quedó sin resolver fue saber desde cuándo circulaba por Wuhan el SARS-CoV-2. El 31 de diciembre de 2019, China informó por primera vez a la OMS de varios casos de una «neumonía de causa desconocida», aunque el 8 de diciembre es la fecha en el que las autoridades sanitarias del país asiático datan el primer contagio confirmado. Desde el comienzo de la pandemia se han publicado varios informes científicos e investigaciones periodísticas que apuntan los primeros contagios en la ciudad China a principios de noviembre o, incluso, durante el verano de ese año.

Expertos de todo el mundo, incluidos los de la OMS, pidieron desde el principio de la pandemia a China que analizará las donaciones de sangre hechas durante el año 2019 en Wuhan, recogidas en el Centro de Sangre de la ciudad. Las autoridades chinas han tardado más de año y medio en confirmar que analizarán las muestras de los bancos de sangre, aunque no darán a los investigadores internacionales acceso libre, en un principio, a los resultados. En alrededor de 200.000 muestras, marcadas por fecha y ubicación, puede estar la clave. Podrían contener signos cruciales de los primeros anticuerpos que ayuden a determinar cuándo y dónde el virus cruzó por primera vez a los humanos.

El miércoles, durante una rueda de prensa en Ginebra, la epidemióloga María Van Kerkhove, líder técnica de la OMS sobre Covid-19, dijo que los estudios de muestras de sangre son «absolutamente críticos» para comprender los primeros días de la pandemia, y que espera que los resultados, la metodología y los datos sin procesar se compartan internacionalmente.

En la misma rueda de prensa, la OMS informó que ha designado a un nuevo equipo de 26 científicos de todo el mundo para tratar de descifrar los orígenes del Sars-Cov-2. «Todas las hipótesis deben seguir examinándose, incluida la posibilidad de una fuga de laboratorio», precisó de nuevo Tedros Adhanom Ghebreyesus. En el equipo destaca la inclusión de la doctora Kathrin Summermatter, experta en bioseguridad y que ya ha inspeccionado otros años laboratorios de alta seguridad en China, Estados Unidos y Rusia.

La OMS ha bautizado a su nuevo equipo como Grupo de Asesoramiento Científico para los Orígenes de los Nuevos Patógenos (Sago), del que forman parte, además de la mayoría de investigadores que ya estuvieron en el primera misión que fue a Wuhan, destacados expertos como Christian Drosten, director del Instituto de Virología de Berlín; Yungui Yang, del Instituto de Genómica de Pekín; Jean-Claude Manuguerra, del Institut Pasteur de Francia; e Inger Damon, especialista de enfermedades infecciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

«Anticipo que el Sago recomendará más estudios en China y potencialmente en otros lugares», dijo Van Kerkhove. Desde Ginebra, el embajador chino ante la ONU, Chen Xu, pidió que el Sago no estuviera «politizado» e insistió en que, dado que ya se habían enviado equipos internacionales a China dos veces, «es hora de enviar equipos a otros países».

En verano, China rechazó las demandas de la OMS de una nueva investigación sobre el terreno. «Continuaremos apoyando y participando en la investigación internacional sobre los orígenes del coronavirus, pero nos oponemos a cualquier forma de politización sobre este tema», señaló este jueves Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Exteriores chino.

La OMS, en un editorial de la revista Science, señaló que aún se necesitan investigaciones detalladas de los primeros casos conocidos y sospechosos en China antes de diciembre de 2019, incluidos análisis de muestras de sangre almacenadas en Wuhan y búsquedas retrospectivas de datos hospitalarios y de mortalidad. Mike Ryan, el principal experto en emergencias del organismo sanitario, apuntó el miércoles que el nuevo panel de 26 investigadores puede ser la «última oportunidad» para resolver el origen del coronavirus.

Fuente: elmundo.es