Destaca investigador del CIMAV importancia de colaboración para fortalecer la ciencia en México

El doctor Guillermo González Sánchez señaló que el trabajo conjunto entre instituciones permite optimizar recursos, generar soluciones más efectivas y consolidar proyectos de mayor impacto en el país

El doctor Guillermo González Sánchez, investigador del Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV) en Chihuahua, afirmó que la colaboración entre instituciones se ha convertido en un elemento fundamental para el desarrollo de la investigación científica en México, al permitir fortalecer capacidades, optimizar recursos y generar soluciones más efectivas a problemas complejos.

En entrevista, el especialista explicó que, a lo largo de su trayectoria académica y profesional, ha constatado que los proyectos más sólidos son aquellos que integran esfuerzos de distintas instituciones, tanto a nivel nacional como internacional. “Para realmente sacar adelante un buen proyecto, tienes que aliarte con otras entidades; solo es muy difícil”, señaló.

González Sánchez detalló que esta dinámica de colaboración es una práctica consolidada en Europa, donde universidades y centros de investigación desarrollan proyectos conjuntos de manera sistemática. En ese modelo, dijo, una institución puede liderar un proyecto, pero necesariamente se apoya en otras para complementar capacidades científicas y técnicas, lo que amplía el alcance de los resultados.

El investigador, originario de la Ciudad de México, cursó la licenciatura en Ingeniería Química en la Facultad de Química de la UNAM y posteriormente realizó estudios de doctorado en la Universitat Rovira I Virgili, en Tarragona, España. En ese entorno académico internacional, relató, tuvo contacto con investigadores de diversas partes del mundo, lo que fortaleció su visión sobre la importancia de la cooperación científica.

Explicó que, en Europa, los programas de posgrado están diseñados para fomentar la movilidad académica y el trabajo colaborativo, por lo que es común que los estudiantes realicen estancias en distintos países durante su formación. Esta dinámica, dijo, no sólo enriquece el conocimiento, sino que también permite crear redes de investigación de largo plazo.

A su regreso a México, y tras incorporarse en 2004 al CIMAV, el especialista identificó que el país cuenta con un ecosistema científico en crecimiento, aunque con retos importantes en materia de financiamiento y articulación institucional.

En ese sentido, destacó que en los últimos años se ha avanzado en la promoción de proyectos colaborativos, impulsados tanto por el gobierno federal como por administraciones estatales, mediante convocatorias que requieren la participación de múltiples instituciones.

“Hoy en día se pide mucho que haya trabajo en conjunto; que una institución lidere, pero que otras participen con diferentes aportaciones, ya sea con equipo, conocimiento o infraestructura”, explicó.

Como ejemplo de estos esquemas, mencionó proyectos desarrollados en Chihuahua en los que han participado centros de investigación, universidades y empresas del sector industrial. Uno de ellos estuvo enfocado en mejorar los procesos de reciclaje de papel y cartón, particularmente en la eliminación de adhesivos que afectan la calidad del material reutilizado.

En ese proyecto, detalló, un equipo multidisciplinario logró combinar conocimientos de ingeniería química y biotecnología para desarrollar soluciones innovadoras. Mientras un grupo se encargó de identificar y cuantificar los adhesivos presentes en el material, otro desarrolló un proceso enzimático para degradarlos, lo que permitió mejorar la calidad del producto final.

Este tipo de resultados, subrayó, difícilmente podrían lograrse sin la colaboración entre instituciones, ya que cada una aporta herramientas y conocimientos especializados que no siempre están disponibles en un solo lugar.

Asimismo, González Sánchez enfatizó que la vinculación no solo se limita al ámbito académico, sino que también incluye al sector productivo, el cual juega un papel clave al plantear problemáticas reales que pueden ser atendidas mediante la investigación científica.

En este contexto, señaló que los centros públicos de investigación, como el CIMAV, también tienen el reto de generar ingresos propios a través de servicios y desarrollos tecnológicos, lo que hace aún más relevante la colaboración con empresas.

Finalmente, el investigador consideró que el futuro de la ciencia en México dependerá en gran medida de la consolidación de estos esquemas de cooperación, así como de una mayor inversión en ciencia y tecnología que permita ampliar las capacidades del país.

“Se está formando un ecosistema donde universidades, centros de investigación y gobierno se sientan a la mesa para buscar soluciones. La clave es seguir impulsando esas alianzas y aprovechar los recursos disponibles para atender problemas concretos”, concluyó.

Fuente: oem.com.mx

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