Cómo quedó el presupuesto de Mexico para 2020 en CyT+I

Brenda Valderrama

Doctora en Investigación Biomédica Básica por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con especialidad en biotecnología. Realicé estudios postdoctorales en el Imperial College en Londres. Desde 1997 soy investigadora titular en el Instituto de Biotecnología de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel II. He dirigido tesis de licenciatura, maestría y doctorado y publicado 44 artículos y un libro los cuales han recibido más de mil quinientas citas. Entre 2012 y 2018 fui titular de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología del gobierno del estado de Morelos, primera dependencia de alto nivel en México especializada en el desarrollo económico basado en la innovación.

El presupuesto del segundo año de gobierno es especialmente importante pues es en este documento donde la administración en turno presenta en toda su plenitud tanto su política económica como sus prioridades de inversión. En esta ocasión analizaremos las particularidades del recientemente aprobado Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020 en relación con los temas relacionados a ciencia, tecnología e innovación comparando con el año inmediatamente anterior y con el 2014, segundo año de la administración anterior.

Para comenzar, es importante aclarar que existen diferentes ópticas. Una de ellas consiste en analizar el presupuesto asignado al Gobierno Federal para el cumplimiento del Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación PECITI, un obligación inscrita en la Ley de Ciencia y Tecnología vigente, y en el cual concurren todas las dependencias del Gobierno Federal que realizan o fomentan actividades científicas o tecnológicas, sumando recursos fiscales con auto generados. Aunque a la fecha dicho programa no ha sido ni siquiera discutido el presupuesto asignado permite elucidar cuáles serán sus prioridades.

En esta tabla lo primero que podemos observar es la incorporación de la Comisión Federal de Electricidad por primera vez en la historia aclarando que los recursos comprometidos no son fiscales sino autogenerados. Por otro lado los recursos asignados a la Secretaría de Gobernación y a la Procuraduría General de la República fueron transferidos a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y a la Fiscalía General de la República, respectivamente. En el caso de Cultura, en 2014 esos recursos se ejercían a través de la Secretaría de Educación Pública.

El PECITI recibe un incremento real de 4.6% comparado con el año inmediato anterior. La mayoría de las entidades recibe un aumento proporcional con excepción de la Secretaría de Educación Pública que es reforzada con 6 mil mdp adicionales. Se observa una reducción en el presupuesto para seis entidades siendo la mas afectada Agricultura y Desarrollo Rural con un recorte de 1,538 mdp. Con respecto al 2014, existe una reducción global del 7.5%.

El fortalecimiento de la Secretaría de Educación Pública es a costa de todas las demás dependencias, resultando especialmente afectado el Conacyt que ve reducidas sus asignaciones como ramo 38 en un 35% con respecto al 2014 y que pasa de ser el principal beneficiario del presupuesto a ser el segundo después de la SEP.

Ahora procederemos a analizar el ramo administrativo 38 correspondiente al Conacyt como organismo descentralizado. En este ramo se encuentra el presupuesto que podrá ejercer directamente el Consejo a través de su junta directiva así como también el asignado al sistema de Centros Públicos de Investigación.

Con respecto a la asignación total, se detecta una tendencia aparente al incremento del presupuesto sin embargo, al ajustarlo a su valor real encontramos que el incremento del 2020 con respecto al 2019 es de solamente 0.2% con ocho CPIs absorbiendo el impacto, en particular el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial con una pérdida de 49 mdp. El resto de los CPIs tendrá aumentos marginales con excepción del INFOTEC que recibe una inyección de 155 mdp.

La labor de la mayoría de los investigadores en México, sobre todos quienes se dedican a la ciencia básica o fundamental, depende de los recursos asignados al Conacyt como unidad responsable de gasto (sub ramo 90X). Es a partir de este presupuesto que se alimentan todos los fondos sectoriales, mixtos e institucionales, las becas y el sistema nacional de investigadores, así como proyectos y convocatorias especiales. En ese sentido, es éste el apartado del presupuesto que más impacta al desarrollo científico y tecnológico del país.

Aunque ya lo esperábamos, vemos con preocupación la desaparición de programas que ya venían a la baja como eran los de Fomento a la Innovación pero también otros que resultan vitales como el de Fortalecimiento de Infraestructura. Tampoco se asignan recursos a las entidades federativas con lo que se deja a la deriva el desarrollo científico y tecnológico con visión estatal.

Con respecto a las asignaciones, se detecta una disminución del 23% a valor real del presupuesto entre el 2019 y el 2020, afectando de manera particular actividades administrativas, lo cual pudiera verse como algo positivo. Entre los programas fundamentales, el Sistema Nacional de Investigadores recibe un aumento de 302 mdp pero Becas de posgrado solo recibe 21 millones de pesos adicionales con lo que se puede prever que ocurra un estancamiento en el número de becas nuevas. Ante este panorama de reducción de recursos dirigidos a los sectores académico y empresarial, contrasta el incremento de 228 mdp para el rubro de Diseño y evaluación de políticas en ciencia, tecnología e innovación.

Se integra un apartado nuevo llamado Programas nacionales estratégicos de ciencia, tecnología y vinculación con el sector social, público y privado, también conocidos como PRONACES, con una asignación de 211 millones de pesos, insuficiente para la atención de proyectos en alrededor de 15 temas, tal como ha sido dado a conocer en la reciente convocatoria.

Comparado con el presupuesto asignado al Conacyt en 2014, encontramos una disminución de 40% en valor real.

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