A pesar de su liderazgo, México falla en política climática

A pesar de que México fue el primer país latinoamericano en promulgar una ley nacional sobre cambio climático y liderar compromisos internacionales para combatir el fenómeno, el país ha fracasado en instrumentar una política que reduzca la vulnerabilidad climática a nivel local, según los resultados de una evaluación publicada este mes en el Diario Oficial de la Federación.

El reporte fue elaborado por integrantes del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), órgano descentralizado del gobierno federal encargado de generar conocimiento para formular políticas públicas sobre cambio climático y evaluar que se cumplan los objetivos de adaptación y mitigación incluidos en la Ley General de Cambio Climático (LGCC).

La evaluación, que corresponde al periodo 2012-2018, cuando gobernó Enrique Peña Nieto, concluye que el país “está lejos de conformar una política sistemática y consistente con los compromisos adquiridos conforme a la LGCC, el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

De acuerdo con la evaluación, “los estados y municipios no consideran las acciones de facilitación, soporte, promoción e implementación de ahorro de energía, eficiencia energética, energías limpias y generación distribuida”. Además, los sectores de energía, transporte, calidad del aire y gestión de residuos no están vinculados con la política de cambio de climático y falta articulación entre los diferentes niveles de gobierno.

Para Cecilia Conde, investigadora de la UNAM y autora del Cuarto Reporte de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, “la autocrítica de los responsables de realizar y evaluar durante 6 años las políticas de cambio climático es válida y aleccionadora”.

Sin embargo, dijo, hace falta mencionar todo lo que México sí ha hecho en acuerdos internacionales: “México fue el primero en la región en presentar su Contribución Nacionalmente Determinada, y fue ejemplo para otros países latinoamericanos. No dudó en impulsar el enfoque de género y los derechos humanos como temas transversales de cualquier estrategia de adaptación, y presentó la importancia de la reducción de las emisiones de carbono negro (emitido principalmente por gasolinas de baja calidad o de mala combustión)”, refirió a SciDev.Net.

De este liderazgo han surgido compromisos puntuales, entre ellos: reducir su contribución de emisiones contaminantes en 22 por ciento para 2030 y en 50 por ciento para 2050; lograr para 2024 que el 35 por ciento de su electricidad sea generada a partir de energías limpias; disminuir sus emisiones de carbono negro en 36 por ciento para 2030 y en 70 por ciento para 2050.

“Los compromisos están ahí. Y nos están evaluando constantemente para que los cumplamos”, señala Fabiola Sosa-Rodríguez, especialista en cambio climático de la Universidad Autónoma Metropolitana.

“Pero me parece que se falla en avanzar más allá del discurso a una cuestión completamente operativa. Tenemos 480 municipios considerados vulnerables (el 20 por ciento a nivel nacional), ¿cómo se está trabajando concretamente en reducir sus niveles de vulnerabilidad? No hay una vinculación concreta con los gobiernos locales”, afirmó Sosa a SciDev.Net.

Fuente: scidev.net

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