Los pinzones de Darwin siguen asustados una década después de erradicar a sus depredadores

Los pinzones de Darwin aún actúan como si estuvieran en peligro pese a que ha pasado ya más de una década desde que se erradicaran los depredadores introducidos por el hombre, según una investigación publicada en ‘Journal of Animal Ecology’ a cargo de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

El trabajo encontró que las respuestas temerosas de los pinzones, conocidas como comportamiento antidepredante, se han mantenido durante varias generaciones tras desaparecer la amenaza, lo que podría tener consecuencias perjudiciales para su supervivencia.

Se trata de uno de los primeros estudios que analiza las adaptaciones conductuales en una especie después de la erradicación de depredadores invasores. El trabajo se centró en una especie de pinzones icónicos: el pequeño pinzón fuliginoso, ‘Geospiza fuliginosa’.

“Estos sorprendentes resultados sugieren que este comportamiento temeroso es más complicado que solo la presencia o ausencia de depredadores invasivos”, asegura Kiyoko Gotanda, zoólogo de la Universidad de Cambridge y autor del artículo. Las Islas Galápagos son un escenario natural para comparar diferentes situaciones con depredadores. Algunas islas nunca han tenido depredadores invasivos, otras actualmente tienen depredadores como gatos domésticos y ratas que llegaron con los humanos, y otras han tenido estos depredadores en el pasado y ahora han sido erradicados.

Gotanda descubrió que, en las islas con depredadores, los pinzones eran cautelosos y se alejaban cuando un investigador que se acercaba, como si se tratara de un depredador, a una distancia mucho mayor que los pinzones de las islas vírgenes sin depredadores. Este marcado comportamiento antipredante se ha mantenido en las islas donde los depredadores invasores se han erradicado con éxito.

“Si bien el mecanismo para la transmisión de este comportamiento temeroso a través de generaciones requiere más estudio, esta respuesta sostenida tiene consecuencias para evaluar los esfuerzos de conservación”, señala Gotanda. “El tiempo y la energía que los pinzones dedican a huir cuando no están en peligro podrían gastarse mejor buscando comida, apareándose, poniendo huevos y criando a sus crías”.

La gestión de especies de interés en las islas a menudo implica deshacerse de los depredadores invasores. Comprender cómo las especies adaptan su comportamiento una vez que los depredadores han sido erradicados, y lo rápido que ocurre esto, podría proporcionar información útil para mejorar los esfuerzos de recuperación de una especie objetivo.

Cuando Charles Darwin visitó las Islas Galápagos durante su Viaje del Beagle en 1835, pudo acercarse lo suficiente como para arrojar su sombrero sobre los pájaros. Los animales no estaban acostumbrados a los humanos y no vieron a Darwin como un posible depredador, como una amenaza. Desde entonces, la llegada de humanos y depredadores invasores, como gatos y ratas, a muchas de las islas, llevó a las aves a desarrollar miedo y a volar al ver el peligro. Los esfuerzos posteriores de erradicación han sido necesarios para proteger a los pinzones.

Fuente: noticiasdelaciencia.com

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