Los monos titíes aprenden a llamar como los bebés humanos a balbucear

Investigadores de Princeton han comprobado que las crías de monos titíes aprenden a llamar igual que los bebés humanos a balbucear, primera evidencia de este tipo de aprendizaje en primates no humanos.

Si los balbuceos de un bebé comienzan a sonar como el habla más rápidamente si reciben frecuentes comentarios vocales de los adultos, este mismo tipo de retroalimentación acelera el desarrollo vocal de los monos titíes, informan los investigadores en un artículo publicado en ‘Current Biology’.

“Queríamos averiguar si la idea de que los monos no aprenden durante su desarrollo vocal es realmente cierta”, dice el coautor principal del estudio, Asif Ghazanfar, profesor de Psicología en el Instituto de Neurociencias de Princeton. “Así que escogimos una especie que sabemos que realmente depende de las vocalizaciones como sus señales sociales primarias. Lo que encontramos en el desarrollo vocal de los titíes es muy similar al desarrollo vocal pre-lingüístico en los seres humanos”, añade.

Aunque las llamadas vocales de los titíes no se acercan a la complejidad de los sistemas de lenguaje humano, el desarrollo vocal en ambas especies comienza con los bebés que hacen sonidos más o menos aleatorios. “Cuando un niño emite algo y el padre responde, se trata de una respuesta contingente y cuanto más a menudo un padre proporciona esa respuesta contingente, más rápido desarrollará el niño humano sus vocalizaciones”, dice Ghazanfar.

Para averiguar si el mismo principio era válido para los titíes, Ghazanfar y sus colegas establecieron un experimento utilizando pares de titíes gemelos fraternales, monos pequeños y altamente sociales de América del Sur. A partir del día después de que nacieron los titíes, los investigadores separaron a las crías de los titíes adultos durante 40 minutos cada día.

En los primeros 10 minutos, registraron los ruidos que las crías de titíes hicieron mientras estaban solas. Luego, durante la siguiente media hora, los investigadores dieron a los titíes jóvenes una respuesta contingente en forma de reproducciones de audio de las llamadas de los padres.

Un gemelo en cada par consiguió la respuesta constante, reflejando lo que un tití joven recibiría de un padre especialmente atento; el otro gemelo obtuvo una respuesta menos consistente en sus vocalizaciones. Repitieron estos experimentos hasta que los bebés tuvieron dos meses de edad, aproximadamente el equivalente a 2 años de edad.

Un paso más para entender la evolución del habla

A pesar de que estas sesiones duraron menos de una hora cada día, los titíes infantiles que recibieron un montón de respuestas contingentes desarrollaron llamadas para adultos más rápidamente que sus hermanos. “Cuando son crías, esta llamada es realmente ruidosa –dice Ghazanfar–. Suena un poco tosco y luego gradualmente se vuelve muy limpio y tonal, como una llamada de adulto”.

Estudios previos han encontrado una correlación entre la cantidad de retroalimentación que reciben los titíes de los padres y la tasa de desarrollo vocal, pero el diseño experimental en este estudio establece más firmemente la causalidad entre las respuestas parentales y el desarrollo vocal, dicen los autores.

“Este sistema de producción de aprendizaje vocal puede estar vinculado a la idea de que un bebé que produce más rápidamente llamadas de sonidos para adultos es más probable que reciba atención de un cuidador en un ambiente cooperativo de cría donde múltiples personas podrían ser ese cuidador además de los padres –plantea Ghazanfar–. Así que no es sólo este proceso de aprendizaje el que es similar al de los humanos; toda la estrategia reproductiva es similar a la de los humanos”.

Los próximos pasos de los investigadores incluirán recopilar datos más detallados sobre la actividad neuronal de los titíes cuando están charlando o llamando a los vecinos, dice. Aunque los titíes no pueden “hablar” de la misma manera que los humanos, entender la comunicación de los titíes puede ayudarnos a comprender la evolución y el desarrollo del habla. “El aprendizaje de la producción vocal no es sólo imitación –señala Ghazanfar saus–. Y ya no se puede decir que los primates no humanos no muestran evidencia de aprendizaje vocal”.

Fuente: Europa Press

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