La especie es capaz de devorar la avispa aunque reciba la picadura en los ojos
Unos investigadores de la Universidad de Kobe (Japón) han descubierto algo realmente sorprendente. Se trata de la capacidad que tiene un tipo de anfibio para comerse y sobrevivir a la picadura del avispón gigante. Este tipo de rana es la de la especie Pelophylax nigromaculatus, originaria de Asia Oriental y con presencia en China, Japón y la península coreana.
La sorpresa de los científicos llega porque la picadura del avispón gigante tiene tanta potencia que podría matar a un animal de tamaño reducido como una ave o algún otro anfibio. En condiciones normales, su veneno derribaría a la rana de esta especie, pero tras un experimento de laboratorio, los investigadores se han dado cuenta que no solo sobrevive, sino que es un gran depredador del avispón gigante.
Los peligros del avispón gigante
El avispón gigante es un insecto muy llamativo y peligroso, considerada la avispa más grande del mundo. Es originaria de Asia Oriental y puede tener una longitud de hasta 5 centímetros, con un agujón de hasta 6 milímetros. Es fácil de reconocer por su tamaño mucho mayor al de una abeja o avispa común.
Para los seres humanos puede ser peligroso, pero no ataca sin motivo. Su picadura es dolorosa, inyecta más veneno que otras avispas y es realmente peligroso para personas alérgicas o que reciben múltiples picaduras.
Sin embargo, hay un animal que les puede plantar cara contra todo pronóstico. La rana Pelophylax nigromaculatus sobrevive al veneno que inyectan los avispones gigantes. Lo que no queda tan claro es si simplemente toleran las picaduras o simplemente las evitan. «Aunque los estudios sobre el contenido estomacal han demostrado que las ranas de estanque a veces comen avispones, ningún trabajo experimental ha examinado cómo ocurre esto», argumenta Shinji Sugiura, ecólogo de la Universidad de Kobe.
En el estudio publicado en la revista Ecosphere, los investigadores demuestran que las ranas adultas de estanque atacaban a las obreras de los avispones. Además, probaron que casi el 93% de las ranas se comían los avispones, a pesar de que estos insectos inyectaban su veneno en la boca o los ojos.
«Mientras que un ratón de tamaño similar puede morir por una sola picadura, las ranas no mostraron ningún daño apreciable, incluso después de ser picadas repetidamente. Este extraordinario nivel de resistencia al potente veneno hace que el descubrimiento sea único y emocionante», según unas declaraciones del investigador japonés que ha recogido National Geographic.
Los científicos siguen explorando el motivo por el cual estas ranas son tolerantes a las picaduras en zonas sensibles. Sugiura comenta que «todavía tenemos un conocimiento muy limitado de como perciben el dolor las ranas o si lo experimentan de la misma manera».
La investigación podría ayudar a aprender más sobre la capacidad de tolerar otros venenos animales, incluso para los humanos. La cuestión es descubrir si la diferencia entre estos anfibios resistentes y los mamíferos se basa en ciertos aspectos o si los mecanismos básicos son similares.
Fuente: mundodeportivo.com


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