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Las arañas marinas saben cómo regenerar órganos y otras partes del cuerpo, no solo extremidades

Se sabe que muchos animales pueden regenerar extremidades perdidas o amputadas. Las lagartijas recuperan su cola, los ajolotes hacen crecer diversos tejidos de su cuerpo, y los ciempiés son expertos creando patas articuladas. Pero existe otra criatura con una inesperada capacidad de regeneración: las arañas marinas.

Para estos artrópodos, perder su trasero no es un problema. En poco tiempo pueden regenerar la mitad inferior de su cuerpo, incluidos los músculos, los órganos y el ano.

Las arañas marinas (Pycnogonum litorale), por lo general, miden unos pocos centímetros y se entierran casi por completo en la arena. Así que, para los investigadores de la Universidad Humboldt, descubrir esta capacidad regenerativa fue todo un reto.

Un nuevo giro en la regeneración de los artrópodos

La regeneración no es común en los artrópodos. A menudo son las babosas las que pueden fabricar un cuerpo completamente nuevo, partiendo de la cabeza. Esto debido a que las arañas marinas y otros insectos poseen un exoesqueleto difícil de replicar.

Sin embargo, el biólogo Georg Brenneis accidentalmente demostró que su exterior duro no les impide regenerar otras partes del cuerpo. Durante uno de sus experimentos, hirió de gravedad a una araña de mar juvenil con la que estaba trabajando. Como resultado, las cuatro extremidades posteriores, el ano y el intestino se habían desprendido de la pequeña criatura.

Para cualquier otro animal, este hubiera sido el fin. Pero, curiosamente, Brenneis notó que la araña no había muerto.

“Se estaba moviendo, así que simplemente la conservé”.

Georg Brenneis

Varios meses después, la araña marina tenía una pata extra en lugar de una cicatriz. Al ver esto, el biólogo estudió 19 arañas más, esta vez con amputaciones selectivas. Y en todos los casos, volvieron a crecer los músculos y órganos faltantes, así como otras partes de sus mitades inferiores que se habían perdido.

Aunque cabe destacar que la regeneración de estas arañas de mar jóvenes no siempre fue perfecta: algunos ejemplares terminaron con seis o siete patas en lugar de ocho. Sin embargo, los órganos centrales se recuperaron.

Las arañas jóvenes vs. las adultas

Casi todos los estudios de Georg Brenneis estuvieron protagonizados por arañas marinas jóvenes. Pero en uno de ellos se analizó también la regeneración de cuatro especies adultas, solo para comprobar su ritmo de crecimiento.

Para su sorpresa, ninguna de las cuatro arañas se regeneró. En su lugar, caminaban, cazaban y comían sin su parte inferior. Y como no tenían ano, regurgitaban los desechos por la boca.

“Algunas de ellas todavía estaban vivas dos años después”.

Georg Brenneis

Los investigadores creen que eso puede deberse a que los adultos ya no mudan su piel, lo que sugiere que la regeneración y la muda están relacionadas de alguna manera. Sin embargo, todavía se necesitan más experimentos para comprender su verdadera capacidad de regeneración.

A largo plazo, el 90% de las arañas marinas sobrevivió. De ellos, 14 ejemplares juveniles experimentaron una regeneración completa de las partes del cuerpo que faltaban, incluido el intestino posterior, el ano, la musculatura y los genitales. Por otro lado, 2 de las arañas jóvenes tuvieron una regeneración parcial y ninguno de los especímenes adultos se regeneró.

Entonces, el siguiente paso es averiguar si otros artrópodos también se regeneran más de lo que pensaban los científicos, cómo lo hacen las arañas marinas.

Si ese llega a ser el caso, quizás los mecanismos de los artrópodos nos ayuden a reparar mejor las extremidades y los tejidos humanos.

Fuente: tekcrispy.com