No hemos respondido a las negociaciones en el seno de la ONU con el ritmo y la congruencia del conocimiento científico

El biólogo Antonio Lazcano Araujo y el jurista Diego Valadés, ambos miembros de El Colegio Nacional, reflexionaron sobre uno de los eventos más extraordinarios en la historia de las ideas evolutivas, la publicación del libro El origen del hombre, de Charles Darwin, en la conferencia 150 años de El origen del hombre de Charles Darwin, transmitida en vivo el 12 de noviembre, a través de las plataformas digitales de la institución

“Es una de las conferencias de mayor importancia debido a que hablamos de uno de los temas que incumbe profundamente a la humanidad y a toda la vida en el planeta”, con estas palabras Julia Carabias, integrante de El Colegio Nacional, inició la conferencia La evidencia científica y los resultados de la COP26, realizada el 16 de noviembre en el Aula Mayor de la institución y transmitida en vivo a través de sus plataformas digitales.

La sesión contó con la participación de los especialistas Fernando Tudela Abad, integrante de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL); y Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de la Iniciativa Climática de México. Esta mesa fue la primera conferencia del ciclo La emergencia climática, coordinado por la colegiada Julia Carabias y organizado en el contexto del término de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2021, en Glasgow, Escocia.

Carabias recordó que la COP26, en Glasgow, dio seguimiento a los Acuerdos de París, que tienen como principal objetivo ejecutar las medidas necesarias para evitar llegar al incremento de 1.5°C la temperatura promedio de la superficie de la Tierra. De acuerdo con la especialista, una de las lecciones de esta conferencia fue que la ciencia se escuchó y dio la evidencia para que los mandatarios tomaran decisiones.

Agregó que es un foro que se caracteriza por la participación masiva de miles de activistas, expertos, académicos, científicos y empresarios, pero lo que hizo especial esta cumbre fue la presencia y voz de los jóvenes, “jóvenes enojados, capaces de poner el tema en el centro del debate de todas las potencias, que ejercieron presión y permitieron avances”.

Por su parte, Fernando Tudela Abad, integrante de CEPAL, se refirió a las publicaciones, reportes y trabajos que fueron presentados previo a la COP26 y que permitieron sentar las bases científicas para continuar con la negociación que lleva 30 años caminando. “La anomalía térmica ha ido evolucionando por obra del ser humano por encima de la etapa preindustrial. Ni la convención, ni el protocolo de Kioto, ni el acuerdo de París han logrado lo que se proponían, que era aplanar la curva de este aumento en las concentraciones de CO2”.

El especialista puntualizó que el periodo COVID-19 no significó un impacto notable en la disminución de concentraciones de CO2, recordó que hay un doble objetivo en el Acuerdo de París: limitar la temperatura promedio muy por debajo de los 2°C y hacer todos los esfuerzos posibles para que se limite a 1.5°C, “la conclusión es que la diferencia parece menor, para alcanzar el 1.5°C tenemos un presupuesto de carbono que se nos va agotar en esta década, digamos que es la tragedia de la especie humana ahora”.

“El desafío del siglo XXI en función del reporte IPCC de 2018 es eliminar 730 gigatoneladas de CO2 de aquí a su término; eso equivale a eliminar todo el dióxido de carbono emitido por Estados Unidos, China, Alemania y Reino Unido desde la Revolución Industrial. Las conclusiones del IPCC son que es difícil, pero no imposible”, sostuvo.

Durante su ponencia, Tudela Abad mencionó el reporte Hacer las paces con la naturaleza presentado por la ONU en febrero de 2021, que plantea una convergencia entre la acción climática, la defensa de la biodiversidad y la contaminación. Además, se refirió al primer reporte conjunto de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que explica cómo evoluciona el calentamiento del planeta y señala las diferencias entre lo que sucede por causas naturales, como manchas solares o erupciones volcánicas, y lo que es ocasionado por el ser humano. “El origen antropógeno de la elevación de la temperatura es indiscutible. Nos salimos del rango de cambios esperables por causas naturales.”

En palabras del especialista en ordenamiento territorial, las emisiones de CO2 de China generan poco más de la cuarta parte del problema del cambio climático. “La producción de combustibles fósiles, como carbono, petróleo y gas, había permanecido tabú hasta Glasgow, donde por primera vez los países vieron a qué se pueden comprometer con estos combustibles.”

Al referirse a las posibles soluciones, el experto en cambio climático aseguró que “cuidar los bosques naturales es seis veces más eficiente que la agroforestería para almacenamiento de carbono y 40 veces más efectivo que las plantaciones. No vamos a llegar a 1.5°C si no es a base de conseguir a mediados de este siglo emisiones netas cero”.

Sostuvo que el sector de energía es el principal padre del cambio climático a nivel global y que México no se ha expresado con un compromiso claro. “La Agencia Internacional de Energía plantea que hay que multiplicar por cuatro las energías renovables solares o eólicas, multiplicar por 18 la venta de carros eléctricos y reducir 4% al año la intensidad energética por unidad del Producto Interno Bruto, lo que tiene implicaciones positivas para el empleo, porque crecerá en 2030. Habría que manejar una transición donde se tengan en cuenta los trabajadores de los combustibles fósiles.”

Explicó que hay más petróleo del que se puede quemar y no tiene sentido seguir explorando. De acuerdo con el Global Carbon Budget 2021, el 89% de la emisión de CO2 proviene de los combustibles fósiles y el 11% de la deforestación; de esas cifras la mitad es absorbido todavía por los ecosistemas terrestres y el mar. “El escenario optimista es un cuento teórico, porque tendría que ser milagrosamente la alineación de los trabajos y las metas de todo el mundo cumpliéndose a rajatabla, lo cual sabemos que no va a pasar, pero si pasara ese milagro saldríamos por encima del 1.5°C o el 1.8°C. Ya estamos relativamente cerca del 1.5. Esto fue muy orientador para las negociaciones”, finalizó.

Iniciativa Climática de México

Al tomar la palabra, Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de la Iniciativa Climática de México, habló de la institución sin fines de lucro que lidera, “la razón de ser de esta organización es tratar de ayudar a que avance la agenda climática en México. Tenemos el privilegio de trabajar con la asociación civil, con jóvenes, con académicos, con sector privado y también con el gobierno nacional y subnacional cada vez que hay oportunidad de hacerlo”.

De acuerdo con el experto en cambio climático, el gran problema que se sigue enfrentando es que el formato de las decisiones tomadas en este seno de las Naciones Unidad es ineficiente y muy demorado. “No hemos respondido a la comunidad internacional y a las negociaciones con el ritmo y con la congruencia que corresponde al conocimiento científico”.

Recordó que uno de los grandes temas presentes en la COP26 fue el de un mejor equilibrio entre las agendas de adaptación al cambio climático, “más de 150 países dicen: estamos sufriendo y lo único que les interesa a los países poderosos es hablar de mitigación de emisiones, reducción de emisiones, pero nadie se ocupa de ayudarnos a enfrentar los impactos”.

Para evaluar los resultados de la conferencia de Glasgow, el experto retomó dos situaciones: la magnitud del problema del cambio climático que ya se está presentando y que ya no tiene tiempo para gradualidades; y la evidencia científica, que con tanta claridad permite entender el sentido de la urgencia. “Pero parece que no tenemos la capacidad de reaccionar con esa escala y rapidez que se requiere”.

Puntualizó que entre las buenas noticias, después de la visita del secretario John Kerry de los Estados Unidos a México, nuestro país se comprometió a tres cosas importantes: apoyar los esfuerzos del presidente Biden para combatir el cambio climático; responder e impulsar las energías renovables, incluyendo la energía solar y eólica; y entregar metas ambiciosas.

Y entre los anuncios más importantes de la COP26 fue la petición de Sudáfrica de recursos necesarios para lograr las metas planteadas, “y fue justamente este gran acuerdo firmado entre el gobierno de Sudáfrica, la Unión Europea y los Estados Unidos, donde la Unión Europea junto con Estados Unidos van a contribuir con 8 mil millones de dólares a Sudáfrica para trabajar juntos en un proceso de la descarbonización de la economía y, en particular, la eliminación de una buena entidad de las plantas de carbón que tiene esa región. Sudáfrica es el gran laboratorio mundial, donde se tiene que implementar y diseñar una transición justa para eliminar la quema de carbón”.

Argumentó que, a pesar del imperativo dejar de quemar carbón lo antes posible, en el mundo, lo anterior no se puede lograr a costa de dejar en la calle a los trabajadores que viven de esta industria.

Fernández Bremauntz sostuvo que “México tiene una política energética que va en contra de lo que está haciendo el resto del mundo y lo que tenemos que hacer es cerrar esa brecha, que yo llamaría la brecha de la congruencia. A México, por primera vez en la historia, le tocó el primer fósil del día, un símbolo que entrega la sociedad civil que denuncia a aquellos países que van en contra de la racionalidad ambiental climática y social, por las políticas energéticas que se implementan recientemente”.

Describió que, en el tema del financiamiento, México atinadamente tomó como una de sus banderas el exigir, igual que el resto de los países emergentes y en desarrollo, que los países desarrollados cumplieran con sus compromisos que habían prometido desde hace muchos años, de que el nivel de financiamiento para apoyar la mitigación y la adaptación en países en desarrollo debería ser en el orden de 100 mil millones de dólares por año.

“También en esta conferencia se vio muy marcada la participación de grupos empresariales que tendrán verificación de sus compromisos, que tendrán que demostrar y rendir cuentas de que no sólo son palabras bonitas; en la realidad no están respondiendo con reducir sus emisiones, ni con un cuidado estricto de los aspectos sociales, de equidad y respeto a los derechos humanos, a los pueblos indígenas y a toda la población”, finalizó el experto.

Fuente: El Colegio Nacional

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