Mosquito, el gran aliado de la enfermedad

Luis César López Núñez

“(…) ¿Cómo puede haber tanta maldad

En ese frágil cuerpo

Fantasmal y traslúcido?”

Lawrence DH. El mosquito.

El poeta inglés David Hebert Lawrence ya se refirió acertadamente al mosquito como un diminuto ser lleno de maldad. En su poema hace alusión a la ancestral y molesta batalla entre el mosquito y el hombre, aunque una batalla desencadenada únicamente por el acoso de estos insectos voladores chupasangre. Sin embargo, pasando sus palabras a un ámbito más amplio, es fácil ver que la batalla entre el mosquito y el ser humano va más allá del enojo que nos provocan con su fastidioso aleteo y la roncha y comezón que preceden a su piquete, porque al menos desde finales de 1800 se tiene la certeza de que el mosquito, además de producirnos insomnio y la reacción alérgica en la piel que nos da comezón, también transmite diversas enfermedades que causan millones de muertes todos los años. Aquí es importante resaltar que ellos no provocan las enfermedades, sino que al interior de sus diminutos cuerpos transportan a los microbios que las producen, y, al picarnos, los inyectan en nuestros cuerpos.

A lo largo de la historia, los zancudos-como también se les conoce- han iniciado y favorecido epidemias en todo el mundo, han detenido y abatido ejércitos, ayudaron a la colonización de América por un lado y, por otro, dificultaron la colonización de África, e incluso han sido utilizados a modo de armas biológicas, como cuando los nazis inundaron las llanuras del Lazio, en Italia, para favorecer la proliferación del mosquito que transmite la malaria y enfermar mortalmente a las tropas enemigas. Y aunque en las últimas décadas se han descubierto medicamentos eficaces contra algunas de las enfermedades que portan estos insectos, y además se han fabricado insecticidas para eliminarlos y repelentes para evitar su picadura, hoy en día continúan siendo uno de los insectos más abundantes y mejor adaptados del planeta, y probablemente sean el vector  más importante que se conoce.

Enfermedades transmitidas por mosquitos

Entre las enfermedades que transmiten los mosquitos, encontramos unas sumamente peligrosas y de distribución mundial, tales como el dengue, que produce más de 390 millones de infecciones al año, la malaria o paludismo que provoca más de 5 millones de infecciones y mata a cerca de 3 millones de personas por año, y la fiebre amarilla que infecta a más de 130,000 personas y mata a 44,000 de ellas al año. Sin embargo, además de estas tres enfermedades, los zancudos también transmiten la filariasis linfática, el chinkungunya, el zika, la fiebre del Valle del Rift, la fiebre del Nilo Occidental, la fiebre nyong-nyong, el mal de Mayaro y una amplia variedad de encefalitis (infecciones del cerebro) tales como la japonesa, del Valle de Murray, de San Luis, equina occidental, de LaCross, entre otras encefalitis y otras enfermedades menos conocidas y menos frecuentes pero igualmente importantes (ver tabla 1).

¿Por qué los mosquitos pueden transmitir tantas enfermedades?

A estas alturas deben estarse preguntando ¿qué es lo que hace al mosquito el mejor insecto transmisor de enfermedades? Para conocer la respuesta, tenemos que analizar un poco su biología. 

Existen alrededor de 3,500 tipos de mosquitos, sin embargo, sólo un reducido número de estas especies son las que transmiten enfermedades a los humanos. En el caso de la malaria, ésta es transmitida por al menos 50 mosquitos del género Anopheles, mientras que la fiebre amarilla, el chinkungunya, el zika y el dengue son transmitidas principalmente por el mosquito Aedes aegypi. Estos zancudos portadores de enfermedades, se encuentran en todo el mundo, principalmente en zonas templadas, tropicales y subtropicales, y comparten la característica de ser hematófagos, es decir, alimentarse de sangre. Es importante resaltar que sólo las hembras se alimentan de sangre, ya que es fundamental para el desarrollo de sus huevecillos, y los machos, al igual que el resto de mosquitos no hematófagos, se alimentan de néctar y savia. Por otro lado, en un periodo de 2 a 3 meses, una hembra puede depositar hasta 700 huevecillos siempre y cuando existan depósitos de agua donde colocarlos y tenga un animal vertebrado para alimentarse de su sangre.

En resumen, estas son las características que los hacen tan eficaces vectores:

  1. Beben sangre: tal vez esta sea la característica más importante, ya que al ser capaces de penetrar la piel (nuestra principal defensa contra agentes infecciosos) y llegar a venas y arterias, pueden inyectar a los microorganismos que nos enferman directamente en nuestra sangre desde donde se distribuyen con facilidad por todo el cuerpo. Otras enfermedades como las infecciones de las vías respiratorias o prácticamente cualquier otra enfermedad que se nos venga a la mente, sólo se puede generar si, como primer paso, consiguen superar nuestras defensas como la piel y las mucosas de la nariz y boca, algo que el mosquito consigue sin grandes dificultades.
  2. Están en todas partes: el hecho de que se encuentren en los cinco continentes, favorece en gran medida el que año con año existan números tan altos de enfermedades transmitidas por zancudos en diversas regiones del mundo, y una constante aparición de epidemias.
  3. Son muchos: se estima que tienen una población mundial superior a los 100 billones de individuos (100,000,000,000), lo cual, después de las hormigas y las termitas, los convierte en uno de los insectos más abundantes del planeta.
  4. Son muy fuertes: desde 2010, 60 países han detectado mosquitos resistentes a, como mínimo, una clase de insecticidas, y 49 de ellos han notificado resistencia a dos o más clases. Esto quiere decir que, en la misma medida con que se fabrican productos químicos capaces de matarlos, estos insectos encuentran medios para resistirlos y no morir, es decir, se adaptan rápidamente.

Y si a estas cuatro características le sumamos factores ajenos al mosquito tales como nuestro crecimiento poblacional, la invasión y destrucción de ecosistemas, las consecuencias ambientales del uso de insecticidas, el cambio climático, entre otros, no es difícil ver por qué ellos pueden y, más importante,  nos transmiten tantas enfermedades.

¿Cómo se ganará la batalla contra el mosquito?

Ante la ausencia de vacunas eficaces contra la mayoría de estas enfermedades, la asombrosa adaptabilidad que vuelve a los mosquitos unos de los seres más abundantes y fuertes del planeta, y la resistencia contra los medicamentos que también desarrollan los microbios que producen estas enfermedades, la alternativa más adecuada es la prevención. 

En la actualidad se están llevando a cabo investigaciones enfocadas en los mecanismos que permiten la interacción entre el agente causante de enfermedad y el zancudo, porque, como se mencionó en un principio, sólo un pequeño número de la gran variedad existente de mosquitos es la que puede portar en su interior a los microorganismos que nos enferman. Esto abre la posibilidad a que, una vez descubiertos los factores que permiten el ingreso y la supervivencia de los agentes infecciosos al interior de los mosquitos, se puedan desarrollar terapias que modifiquen dichos factores para que así la relación entre el microbio y el insecto se rompa y éstos últimos ya no puedan ser sus vectores.

Pero mientras esta investigación y otras avanzan y se vuelven una realidad, lo único que podemos hacer es seguir las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y otras instituciones para combatir al mosquito: usar mosquiteros tratados con insecticidas y fumigar los interiores, usar repelentes, cubrir el cuerpo lo más que se pueda, evitar ir a lugares donde proliferen los mosquitos y no dejar agua estancada porque ahí es donde depositan sus huevesillos. 

Tabla 1. Infecciones y muertes producidas por las principales enfermedades transmitidas por mosquitos.

Referencias

1. Swift R. Mosquitos. Tan pequeños, tan peligrosos. Barcelona: Intermón Oxfam; 2007.

2. Berntsen BT, James AA, Christensen MB. Genetics of mosquito vector competence. Microbiology and molecular biology reviews. Mar 2010;64(1): 115-137.

3. Organización Mundial de la Salud [Página en internet]. España: OMS;c2016 [Feb 2016;citado 15 Jun 2016]. Disponible en:

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs387/es/

4. Vargas VM. El mosquito: un enemigo peligroso: biología, control e importancia en la salud humana. Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica; 1998.

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