La llegada del español supuso una ruptura en América: Concepción Company Company
Dijo que México y sus habitantes viven una post colonización que sigue considerando al español como lengua de los conquistadores
El español se convirtió progresivamente en lengua patrimonial de América después de “generar una catástrofe”. Así lo expuso la lingüista Concepción Company Company, miembro de El Colegio Nacional, al iniciar un nuevo ciclo de conferencias donde repasará las implicaciones que la lengua tuvo en los territorios que hoy conforman el continente americano.
La colegiada dijo que, en América, el español inició como “una lengua de conquista, como una lengua que genera una catástrofe. ¿Y qué es catástrofe? La ruptura de las reglas del juego social, cultural, vivencial, de las coordenadas experienciales de los pueblos originarios. No se puede tapar el sol con un dedo, inició como lengua de conquista”.
En el Aula Mayor de El Colegio Nacional, Company dictó la ponencia “El español en América I. Lengua de conquista”, con la que arrancó el ciclo Lengua, lingüística histórica e historicidad.
La especialista señaló que, si bien “es una obviedad” que tras la llegada de los españoles a América la lengua “progresiva y lentamente” fue convirtiéndose en lengua patrimonial de todo el territorio, antes provocó un “quiebre” que se impuso.
“¿Qué es lengua de conquista? Catástrofe, ruptura. Y se impone como lengua colonial, que es la fase dos, impuesta por un grupo de afuera, eso es lo que define las lenguas de colonia, empleada en unas pocas esferas de la vida. La administración civil y militar se hizo en lengua española porque tenían que rendirle cuentas a la corona”.
La evangelización también, explicó, “se hizo al principio en lengua española y muy pronto los misioneros aprendieron las lenguas indígenas y escribieron gramáticas en lenguas indígenas, porque se dieron cuenta de que era mucho más eficiente la evangelización. Y tenemos gramáticas de 1546, por ejemplo, la del zapoteco, o del purépecha, 1543, muy tempranamente”.
Una lengua colonial o de conquista, agregó, también es “la que se usa para la explotación de recursos y se hacen las listas de lo encontrado y de lo que voy a vender, de la explotación de recursos. Eso es una lengua colonial (en) tres esferas de la vida: la administración, la religión y la explotación de recursos”.
A pesar de ser una lengua de conquista, matizo la lingüista, el español también fue un idioma de interculturalidad a través de instituciones como las universidades. “También con esa lengua se crearon universidades, hubo universidades en América mucho antes que en muchísimos países de Europa. En Lima, México y Santo Domingo hubo universidades hacia 1550-1560, y las universidades y lo que se enseñaba en el siglo XVI son fuente de interculturalidad”.
Poco a poco llegó el triunfo del español en el territorio: “Pasa progresivamente, andando el tiempo, hacia un estatus de lengua franca. Es el gran triunfo del español imponiéndose como una lengua útil que es cómoda, necesaria para gestionar la vida con el otro y eso es lo que define una lengua franca, que es útil simplemente, y me quito de problemas de comunicación, uso la lengua franca, pero convivió durante mucho tiempo con otras lenguas francas, fundamentalmente dos: el náhuatl y el latín”.
La situación no cambió de un momento a otro, en algunos territorios, especialmente en México, se produjo una prolongada etapa de diglosia o bilingüismo. “Esto es, se usa el español para áreas de la vida como administración, comercio, trabajo con el otro, y se emplea la lengua indígena en el hogar, en la intimidad del hogar. Esto es una situación de bilingüismo que se llama diglosia porque no es intercambiable como cualquier bilingüe”.
“En el hogar voy a hablar mi lengua indígena y fuera, para hacer comercio, voy a hablar español, es un bilingüismo selectivo, llamémoslo así, y voluntariamente es selectivo. Después hay una pérdida progresiva, una sexta etapa que convive con las anteriores, pérdida lenta y progresiva de lenguas indígenas”.
Hasta el siglo XVIII, las lenguas indígenas fueron mayoritarias: “Era 10% de español, 90% de lenguas indígenas durante los siglos XVI-XVII. A partir de 1770, con las reformas borbónicas, se produce un aceleradísimo decremento, pérdida de lenguas indígenas, y la puntilla fueron las reformas juaristas, cuyos artífices fueron fundamentalmente Justo Sierra y Guillermo Prieto, dos grandes intelectuales que ayudan a Juárez a construir una nación con una sola lengua”.
Para Company es en el siglo XIX, cuando el español terminó por convertirse en lengua patrimonial de México. “En el siglo XIX todo el mundo aspiraba a una nación, una lengua, a esa paridad. Y finalmente, lo que se ve es que, a finales del siglo XVIII, todo el XIX y parte del XX, se vuelve una lengua patrimonial en la cual 125 millones de mexicanos hoy en día la tienen como lengua materna, no hablan ninguna lengua indígena, y es su única herramienta de comunicación en el día a día”.
A pesar de reconocer al español como lengua materna, sin embargo, en México se dio un fenómeno “medio extraño” de post colonización que sigue identificando el idioma español como la lengua de los conquistadores.
“En México estamos en una situación medio extraña. Si yo le pregunto a ustedes, a cualquiera de ustedes: ‘¿qué es el español?’, me van a decir que es la lengua de los conquistadores, en automático. Lo sé por mi casa, yo llevo 51 años con un mexicano, y cuando yo le preguntaba, ¿qué es el español para ti?, el mexicano dice lo mismo: que es la lengua de los conquistadores”.
“Es una situación de post colonización curiosa, así se llama en sociolingüística, en lingüística, cuando se siente que es una lengua patrimonial en los hechos, porque es la lengua con la que se gestiona la República mexicana, casi toda, prácticamente toda, es lengua oficial en los hechos, pero no hay un reconocimiento en la Constitución como lengua oficial”.
Company señaló que sí el Estado mexicano se comprometiera a considerar el español como lengua oficial y como co-oficiales las lenguas originarias que se hablan en zonas como Milpa Alta, Puebla, Veracruz el náhuatl; wixárika en Jalisco y Colima, “entonces el Estado tendría que meterle dinero para sostener la oficialidad”.
“Los Estados que tienen lenguas oficiales se deben comprometer. En cambio, el Estado mexicano no tiene lengua oficial; está ahí, a la buena de Dios, no hay un artículo de la Constitución, les llama lenguas nacionales recientemente a todas, pero hay una desprotección de la lengua española y una consecuente desprotección de las lenguas indígenas colaterales en diversas zonas”.
Por lo tanto, dijo, “es una situación de postcolonización donde los mexicanos siguen sintiendo en general que es una lengua impuesta y es la lengua de los conquistadores. Es un asunto muy paradójico porque no tienen otra lengua para comunicarse, pero es la lengua de los conquistadores”.
Fuente: El Colegio Nacional
