Enrique Galindo Fentanes, entusiasmo contagiante por las ciencias

Enrique Galindo Fentanes

Investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM.

En las últimas décadas, suele presentarse a un científico(a) notable arrancando por sus grados y posgrados, nivel del SNI, líneas de investigación y principales libros e investigaciones. Me niego esta vez a tomar tal ruta, tomaré el camino de algunos de sus enormes valores. Ríe en todo momento, goza, su entusiasmo lo contagia, así que eso atrae a cualquiera para saber en qué anda, qué lo pone tan alegre y dispuesto a compartir su alegría. Su estilo es de ir acompañado en sus emprendimientos, formar a otros, verlos crecer y ayudarles a crecer en las ciencias. A nadie “da el avión”, sean personas alrededor y estudiantes, colegas: ubican juntos las debilidades de formación, escritura, propuestas, las señalan y les comunican cómo resolverlas para la mejora de los jóvenes, los colegas y la comunidad científica.

Tiene décadas formando parte de poderosos equipos de científicos(as) locales, nacionales, extranjeros, que destinan sistemáticamente algo de su tiempo, para hacer divulgación científica, sin verla como una carga, sino como un goce, un deber social, comunitario, para atraer a infantes, jóvenes a carreras científicas, o al menos, para conocer los métodos científicos y aplicarlos en sus vidas, diariamente. Eso tiene valor extremo en nuestros días, ante un panorama mundial de glorificación de expertos en fabricar y difundir calumnias, mentiras y estafas que circulan en la vida social, familiar, vecinal y por supuesto, en las redes sociales

Enrique Galindo, colegas y estudiantes del Instituto de Biotecnología de la UNAM, de la Academia de Ciencias de Morelos (ambas), y de otras instituciones educativas, han proporcionado por décadas apoyos tutoriales a alumnos indígenas de secundaria y a otros preparatorianos, asesorándoles en proyectos científicos que presentan en foros y congresos, sometiéndose a las reglas de elaboración de los mismos y de su presentación, ante jurados externos, imparciales. Por ese camino ya han conseguido que algunos de ellos y ellas, se hagan científicos, y ahora sean parte de ese venturoso esfuerzo de divulgación e investigación. Debo decirlo, ese esfuerzo no es tan común ni tan genuino en amplias capas de científicos que lo hacen a regañadientes. No lo es, ni en el país ni fuera de él, de hecho, por mucho tiempo se consideró “tiempo perdido”, que “resta tiempo a la investigación”, a los puntos y al salario de académicos.

Enrique y colegas han apostado precisamente a lo contrario, esto es, a dedicar tiempo, conocimientos, atenciones, apoyos y cuidado a los nuevos, a los aprendices, a las nuevas camadas de futuros y futuras científicas y han puesto de sus bolsillos viáticos y emociones, además, y en su caso muy evidente, sonriendo, riendo. Eso hace contagioso lo que hace, atractivo para quienes están en fase de decidir por el rumbo a dar a sus vidas.

La escala de sus investigaciones y proyectos de desarrollo científico, se van ampliando al tener ellos claro que deben aportar a lo nacional, a lo global, para lo cual suelen asociarse con otros equipos de similares propósitos, incidiendo en políticas públicas locales y nacionales, en tareas de emprendimientos que atiendan necesidades sociales, apremiantes, para el desarrollo social del país. Por eso difunden cada evento que realizan, como la más reciente Séptima Jornada de Emprendimiento (está en YouTube), que permite conocer sus resultados y adherirse a sus equipos.

Todo eso, el Dr. Enrique Galindo Fenantes lo hace riendo, contagiando a tomar el camino de las ciencias, del conocimiento científico, libre de ataduras de todo tipo, ideológicas, religiosas, partidarias, propias del más vital humanismo.

Fuente: lajornadamorelos.mx

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