Desde América podemos describir también una historia del arte plural y rica: Pablo Amador
Necesitamos mirar al arte desde la propia América, con los ojos desde aquí: “poner a América en el centro”, en palabras del catedrático universitario
En los trabajos de investigación y recopilación del arte novohispano, la escultura fue considerada, hasta no hace mucho tiempo, como “la hermana pobre o la niña feíta”, aseveró el investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, Pablo Amador Marrero, al dictar la conferencia “Escultura novohispana”, en el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE), dirigido por Anel Pérez.
Como parte del ciclo La escultura en México, coordinado por Eduardo Matos Moctezuma, integrante de El Colegio Nacional, y Aban Flores Morán, del CEPE de la UNAM, el catedrático resaltó la importancia de los trabajos de documentación de personajes como Guillermo Tovar de Teresa, en especial con los archivos provenientes de Europa.
“Piensen ustedes que la historia del arte estaba fundada en Europa, a partir de la biografía de los artistas y, sobre todo, poniendo a Miguel Ángel en la estratosfera y para el mundo, incluso en la actualidad, la escultura americana ‘seguía siendo una escultura muy deficiente’”, señaló.
En algunos espacios académicos, Pablo Amador se encontró con quienes pensaban que trabajaba en artesanía, sobre todo al presentar las figuras de Cristo elaborados durante la época novohispana, por eso “es indispensable convencerlos de que se trata de arte y eso es una lucha que es importante y que vamos a ver a partir de un texto muy interesante de (Jorge Alberto) Manrique, en el año 90”.
En el volumen planteaba la enorme dificultad enorme de estudiar las culturas novohispanas: desde la iconografía, los problemas de autoría, la cronología de la obra, las intervenciones mismas. “Todo eso, habla Manrique, lastra un poco y conlleva dificultad, incluso a mí me decían: ‘no sé cómo puedes entrar a la escultura’”.
La escultura novohispana que, a lo mejor, la historia del arte no valoró hasta hace poco tiempo, sí la valoraron nuestros antepasados y fue exportada a Europa, “España está plagada de escultura novohispana”.
En palabras del doctor por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y licenciado en Restauración con la especialidad de Escultura policromada por la Universidad de Granada, en 1993 están entrando nuevas formas de abordajes ya no solamente desde lo estético, sino desde lo material.
“Y en el 95, va a aparecer un libro de referencia con una mujer de referencia para la escultura que es Consuelo Maquívar, quien a través del estudio del conjunto de escultura variopinto que forma el acervo del Museo Nacional del Virreinato, va a hacer una propuesta para aproximarse desde lo material y desde los gremios”.
El cambio de siglo va a traer otra historia, que empieza a escribirse desde el hecho de que ingresa al Instituto de Investigaciones Estéticas, donde se reflejan las transformaciones en el acercamiento a toda la escultura novohispana, en especial con estudios también dirigido por Consuelo Maquívar, que apuesta por nuevas miradas a otras colecciones, como las de Morelia, con el tema de Cristo, donde “desde la estética misma se nos convoca a hablar de forma plural sobre las esculturas”.
Como pasa en todas las artes, la Ciudad de México sigue focalizando casi todo este tipo de estudios, pero a partir de esa nueva perspectiva se consigue romper esas estructuras y prestar atención a otros centros de producción, “como el poblano —no olvido que, por ejemplo, Querétaro ha tenido importantes estudios—”.
“Mercedes Munguía, en el Museo de Querétaro, ha impulsado una mirada a las esculturas desde otros puntos de vista, donde apuesta por combinar fórmulas más tradicionales, iconografías con las decoraciones, con los sistemas constructivos y eso es importante. También estudiar la escultura desde otros ámbitos como la imagen, la dicotomía que se ha formado en la historia del arte misma, en la que América es responsable principal de ello, en la cual se pretende entender que el arte, muchas veces, no basta para entender la imagen y, en especial, para comprender la imagen religiosa”.
De alguna forma, anotó Pablo Amador durante la conferencia, al arte barroco también hay que cuestionarlo. No todo es la iconografía, no todos son los autores, ahora se debe de revisar lo que han dicho nuestro antepasados en el área: “con respeto, pero con crítica, porque si no estamos condenados a seguir diciéndolo mismo”.
“Hay que ponerlo todo en la palestra. Desde la obra misma hay que volver a las obras, descubrir nuevas obras, pero volver a ellas y hacerlas hablar, desde la documentación, una reflexión que es una de las grandes abandonadas en el caso de las esculturas quitando a Tovar y de Teresa, uno de los ejemplos puntuales de todos los grandes investigadores que nos han precedido, pero que son importantes porque nuestros archivos siguen estando llenos de documentación sobre escultura”.
Las imágenes en la historia
La historia del arte no basta para hablar de las imágenes, se debe mencionar también a la materialidad, con mucho más peso y entendiendo cómo lo verán ahora: la restauración, las aportaciones desde el mundo de la restauración, la preocupación porque los restauradores también miren sus obras las obras que están interviniendo y las traigan también a la historia del arte, que sean partícipes, porque estamos hablando de una historia del arte muchísimo más plural de lo que se puede suponer”
Uno de los llamados del especialista es reflexionar sobre el tema con una arista americana, con “los ojos de aquí, poner a América en el centro”, porque si seguimos con los juegos de comparaciones y de evaluaciones, que siguen siendo constantes y contra la que se debe luchar de forma académica, “lo que vamos a encontrar es que desde América podemos describir también una historia del arte plural y rica, sin complejo ninguno de otros centros de producción”, ya sea en Italia o en España.
Para reflexionar sobre estos asuntos, el investigador centró su mirada en unas cuantas obras, convencido de que tratar de ofrecer un panorama de la escultura novohispana resultaría casi imposible, aunque también de que en la historia del arte siempre hay algo nuevo por escribir, “porque es muy fácil sentarse aquí y soltar un pleito para parecer revolucionario, la realidad es que no me he puesto a escribir la historia del arte virreinal, para ello se deben sumar esfuerzos”.
Uno de los grandes desafíos de la escultura novohispana, a decir de Pablo Amador, es que las figuras tienen caducidad por su propia materialidad, aun cuando llega el momento en que necesitamos intervenirlas y “la realidad es que se van a reunir varias veces y no le van a tocar, porque en algunos casos son materiales que ya no se pueden conseguir, de ahí la pregunta sobre si hay que intervenir “y si la intervenimos, la modificamos o le hacemos algún cambio y eso puede conllevar problemas de lectura, en especial con la población indígena”.
“Al restaurarlas puede venir un problema añadido: la pintura con la que se ha restaurado se le está cayendo, porque no es la misma a la de la imagen original, de ahí que sea indispensable conocer la obra, conocer el origen de los materiales; por ejemplo, si el árbol con el que fue elaborado es mexicano o viene de Europa”.
Fuente: El Colegio Nacional
