De pastillas, polvos y láminas. Los efectos de las drogas en el cuerpo

Llegamos a la fiesta con toda la actitud de que fuera una noche inolvidable. La música era muy buena y no parábamos de bailar.

El ambiente era genial, realmente era una buena noche; de repente se acercó un chavo a nuestra mesa. Aun lo recuerdo, era muy alto, guapo y fuerte, casi una estrella de cine. Metió su mano a la chamarra y sacó una pastilla, una bolsa con polvo blanco y una pequeña laminita color verde y nos dijo: esto que ven aquí, hará que su noche sea única.

Y pues ya sabes lo que pasó, Luis agarró la laminita, Juan tomó la pastilla y yo el polvo blanco.

Luis:

Ha pasado solo media hora desde que me dieron esa laminita pero me han parecido siglos. Mi corazón late muy rápido, siento que empiezo a desprenderme de mi cuerpo, puedo ver todo desde otro ángulo. Veo los colores de la música y el sonido del choque de los vasos de vidrio. Poco a poco empiezo a regresar a mi cuerpo, siento un cosquilleo en mi estómago, como si estuviera en una montaña rusa. Cierro los ojos, me veo volando y aquel cosquilleo empieza a tomar mucha más fuerza.

¿Por qué Luis se siente así?

La palabra alucinar, proviene del latín “vagando por la mente”. Las drogas alucinógenas provocan esta sensación, lo que comúnmente se le llaman “viajes”, los cuales pueden durar varias horas. Una droga alucinógena es la dietilamida del ácido lisérgico-d, mejor conocida como LSD.

Para entender los efectos que tienen los alucinógenos en el cerebro debemos tener claras dos cosas: primero, las células nerviosas se llaman neuronas y sus sustancias químicas se llaman neurotransmisores. Segundo, cuando los neurotransmisores se adhieren a lugares especiales en las neuronas receptoras causan cambios en ellas.

Las drogas alucinógenas alteran la interacción entre las neuronas y el neurotransmisor denominado serotonina, el cual interviene en el control de los sistemas de conducta, precepción y regulación, incluyendo el estado de ánimo, el hambre, etc. Uno de los principales efectos de los alucinógenos es que cambian nuestra percepción del espacio y el tiempo. Por eso cuando se consumen estas drogas es difícil distinguir entre la realidad y la ilusión.

Podemos encontrar dos tipos de alucinógenos: los naturales, que se encuentran en plantas como el peyote, y los hongos psilocibios, los cuales han sido utilizados ancestralmente por diferentes culturas. También hay alucinógenos sintéticos como PCP (polvo de ángel) y el LSD.

Juan:

Parece que estoy borracho, pero no bebí alcohol. Siento que me muevo descoordinadamente y mis pasos son lentos y un poco torpes. Apenas si percibo mi respiración. Me siento muuuy tranquilo, como si la gravedad me quisiera abrazar contra el piso, incluso estoy somnoliento y un poco mareado. Los demás me ven raro cuando hablo; como que me cuesta trabajo decir lo que estoy pensando.

¿Por qué Juan se siente así?

Las drogas que deprimen el Sistema Nervioso Central (SNC) se encuentran principalmente en medicamentos controlados que contienen compuestos como los barbitúricos —por ejemplo, el fenobarbital— y los benzodiacepinas —como el diazepam—; además de otras sustancias derivadas del opio. Estas sustancias producen efectos sedantes e hipnóticos que pueden ser utilizados con fines medicinales como combatir problemas de sueño, ansiedad o dolor; sin embargo, también se llegan a consumir sin prescripción médica.

Estas drogas suelen presentarse como pastillas, cápsulas o líquidos por lo que se pueden ingerir o inyectar. Dentro de las drogas depresoras más famosas se encuentran el diazepam y el clonazepam.

Las intoxicaciones con drogas depresoras pueden producir hasta estados de coma.

Ana:

Hace quince minutos que inhalé el polvo blanco de esa bolsita. Siento el cuerpo muy caliente como si hubiera salido de un baño sauna. Tengo mucha energía, quiero hacer mil cosas como cuando tenía 10 años. Bailo, soy la reina de la pista. Siento que el corazón me late más rápido, juro que puedo escuchar cómo palpita a pesar del ruido que hay. Ahora sudo como si hubiera corrido un maratón y el corazón sigue queriéndose salir de mi pecho, pero eso no me impide seguir bailando. Siento que la fiesta durará toda la vida.

¿Por qué Ana se siente así?

Algunas drogas estimulan zonas específicas del sistema nervioso, lo que se relaciona con la capacidad de elevar los niveles de dopamina en el cerebro. Su activación se refleja en el aumento de estado de alerta, la atención y la energía, así como en el incremento de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respiración.

Hay una gran variedad de sustancias que estimulan el cerebro, algunas naturales como el café, el té, el cacao, la planta de coca y la nuez de betel; su consumo mantiene a las personas despiertas o alerta y puede provocar hipertensión y gastritis.

Otras sustancias químicas que estimulan nuestro cerebro son la cocaína o el crack. La cocaína interfiere en el proceso de comunicación de las neuronas, sobre todo cuando éstas liberan dopamina. En síntesis, la cocaína se adhiere a la proteína que transporta la dopamina y así modifica todo para que haya una gran acumulación de este neurotransmisor. Por eso se provoca una sensación de euforia.

El crack produce efectos similares; sin embargo, en este caso los efectos son inmediatos porque la sustancia se absorbe fácilmente desde los pulmones hacia el torrente sanguíneo, donde viaja rápidamente por todo el cuerpo y el cerebro.

Al final entonces:

Luis consumió LSD, Ana, cocaína y Juan diazepam. Y aunque todos tuvieron efectos diferentes, los tres vieron afectada la comunicación de su cerebro. Esto se debe a que las drogas promueven la liberación de dopamina, un neurotransmisor que naturalmente proporciona placer, el cual, al estar en contacto con las drogas, multiplica las sensaciones de satisfacción.

Se puede notar que en todos los casos hubo cambios en el comportamiento, los cuales ocurren como efectos inmediatos. A largo plazo… es otra historia… si estos tres jóvenes siguieran con el consumo por semanas, meses, e incluso por años, empezarían a notar cambios en su salud, en su físico, en cómo se relacionan con los demás, en sus motivaciones y hábitos diarios, hasta desarrollar una dependencia a la droga.

Se debe tomar en cuenta que los efectos que ocurren en cada persona dependen de la edad, sexo, genética, tolerancia a la droga, la forma de administración, la cantidad que se consuma y la concentración del activo de cada sustancia. Además, muchas drogas son rebajadas con sustancias muy tóxicas para el organismo como el ácido sulfúrico o el ácido clorhídrico, entre otras.

Una persona que consume cualquier droga podría exponerse a diversas situaciones y poner en riesgo su salud y la de personas que están a su alrededor.

Para conocer más sobre los datos del consumo de drogas en México, visita: https://www.gob.mx/salud%7Cconadic/acciones-y-programas/encuesta-nacional-de-consumo-de-drogas-alcohol-y-tabaco-encodat-2016-2017-136758

* Los testimonios presentados son ficticios pero basados en investigaciones científicas sobre los efectos de las drogas en el cuerpo.

Proyecto de la Unidad de Encuestas y Análisis de Datos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (Itzia Soto, Karen Rodriguez, Guadalupe Gutiérrez, Guadalupe Ramírez, Raquel Mondragón, Marycarmen Bustos, Vianey Cañas y Jorge Villatoro).

Contacto: prevención.uade@gmail.com

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