Cuando el apostar nos ciega

Antecedentes:

En los últimos años, varios estudios han reportado que cada vez es mayor la cantidad de adolescentes y jóvenes que se involucra en prácticas de juegos de azar y de apuestas, tal y como ocurre con el consumo de sustancias psicoactivas (drogas, tabaco o alcohol) lo cual puede hacerlos más vulnerables al desarrollo de una adicción (Garrido, Jaén y Domínguez, 2004; Griffiths y Wood, 2000).

Qué es el juego

El juego se considera una diversión cuando hay control y goce en el acto en sí, mientras que deja de serlo cuando la persona pierde la libertad de decisión. Es entonces cuando el juego se convierte en problemático o incluso patológico, y surge la necesidad incontrolable de jugar sin importar las consecuencias negativas, dándole prioridad sobre otras actividades cotidianas, además de interferir en el funcionamiento normal de la vida del individuo.

Tipos de juego:

Urdániz (1999) distingue algunos estilos de juego: el de competencia, donde los jugadores tienen igualdad de oportunidades y el ganador es el mejor; el de azar, cuyo resultado se deja a la suerte y; los juegos extremos, en donde lo que se busca son sensaciones de éxtasis.

Los juegos pueden clasificarse en:

Juegos de azar: Estos se refieren a que el resultado sólo depende de la suerte o de la casualidad. No existe posibilidad de control sobre el resultado por parte de quien juega. El individuo únicamente realiza la acción y el resultado es imprevisible e independiente de la conducta personal, por ejemplo: las loterías, quinielas, máquinas recreativas con premios o bingo, estos pueden ser ya sea de gestión pública o privada.

Juegos combinados de técnica y azar: Un ejemplo claro de este tipo de juegos son las cartas, que dependen del azar al momento de hacer el reparto y de cierta habilidad o técnica para jugar. Algunos ejemplos son el parchís, oca o carreras animales.

Estos juegos pueden ser activos o pasivos, en función de la interacción de la persona con el juego.

Juegos con apuestas (gambling): Juegos con posibilidad de arriesgar y obtener o perder alguna ganancia. En la medida en que la persona se involucre más en los juegos por apuestas, será más fácil que presente conductas problemáticas y después desarrolle juego patológico o ludopatía.

Qué es el juego patológico

Para determinar si la conducta de juego se ha convertido en patológica, el individuo debe cumplir 4 o más síntomas de los 9 expuestos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5 dentro de los últimos 12 meses. Los niveles de gravedad se forman dependiendo el número de síntomas presentados (leve = 4 a 5, moderado = 6 a 7 y grave = 8 a 9).

Las cifras

Una revisión internacional sobre los juegos de azar y el juego patológico (Calado & Griffiths, 2016), indica que los más utilizados por la población general fueron la lotería, los raspados, quinielas y las máquinas tragamonedas, mientras que, en la población que ya presentaban juego patológico, los juegos más usados fueron las máquinas tragamonedas y las apuestas en internet. Los porcentajes donde la población ha jugado durante los últimos 12 meses va de 25.5% en República Checa hasta un 80.7% en Nueva Zelanda; y para juego patológico, los porcentajes van de 0.1% en Suiza, hasta 1.8% en Macao, ubicado en Asia.

En nuestro continente son pocos los estudios que profundizan en esta problemática, Europa es el continente con más información al respecto. En México se carecía de estudios para dimensionar el problema, sin embargo, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-2017, integró preguntas para evaluar el juego patológico en la población de 12 a 65 años. Villatoro y cols. (2018) encontraron que, el 24.5% de la población ha apostado en algún juego de azar a lo largo de su vida, y los adolescentes de 12 a 17 años reportaron el mayor porcentaje (35.3%) en comparación con los jóvenes de 18 a 29 años (28.6%) y los adultos de 30 a 65 años (18.8%). Un dato interesante es que por cada dos hombres que han jugado, una mujer lo ha hecho.

Los juegos más utilizados por los mexicanos fueron las máquinas tragamonedas (11.8%), la lotería/melate/tris (8.3%) y los juegos de cartas (7.3%).

Este estudio también mostró que el 0.3% de la población mexicana presentó juego patológico y que las personas que tienen dependencia al alcohol son más propensas a ser jugadores patológicos.

¿Qué facilita el presentar juego patológico?

Existe una variedad de factores que se relaciona con el desarrollo de juego patológico.

Por ejemplo, se ha encontrado que ser hombre, estar soltero o solo contar con educación básica son algunos factores sociodemográficos que se relacionan con esta conducta. A estos se suman factores personales como la inestabilidad afectiva, el consumo de alcohol y otras drogas, la ansiedad y la depresión. También existen factores que se relacionan con la familia y los amigos, entre los que destacan la mala relación entre padres e hijos, tener amigos que consumen drogas o tener familiares con antecedentes de juego patológico.

Y finalmente, los factores ambientales como el vivir en zonas donde hay disponibles lugares de juegos de azar (figura 1).

Al igual que en la mayoría de las adicciones, ningún factor por sí sólo puede explicar el inicio y desarrollo de este problema, sino que se trata de un fenómeno multicausal, donde probablemente factores biológicos, psicológicos y socio ambientales estén influyendo e interactuando en la complicada estructura de esta patología. (Castaño, Calderon y Restrepo, 2016).

Adicionalmente, la Encuesta Nacional de Comorbilidad de los Estados Unidos realizada en el 2008 (Kessler, Hwang y LaBrie) encontró que las personas con juego patológico reportaron tener algún otro tipo de problema psicológico. Por ejemplo, que las personas con juego patológico tienen problemas o dependencia a sustancias psicoactivas.

El juego patológico también se ha relacionado con dificultades para controlar impulsos, con problemas del estado de ánimo como depresión, ansiedad y algunos trastornos de personalidad (Brewer y Potenza, 2008; Blinn-Pike, Worthy y Jonkman, 2007; Mazhari, 2012; Dowling y Brown, 2010; Blaszczynski y Nower, 2002), poco sueño y falta de apetito.

¿Qué hacer para evitar este problema?

Es importante, que las personas que experimentan este problema de salud mental busquen ayuda profesional; por ejemplo, las terapias psicológicas de corte cognitivo-conductual pueden ayudar a controlar creencias erróneas sobre que uno puede controlar o predecir los resultados de eventos aleatorios, a identificar los disparadores externos e internos para jugar y realizar planes de acción ante estos disparadores (Fortune & Goodie, 2012).

Los terapeutas también pueden facilitar el reemplazo de las emociones disfuncionales, las conductas y los procesos cognitivos a través de la participación en conductas alternativas y una serie de objetivos, explícitos y sistemáticos (Petry, Ginley & Rash, 2017).

Además, se pueden seguir las siguientes recomendaciones:

• Juega solo buscando el entretenimiento, no para hacer dinero. Recuerda que puedes jugar sin necesidad de apostar.

• Si juegas siempre intercala el juego con otras actividades.

• Cuando juegues, hazlo regularmente acompañado de otras personas conocidas, como amigos o familiares.

• Si jugaste y perdiste, evita intentar recuperar lo perdido, acepta la pérdida como el costo del entretenimiento. Detente a tiempo.

• Si ya decidiste apostar, evita usar tarjetas de débito o de crédito para usar más dinero.

• Si apuestas, establece y respeta la cantidad que destinaste a ello, no apuestes de más.

• Establece un tiempo límite para jugar y retírate cuando se cumpla.

En caso de que sientas preocupación por tu forma de apostar o de jugar, no dudes en comunicarte al Centro de Orientación Telefónica (COT), que atiende las solicitudes en materia de Juego Patológico a nivel nacional durante las 24 horas, los 365 días del año: 01 800 911 2000.

Proyecto de la Unidad de Encuestas y Análisis de Datos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (Vianey Cañas, Itzia Soto, Marycarmen Bustos, Raquel Mondragón, Esbehidy Resendiz, Guadalupe Gutiérrez y Jorge Villatoro).

Referencias:

Blaszczynski, A., Nower, L. A pathways model of problem and pathological gambling. Addiction. 2002; 97:487–99.

Blinn-Pike, L., Worthy, S., Jonkman, J. (2007). Disordered gambling among college students: a meta-analytic synthesis. J Gambl Stud. 23:175–83.

Brewer, J., Potenza, M. (2008). The neurobiology and genetics of impulse control disorders: relationships to drug addictions. Biochem Pharmacol. 75:63–75.

Calado, F. & Griffiths, M. (2016). Problem gambling worldwide: An update and systematic review of empirical research. Jorunal of Behavioral Addictions, 5(4), 592-613.

Castaño Pérez, G. A., Calderon Vallejo, G. A., Restrepo Escobar, S. M. Factores de riesgo para ludopatía en un grupo de jugadores de casinos de la ciudad de Medellín, Colombia, Health and Addictions salud y drogas, Vol. 16, No.2, 135-145.

Dowling, N., Brown, M. Commonalities in the psychological factors associated with problem gambling and Internet dependence. Cyberpsychol Behav Soc. 13:437–41Kessler, R., Hwang, I., LaBrie, R., et al. (2008). DSM-IV pathological gambling in the National Comorbidity Survey Replication. Psychol Med. 38:1351–60.

Fortune, E., Goodie A. Cognitive distortions as a component and treatment focus of pathological gambling: A review. Psychology of Addictive Behaviors. 26(2):298–310.

G. Urdániz, A. I. (1999). Estudio cualitativo de la ludopatía en Navarra. ANALES Sis.
garrido fernández, miguel, del moral arroyo, gonzalo, jaén rincón, pedro, antecedentes de juego y evaluación del sistema familiar de una muestra de jóvenes jugadores patológicos. salud y drogas [en linea] 2017, 17 [fecha de consulta: 12 de febrero de 2019] disponible en:http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83952052003 issn 1578-5319.

Mazhari, S. Association between problematic internet use and impulse control disorders among Iranian university students. Cyberpsychol Behav Soc Netw. 15:270–3.

Petry, N., Ginley, M., Rash, C. (2017). A systematic review of treatments for problem gambling. Psychol Addict Behav. 31(8): 951–961.

Villatoro, J., Resendiz, E., Bustos, M., Mujica, A., Medina-Mora, M.E., Cañas, V., Soto, I., Fleiz. (2016-2017) Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, ENCODAT.

Villatoro Velázquez, J. A., Resendiz Escobar, E., Bustos Gamiño, M. N., Mujica Salazar, A. R., Medina-Mora Icaza, M E., Cañas Martínez, V., Soto Hernández, I. S., Fleiz Bautista, C., Romero Martínez, M. Magnitude and extent of gambling disorder in the Mexican population. Salud Mental, 41(4), 000-000. doi: 10.17711/SM.0185-3325.2018.025

Yau, Y., Potenza, M. (2015). Gambling Disorder and Other Behavioral Addictions: Recognition and Treatment. Harv Rev Psychiatry 23(2) 134-136.

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