De acuerdo con María Elena Medina-Mora, 70% de las personas que van a tener un problema de salud mental a lo largo de su vida, tuvieron los síntomas antes de los 24 años
Si es importante pensar en los derechos de las mujeres, resulta fundamental poner en el centro a las adolescentes, una perspectiva que definió a la mesa “Las adolescentes en el centro de la agenda de género”, coordinada por María Elena Medina-Mora y Silvia Giorguli, integrantes de El Colegio Nacional, como parte de las Jornadas 8M, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
De acuerdo con la subsecretaria de Educación Media Superior de la SEP, Tania Hogle Rodríguez, la adolescencia es uno de los grandes momentos transicionales de la vida, porque en esa etapa ocurren muchos procesos para la formación de la subjetividad, de la socialización, de la definición de proyectos de vida: “es, como alguna vez escuché decir a un colega: ‘el momento de las primeras veces de la vida’, en muchos sentidos”.
“Y qué más importante que pensar las primeras veces de las mujeres jóvenes, de las adolescentes, y acompañar las primeras veces de su definición con respecto a su trayectoria, a su encanto o no con las matemáticas y la ciencia; las primeras veces de dejar o continuar la actividad física; muy estudiado que las mujeres dejamos de jugar físicamente cuando empieza a cambiar nuestro cuerpo. A veces dejamos de jugar por el cuidado del cuerpo. Todas las primeras veces, obviamente, con respecto a los amores, la sexualidad, la experiencia propia del cuerpo, la decisión del trabajo y muy infortunadamente, los momentos de abuso, de violencia de distinto tipo”.
La socióloga recordó que en la adolescencia se llegan a generar muchos de los problemas de la adultez, por la exposición de nuestras fotos, nuestras selfies, nuestra imagen en las pantallas, que cambian nuestras expectativas, incluso para mantenerse en la escuela o iniciarse en el trabajo.
“Definir, por ejemplo, un embarazo temprano que pone y trastoca los proyectos de vida de las mujeres. Todo eso involucra imaginar la vida de las adolescentes y por eso no puede ser más afortunado ponerlas en el centro: una forma de remarcar la enorme importancia que, para el país, para el movimiento feminista, para nosotras las mujeres, resulta pensar en las adolescentes.
“Y creo que las que tenemos cerca a adolescentes en casa o a nuestro alrededor, nos conmueve todavía más, porque si por algo el movimiento ha luchado tanto y nosotras somos herederas de eso, es justamente para el traspaso generacional”, resaltó la subsecretaria.
Con avances “lentos” en la agenda de género
Con un “abrazo solidario” a la familia y a la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos por la muerte de Kimberly Jocelyn, de 18 años, asesinada en un caso de violencia feminicida, “del que uno quisiera que fuera cero en el caso de nuestra de nuestra sociedad y de cualquier la sociedad”, la geógrafa Silvia Giorguli, miembro de El Colegio Nacional, señaló durante su participación algunos avances que se han dado en torno a la igualdad de género.
“Creo que hemos avanzado —en ese sentido las jornadas de El Colegio Nacional son importantes— en mantener el género, las desigualdades de género en la agenda de política pública y creo que eso también hay que destacarlo. Al mismo tiempo, se ha dado un énfasis muy importante en temas urgentes, como las violencias, asociadas a las desigualdades de género, en particular la violencia feminicida”.
La expresidenta de El Colegio de México, la primera mujer en tener esa responsabilidad, comentó que esta gradual visibilización abre un poco la pregunta de si se ha avanzado en la atención a las desigualdades con la velocidad necesaria, porque se podría avanzar de manera más rápida y, en ese sentido, “poner a las adolescentes en la agenda implica concentrarnos en una etapa de la vida donde se definen muchas de las cosas que van a ir sucediendo, pero también una etapa de la vida donde se concretan múltiples desigualdades y se mantienen a lo largo del curso de la vida de las personas”.
A su parecer, es muy importante ver las expresiones de estas desigualdades de género en la adolescencia; por otro lado, también es una época en donde se manifiestan o se concretan muchas de las desigualdades socioeconómicas, no solamente es el género, sino que en esta etapa de la vida vamos a empezar a ver trayectorias entre niñas y adolescentes que dejan la escuela a los 14 y 15 años y otras que seguirán ya entrados los 20, lo cual está muy asociado a desigualdades socioeconómicas, porque se reproducen desventajas relacionadas con el género, como en el caso de la maternidad adolescente.
La doctora Giorguli recordó que entre los 12 a 19 años se contabiliza a alrededor de ocho millones de mujeres, quienes representan alrededor del 14% de la población femenina, “una población que ya no está creciendo, ya alcanzó su punto máximo y, de hecho, está empezando a decrecer lentamente”.
Por la propia dinámica demográfica hay estados donde hay mayor participación de las adolescentes con respecto a la población total y algunos estados con, menos jóvenes; se esperaba a Chiapas, por supuesto, entre los estados con más jóvenes, pero también está Nayarit, Aguascalientes o Michoacán, por lo cual “hay que empezar a pensar en los contextos particulares y en los retos que enfrentan las mujeres adolescentes en diferentes territorios, en diferentes contextos de nuestro país”, enfatizó la colegiada.
“En términos de la deserción o de la salida de la escuela, encontramos datos que a mí me sorprendieron; por ejemplo, que a los 14 años más del 10% de las adolescentes están fuera de la escuela y me parece preocupante, porque a los 15 va aumentando ahí: se ve este momento crítico de lo que sería la media superior, de manera que ya a los 18 años, pues cerca de la mitad ya está fuera de la escuela”.
El porcentaje de asistencia de mujeres de 15 años en la Ciudad de México o en el estado de México se tiene una tasa de asistencia mayor al 90%, mientras en Chiapas o en Oaxaca se dan tasas inferiores al 70%, “Jalisco y Michoacán también salen con asistencias bajas a los 15 años, por lo que ahí se abren temáticas nuevas para estudiar y entender qué es lo que está pasando”.
Julieta Pérez Amador, profesora-investigadora por el Colegio de México, reflexionó sobre el matrimonio y la unión libre de menores de edad en México, al cual llamó Mulme, una investigación que comenzó a partir de un informe del Fondo de Población de Naciones Unidas sobre matrimonio infantil “y me sorprendió muchísimo ver que México estaba en la lista de los países con mayor matrimonio infantil en el mundo.
De acuerdo con este informe, en 2012, una de cada cinco mujeres mexicanas entraba en una unión, ya sea legal o consensual, antes de cumplir los 18 años y, además, nos colocaba como el quinto lugar en Latinoamérica”.
“Terminar con el matrimonio infantil es una meta, la número tres del objetivo de desarrollo sostenible número 5, que es lograr la igualdad de género. Digamos que hay muchísimas razones por las cuales debemos de ocuparnos de este tema: Mulmen es la unión conyugal, legal o consensual, que ocurra cuando al menos uno de los cónyuges es menor de 18 años al momento de ocurrir esa unión”.
Debido a que ocurre mucho más en mujeres que en hombres, el fenómeno se enfoca exclusivamente a la mujer, una definición que utiliza el Fondo y la UNICEF, y en México tenemos una tasa de 21% un nivel muy alto: una de cada cinco mujeres jóvenes en México contrae matrimonio antes de los 18 años.
Tenemos un gran problema de matrimonio o unión libre antes de los 15 años, un indicador que se utiliza mucho en la política pública para decir que vamos a avanzar, pero, en realidad, “a partir de los 16-17 es cuando ocurre la gran magnitud que nos hace llegar al 20% antes de cumplir los 18 años”.
“¿Por qué sucede esto? Todo el mundo va a escuchar el efecto del nivel socioeconómico, el efecto de corte, pensando que va bajando a través del tiempo, y también el efecto de las transiciones tempranas de la adultez, es decir, si salen temprano de la escuela, entonces se van a casar temprano; si entran al mercado laboral temprano, se van a casar temprano, aunque vamos a ver otro tipo de cosas”, destacó la presidenta de la Sociedad Mexicana de Demografía.
Acercamiento a los trastornos mentales
La mayoría de los trastornos mentales comienzan en la infancia, reconoció la psicóloga María Elena Medina-Mora, miembro de El Colegio Nacional. Las enfermedades mentales son crónicas no transmisibles, como lo son las cardiovasculares y otras que tienen un presupuesto muy alto para atenderse; las enfermedades de salud mental afectan a los niños en edades muy tempranas y se estima que las personas que van a tener un problema de salud mental a lo largo de su vida, el 70%, tuvieron los trastornos o los síntomas antes de los 24 años.
“Estoy tomando la adolescencia de este contexto amplio que, desde luego, es la edad del bachillerato, pero también en la primera edad adulta. Los estudiantes universitarios que están en una crisis muy importante y que tienen problemas semejantes mucho más frecuentes que los del bachillerato, pero también con mucha necesidad de atención.
Lo que se ha encontrado es que la prevalencia de niños y adolescentes es de un 13% y en los universitarios son 32%. En la pandemia se amplió de una manera muy importante, hasta 50%, lo que tuvo que ver con que en ese periodo las personas que habían tenido trastornos previos, recayeron”.
El otro problema que preocupa a los especialistas es que ese inicio temprano está relacionado con los peores resultados clínicos y funcionales, mucho más que los casos de un inicio tardío; los adolescentes son muy sensibles a todo lo que ocurre en el medio ambiente, y es una edad muy importante por el momento que está en desarrollo su cerebro, “porque también es una oportunidad de hacer cambios importantes”.
Al mismo tiempo, en la edad universitaria se tiene un incremento muy importante del consumo de alcohol, de marihuana y, más recientemente, de drogas sintéticas, con lo cual se ha dado un cambio de drogas naturales a drogas sintéticas, que generan una dependencia mucho más fuerte. “Debemos pensar en nuevas maneras de hacer la investigación por las mezclas que se hacen y, por otra parte, la atención y el tratamiento”.
A los 15 años está el pico de los trastornos mentales, tiene que ver con los trastornos y ansiedades en niños muy chiquitos. Si vemos los abusos de sustancias de drogas tenemos un pico muy grande en los hombres y más pequeño para las mujeres, pero los trastornos de depresión y ansiedad en los hombres alcohólicos y uso de sustancias no habían recibido tratamiento.
“En otros estudios que se han hecho también de universitarios, cuando han tenido una ideación de suicidio grave o haberse lastimado de alguna manera, resulta que la mitad de los de las personas nunca le dijeron a nadie que tenían esa situación de suicidio, lo que nos habla de que necesitamos poner mucha atención en esto”, resaltó María Elena Medina Mora.
Fuente: El Colegio Nacional


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