Ciudades caminables

Jesús Antonio del Río Portilla

En un centro comercial tenemos a nuestro alcance muchas tiendas, pero ¿es necesario que las tiendas estén en un sitio lejos de nuestros domicilios? los cines y hasta algunas oficinas de gobierno están en esos centros comerciales, ¿es bueno? Muchas de las escuelas tienen lugar para canchas que se usan en el horario de clase, pero generalmente estas instalaciones están solitarias en las tardes. Estos hechos ¿a quién benefician? ¿es realmente barato esta configuración? ¿las concentraciones en centros comerciales nos benefician? Estas son algunas de las preguntas que tenemos que hacernos para analizar si la actual configuración de las ciudades es adecuada para nuestra especie y las otras especies con las que compartimos nuestros entornos.

En México, como en muchas partes del mundo, durante todo el siglo pasado las ciudades se construyeron principalmente para fomentar la movilidad motorizada individual. Es decir, las ciudades se diseñaban pensando en que el bienestar individual se reflejaba por la utilización del automóvil de combustión interna, aspecto que hoy sabemos no es cierto.

En los últimos años ha surgido un nuevo enfoque en la planificación urbana: el modelo de ciudad de 15 minutos, que busca transformar nuestras ciudades para que todos los servicios y actividades esenciales estén a un máximo de 15 minutos caminando o en bicicleta de cualquier hogar. La idea es transformar nuestros entornos urbanos de manera que sean más compactos, conectados y sustentables fomentando la movilidad activa y reduciendo la dependencia del transporte privado. ¿Se imaginan poder acceder a una tienda, un parque, una escuela o un centro de salud en pocos minutos y sin tener que usar un automóvil y disfrutar de espacios de convivencia?

Este enfoque en el diseño urbano busca crear ciudades donde las necesidades diarias de la mayoría de sus residentes puedan satisfacerse en un radio de 15 minutos. Al reducir las distancias entre los hogares y las actividades cotidianas, el trabajo, la educación, la atención médica, cultura, las compras y la recreación se pueden mejorar la calidad de vida de las personas y minimizar el uso de automóviles y evitar congestión del tráfico. Esta forma de pesar en los entornos urbanos fue propuesta por Carlos Moreno [1], profesor universitario francés y asesor de planificación urbana, quien popularizó el concepto del modelo de ciudad de 15 minutos en el ámbito académico y en los medios de comunicación. En su trabajo, Moreno ha propuesto algunas ideas clave para poner en marcha este modelo en las ciudades: a) Promover la proximidad. Las ciudades deberían estar diseñadas de manera que las personas puedan satisfacer la mayoría de sus necesidades diarias en un radio de 15 minutos a pie o en bicicleta y así reducir el tiempo de transporte innecesario. b) Fomentar la densidad. Las ciudades deberían planificar una mezcla de usos del suelo para que las personas puedan trabajar, estudiar y comprar cerca de sus hogares. c) Mejorar el transporte público. Las ciudades deben invertir en mejorar la infraestructura de transporte público, incluyendo la ampliación de las redes de metro, autobuses y tranvías. d) Incentivar la movilidad activa. Promover la movilidad activa, es decir, caminar y andar en bicicleta, para reducir el uso de automóviles y mejorar la calidad del aire en las ciudades. Esto se puede lograr mediante la mejora de la infraestructura de ciclovías y la creación de calles peatonales. Adicionalmente, con este tipo de modelo de planeación se fomenta la solidaridad al crear ligas y relaciones entre las personas que habitan los diferentes entornos, hacer vida en la colonia, el barrio, el condominio, etc. Otro aspecto fundamental, para la planeación e implementación de este tipo de conceptos, es proponer cambios con la decidida participación de la ciudadanía del entorno específico.

Este modelo ha empezado a ser implementado en París, Barcelona, Montreal y Melbourne, entre otras ciudades.

Para hacer realidad ciudades o vecindarios o barrios más confortables podemos hacernos algunas preguntas sencillas: ¿cómo estamos utilizando las superficies de nuestros entornos? ¿cuántos metros cuadrados están siendo utilizados por autos sin personas en ellos? ¿cuántos metros cuadrados utilizamos para brindar servicios a la población? ¿cuánta superficie usamos para proveer atención para la salud, para la educación, para las tiendas o mercados, para talleres de servicios (zapaterías, sastrerías, lavanderías, escuelas, parques, etc.)?

Con sus respuestas podríamos concebir soluciones diferentes a las que hoy tenemos.

Las personas podrán solicitar el aumento de escuelas donde en las tardes se pueda acceder y compartir espacios convirtiéndolas en centros comunitarios en las tardes, por ejemplo.

Carlos Moreno enfatiza que uno de los principios detrás de las ciudades de 15 minutos es que cada metro cuadrado debe ser utilizado para múltiples propósitos. Este concepto permite conciliar a las ciudades con el entorno en el que vivimos. Además, es un claro promotor de la participación activa de las personas en las opciones para resolver sus necesidades, ya que pone en sus manos la planeación de su entorno cercano donde si podemos tener impacto real y medir sus bondades o hacer modificaciones si es necesario para satisfacer las necesidades de la colectividad.

Aunque hay dificultades a vencer en este planteamiento, considero adecuado incluir este tipo de reflexiones para planificar nuestras ciudades, nuestros municipios, nuestras colonias o nuestros vecindarios. Tengo confianza en que con la participación de las personas podemos definir cuáles son las actividades más importantes en entornos específicos para transitar hacia entornos que se centren en nuestro bienestar en lugar de perseguir el incremento en el flujo del dinero.

[1] https://www.youtube.com/watch?v=TQ2f4sJVXAI

Fuente: delrioantonio.blogspot.com