Avances en investigación genómica ayudan a explicar la obesidad en México

Francisco Javier Ortega López

Investigaciones señalan que la obesidad surge de la interacción entre factores genéticos, el entorno y procesos biológicos, lo que aumenta el riesgo en la población mexicana

Investigaciones realizadas por el Instituto Nacional de Medicina Genómica indican que la obesidad no depende de una sola causa, sino de la interacción entre factores genéticos, el entorno y distintos procesos biológicos del organismo.

La investigadora Lorena Orozco, responsable del Laboratorio de Inmunogenómica y Enfermedades Metabólicas del instituto, explicó que existen cientos de variantes genéticas que pueden aumentar el riesgo a desarrollar obesidad en la población mexicana. Sin embargo, estas variantes por sí solas no determinan que una persona padezca la enfermedad.

Variantes genéticas relacionadas con el metabolismo

De acuerdo con los estudios, en México se han identificado diversas variantes genéticas que influyen en el funcionamiento de genes vinculados con el metabolismo y el equilibrio energético del cuerpo.

Estas variantes pueden incidir en procesos como:

  • el almacenamiento de energía
  • la regulación del apetito
  • las respuestas inflamatorias del organismo

Muchas de estas características genéticas también están presentes en otras poblaciones del mundo, aunque algunas son particulares de la población mexicana.

El origen evolutivo de los llamados «generes ahorradores»

Los pueblos originarios enfrentaron durante miles de años periodos prolongados de escasez de alimentos. Esta situación favoreció la selección de genes que ayudaban al organismo a ahorrar energía y almacenar reservas, conocidos como “genes ahorradores”.

En el contexto actual, estas variantes interactúan con un entorno llamado ambiente obesogénico, caracterizado por el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo y altos niveles de estrés, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar obesidad.

El papel de la epigenómica en la obesidad

Las investigaciones también analizan la epigenómica, disciplina que estudia cómo factores del entorno como la alimentación, la actividad física o el estrés pueden modificar la forma en que los genes se activan o se desactivan, sin cambiar la secuencia del ADN.

Estos cambios pueden afectar procesos como la inflamación crónica y la regulación hormonal, impactando el metabolismo en órganos clave como el tejido adiposo, el hígado y el páncreas.

Microbioma intestinal y regulación del metabolismo

Otra línea de estudio se enfoca en el microbioma intestinal, es decir, los miles de millones de microorganismos que habitan en el sistema digestivo y que participan en la regulación del metabolismo, la inflamación y las señales de saciedad.

Genética y ambiente: una combinación clave

La doctora Orozco subrayó que tener predisposición genética no significa que una persona necesariamente desarrollará obesidad. Las variantes genéticas pueden incrementar el riesgo, pero la enfermedad suele aparecer cuando estas interactúan con un entorno que favorece hábitos poco saludables.

Finalmente, la especialista destacó que las investigaciones buscan comprender mejor por qué la población mexicana presenta mayor vulnerabilidad a esta condición y cómo desarrollar estrategias basadas en la medicina genómica para enfrentar este problema de salud pública.

Fuente: heraldodemexico.com.mx

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