Antioxidantes: Lo que no mata ¿fortalece?

Irene Lagunes1 y Ángel Trigos2

Estrés oxidativo, Alzheimer, enfermedades del corazón y algunos tipos de cáncer, son algunas de las enfermedades que el consumo de alimentos con capacidad antioxidante pueden prevenir y brindar así múltiples beneficios a nuestra salud. Y ¡salud! exclamamos todos los que sentados a la mesa compartimos una excelente sobremesa acompañados de un buen Merlot.

Sin embargo –coincidimos los presentes–: ¿es en realidad por las campañas publicitarias de infinidad de productos alimenticios, que conocemos los posibles beneficios que los antioxidantes aportan a nuestra salud? Continuando con la sobremesa, se inició entonces una charla que, acompañada de risas y bromas, fue convirtiéndose en un intenso debate respecto al consumo de antioxidantes. Hubo quien opinó: “esto de los antioxidantes no es más que una moda”, argumentando que en las viejas generaciones el padecimiento de enfermedades como Alzheimer o cáncer eran poco común. A lo que inmediatamente alguien debatió: … porque la calidad de vida era otra. En la actualidad, el ritmo de vida acelerado en las ciudades, el estrés del trabajo y nuestra mala alimentación nos obligan a estar sobreprotegidos; por eso yo, además de mis suplementos antioxidantes, de vez en cuando me consiento con un vinito, como dicen “lo que no me mata, me fortalece”.

Y esta célebre frase de Nietzsche ha permanecido en nuestra cabeza desde que disfrutábamos de aquella sobremesa. No obstante, la idea de si debemos estar sobreprotegidos bajo la consigna de “lo que no me mata, me fortalece” es la que nos hace cuestionar qué tan válido es para nuestro organismo estar sobreprotegido; entonces, ¿se puede acumular provisiones de antioxidantes para cuando hagan falta? Sin duda, el aumento en el consumo de antioxidantes en nuestra dieta diaria tiene como principal función reforzar sistemas antioxidantes endógenos y reducir los daños que el estrés oxidativo puede ocasionar a las células de nuestro organismo. Esto, estimado lector, usted bien lo sabe, porque es lo que la mayoría de las campañas publicitarias promueven.

Para entender qué es el estrés oxidativo, primero es importante saber que, como todo en la naturaleza, el correcto funcionamiento de nuestro organismo está basado en un equilibrio, y el estrés oxidativo ocurre cuando es alterado el equilibrio entre antioxidantes y prooxidantes, a favor de los prooxidantes. De manera general, los prooxidantes son conocidos como especies reactivas del oxígeno o ros (de las siglas en inglés de Reactive Oxygen Species), y dentro de éstos se incluyen los que tan publicitadamente conocemos como radicales libres.

Un radical libre es una especie que posee al menos un electrón desapareado en uno de sus orbitales, por lo cual es altamente reactivo; es decir, imagine aquel tradicional juego infantil de las sillas, donde como usted bien recuerda se coloca un grupo de sillas formando un círculo con los respaldos hacia adentro y cada jugador se sitúa delante de cada una de ellas. Al iniciar la música es retirada una silla y los jugadores deben girar alrededor. En el momento en que la música se detiene cada jugador deberá sentarse en una silla. Sin embargo, un jugador no lo logrará, y hará todo lo posible por ganar un lugar, aunque para esto tenga que jalar o empujar a otro jugador.

Pues bien, de la misma manera en la que el jugador que se ha quedado sin silla busca desesperadamente una para sentarse, un radical libre busca un electrón para aparearse.

Desde luego, en el juego de las sillas es eliminado el jugador que no logra sentarse a tiempo. No obstante, un radical libre, en su necesidad de recuperar el electrón perdido, es capaz de unirse a moléculas de nuestro organismo, como lípidos o proteínas, y ocasionar su oxidación. Es aquí donde los antioxidantes tienen una función importante en el organismo, porque atrapan los radicales libres que se han formado, es decir, ceden el electrón que necesitan los radicales libres y de esta manera son eliminados. Volviendo al juego de las sillas, sería como incorporar una silla más y evitar así los empujones o jaloneos entre jugadores. Es importante mencionar que si no hubiera un jugador sobrante, entonces no habría necesidad de agregar una silla; igualmente, si no hay un radical libre, no habrá necesidad de ingerir un exceso de antioxidantes. Cabe recordar que los niveles de antioxidantes y prooxidantes deben estar en equilibrio para evitar el estrés oxidativo en nuestro organismo; por lo contrario, sobreprotegerlo en sus niveles de antioxidantes implicaría generar también un desbalance, sólo que en esta ocasión a favor de los antioxidantes.

Existen cada vez más opiniones contrapuestas a lo que tradicionalmente sabemos sobre los beneficios que el consumo de suplementos antioxidantes puede brindar a la salud. Se insiste en mencionar que se trata de estar en equilibrio, así que un exceso en los niveles antioxidantes puede interferir con algunos mecanismos de defensa de nuestro organismo. También es importante considerar que debido a que este tipo de suplementos no son sometidos a las mismas pruebas que los fármacos, poco se sabe sobre su absorción, metabolismo o posibles interacciones con otros compuestos, incluso, estimado lector, no se puede tener certeza respecto a lo que se ingiere. En este sentido, antes de reflexionar sobre la necesidad de tomar algún suplemento antioxidante, recuerde que lo realmente cierto es que una dieta balanceada proporciona los niveles antioxidantes necesarios para que nuestro organismo funcione correctamente.

De ahora en adelante, primero considere que la frase “lo que no me mata, me fortalece” tiene sus limitaciones, sobre todo si se habla del consumo de suplementos antioxidantes. Mientras tanto, en la próxima sobremesa será divertido jugar a las sillas para aclarar este punto.

Para el lector interesado:

Bjelakovic, G., D. Nikoova y C. Gluud. “Antioxidant supplements and mortality”, Curr Opin Clin Nutr Metab Care. Vol. 17, núm, 1, pp. 40-44, 2014.

Kaiser, J. “Antioxidants could spur tumors by acting on cancer gene”, Science. Vol. 343. Núm. 6170, (january 31), p. 477, 2014.

Kohen, R. y A. Nyska “Oxidation of biological systems: Oxidative stress phenomena, antioxidants, redox reactions and methods for their quantification”, Toxicol Pathol. Vol. 30, núm. 6, pp. 620-650, 2002.

1 Doctorado en Ciencias Biomédicas Universidad Veracruzana

2 Laboratorio de Alta Tecnología de Xalapa (Latex) Instituto de Ciencias Básicas Universidad Veracruzana

Fuente: Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Veracruz

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