Robots microscópicos de MXene eliminan hasta el 94 % del plástico en agua en una hora

Robots microscópicos de MXene eliminan hasta el 94 % del plástico en agua en una hora

Científicos checos desarrollaron robots microscópicos basados en MXene con recubrimiento de níquel, capaces de eliminar el 94 % del poliestireno y el 89 % del PET del agua en una hora, según un estudio publicado en NPG Asia Materials

Un equipo de investigadores checos ha creado robots microscópicos diseñados para extraer partículas de plástico fino de agua y suelo. El avance, descrito como potencialmente transformador frente a una de las crisis ambientales más graves de la actualidad, se basa en partículas de material MXene.

Estas partículas presentan capas extremadamente delgadas y una superficie específica muy amplia, lo que les confiere una capacidad excepcional para atraer y adherirse a fragmentos de plástico. Para permitir su control remoto, los científicos recubrieron las partículas con una capa nanométrica de níquel, lo que las hace susceptibles a la manipulación mediante campos magnéticos externos.

Los resultados experimentales, publicados en la revista científica NPG Asia Materials, muestran una eficacia notable: en entornos acuosos, los robots lograron eliminar el 94 % de las partículas de poliestireno y el 89 % de las de polietileno tereftalato (PET) en sesenta minutos. En muestras de suelo, las tasas de remoción alcanzaron el 81 % para el poliestireno y el 72 % para el PET. Estos valores superan claramente los obtenidos con el uso exclusivo de MXene sin aplicación de campos magnéticos.

Eficiencia comparada con métodos tradicionales

La investigación destaca que este sistema no solo mejora los rendimientos de limpieza, sino que representa un salto cualitativo respecto a intentos anteriores, como los reportados por científicos surcoreanos hace dos años. A diferencia de esos esfuerzos previos, esta tecnología alcanza niveles superiores de purificación y desempeño operativo.

Límites actuales y desafíos técnicos

A pesar de los resultados prometedores, el equipo subraya que la técnica permanece en fase experimental de laboratorio. Su traslado al medio natural exige ensayos de campo rigurosos para evaluar su funcionamiento bajo condiciones ambientales complejas. Además, identifican dos obstáculos fundamentales: el riesgo potencial de liberación de iones metálicos al entorno y la necesidad de garantizar la recuperación total de los robots tras completar su función de limpieza.

El plástico fino —definido como partículas con un diámetro inferior a cinco milímetros— constituye una amenaza ambiental grave debido a su infiltración en ecosistemas acuáticos y terrestres, así como a su capacidad para ingresar en la cadena alimentaria y comprometer la salud de los organismos vivos y el ciclo de nutrientes.

Fuente: dailybeirut.com

Alberto Vazquez

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