Nuevo desarrollo permite que las personas con parálisis controlen sus extremidades biónicas casi sin esfuerzo mental

Los avances en la conexión cerebro-máquina van a pasos agigantados y son cada vez más los que pueden disfrutar de una «nueva vida» gracias a estos dispositivos, con menos impedimentos.

En un mundo tan conectado como el actual, los dispositivos inalámbricos del IoT hacen que la vida de las personas sea más inteligente y son cada vez más personas con discapacidad las que pueden beneficiarse de estos.

Los implantes cerebrales, también conocidos como implantes neurales, son microchips que se conectan directamente al cerebro de un ser humano para establecer una interfaz cerebro-ordenador en el cerebro que se ha vuelto disfuncional debido a problemas médicos.

Elon Musk habló recientemente de la posibilidad de un futuro en el que el hombre tenga implantes cerebrales por diversas razones, desde aumentar su memoria, hasta escuchar música. Su implante cerebral con chip informático conocido como Neuralink, promete también vincular los músculos del cuerpo con una máquina, con el objetivo de tratar lesiones y problemas neurológicos.

Y es que, es solo un ejemplo de muchos que buscan mejorar nuestra calidad de vida. El tipo más común de implante cerebral es el conocido como ECP o sistema de estimulación cerebral profunda. Consiste en la implantación de electrodos en el interior del cerebro conectados a cables que pasan por debajo de la piel y que transmiten señales desde un estimulador implantado.

La última noticia que tenemos se adentra en este mundo y habla de un nuevo desarrollo que permite a un hombre con parálisis a alimentarse mediante brazos robóticos con poco esfuerzo mental.

El nuevo método se centra en un sistema de control compartido que minimiza la cantidad de información mental necesaria para completar una tarea.

Sólo tenía que hacer pequeños movimientos con los puños a determinadas indicaciones, como «seleccionar lugar de corte», para que los brazos equipados con tenedores y cuchillos cortaran la comida y se la llevaran a la boca. Según los investigadores, podía tomar el postre en 90 segundos.

Con esto sobre la mesa y como ya hemos podido saber, el próximo paso en este tipo de desarrollos se centra en la posibilidad de crear dispositivos robóticos con piel humana que permitiría percibir las mismas sensaciones.

En concreto hablamos del desarrollo de piel humana viva que se añadirá a los dispositivos robóticos y que les otorgaría la capacidad de doblarse, estirarse y sentir de una manera que las máquinas nunca antes han podido.

Fuente: computerhoy.com