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El MIT desarrolla FibeRobo, una fibra que puede cambiar de forma

Fiberobo es una fibra programable que -sin sensores integrados- puede cambiar de forma en respuesta a los cambios de temperatura

Un equipo interdisciplinar de investigadores del MIT (Massachusetts Institute of Technology) han desarrollado una revolucionaria fibra programable llamada FibeRobo que puede cambiar de forma en respuesta a los cambios de temperatura, lo que la hace idónea para la ropa inteligente.

A diferencia de otras fibras que cambian de forma, FibeRobo no requiere sensores integrados ni otros componentes rígidos, por lo que es totalmente compatible con las técnicas convencionales de fabricación textil, como los telares y el bordado. Los investigadores utilizaron un material llamado elastómero de cristal líquido (LCE) para crear la fibra. Cuando se calientan, las moléculas de cristal del LCE se desalinean, juntando la red de elastómeros y haciendo que la fibra se contraiga. Cuando la temperatura disminuye, la fibra se invierte.

Según un artículo del MIT titulado Shape-shifting Fiber can Produce Morphing Fabrics, escrito por Adam Zewe, la fibra puede mezclarse con hilo conductor para controlar digitalmente la forma del tejido, lo que ofrece aplicaciones que van más allá de su uso en prendas. Podría servir para fabricar tejidos capaces de reaccionar a señales digitales, como lecturas del ritmo cardíaco.

FibeRobo puede contraerse hasta un 40% y su producción es mucho más barata que la de otras fibras inteligentes. Cuesta unos 20 céntimos por metro, unas 60 veces menos que sus homólogos comerciales.

Primeras aplicaciones de FibeRobo

Las primeras aplicaciones son prometedoras, como un sujetador deportivo adaptable que se ajusta durante el ejercicio y una chaqueta de compresión para perros que abraza a la mascota en función de una señal Bluetooth.

El objetivo del equipo es que la fibra sea reciclable o biodegradable en futuras pruebas versiones y que pueda ser fabricada por personas sin conocimientos de laboratorio. Esta innovación, apoyada por múltiples becas y empresas, abre las puertas a una amplia gama de aplicaciones y acerca los textiles inteligentes a la viabilidad comercial.

Fuente: pinkermoda.com