Diseñan ‘marcapasos desechable’ que se disuelve luego de cumplir su función

Experimentos con roedores demuestran que el aparato puede analizar, tratar, y luego ser reabsorbido sin complicaciones

Un implante experimental que está ahora en desarrollo podría servir como monitor y marcapasos temporal para los pacientes cardiacos enfermos, y entonces disolverse cuando ya no es necesario.

El implante blando, ligero y transparente tiene más o menos el mismo tamaño que un sello de correos, y está hecho de polímeros y metales que son biodegradables, reportaron los investigadores en la edición del 5 de julio de la revista Science Advances.

Unos experimentos tempranos han mostrado que el implante se puede colocar en el corazón de una rata de laboratorio, tomar mediciones precisas, y entonces disolverse y reabsorberse de forma segura.

El implante sería una bendición para los pacientes que han desarrollado complicaciones del ritmo cardiaco como resultado de un ataque, una cirugía u otro tratamiento cardiacos, señaló el investigador cosénior, Igor Efimov, cardiólogo experimental y profesor de ingeniería biomédica de la Universidad del Noroeste, en Chicago.

Ahora, estos pacientes tienen que usar unos sensores pegajosos y llevar encima un monitor abultado para que los médicos puedan monitorizar su corazón a medida que se recuperan, apuntó Efimov.

“El desafío de estos dispositivos es que no son cómodos. Interfieren con el funcionamiento diario. Por ejemplo, no es posible darse una ducha fácilmente”, explicó en declaraciones recogidas por HealthDay News.

El nuevo implante se podría insertar durante la cirugía o procedimiento cardiacos de una persona. Proveería datos a través de electrodos y sensores ópticos, e incluso se podría programar para que administre una descarga eléctrica para resolver cualquier ritmo cardiaco irregular que ocurra, afirmó.

“Pongamos el ejemplo de alguien que se somete a una cirugía cardiaca. Tras la cirugía cardiaca, alrededor de un 30 por ciento de los pacientes desarrollan una fibrilación auricular [FA]”, observó. “Deseamos crear un dispositivo electrónico que se pueda implantar durante la cantidad de tiempo requerida, y que luego se disuelva”.

En los casos de complicaciones postquirúrgicas, como la FA, en general se requerirían dispositivos durante unos 10 días, y entonces ya no serían necesarios, aclaró.

Más o menos un tercio de las casi 700,000 personas que mueren de un ataque cardiaco cada año en Estados Unidos sucumben debido a complicaciones en las primeras semanas o meses tras un ataque cardiaco o una cirugía cardiaca, anotaron los investigadores.

“Muchas de las muertes que ocurren después de una cirugía cardiaca o un ataque cardiaco se podrían prevenir si los médicos tuviesen mejores herramientas para monitorizar y tratar a los pacientes en las delicadas semanas y meses posteriores a estos eventos”, afirmó el investigador cosénior, Luyao Lu, profesor asistente de ingeniería biomédica de la Universidad de George Washington, en Washington, D.C.

El dispositivo está fabricado completamente con materiales que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. ha considerado seguros y compatibles con los humanos, apuntó Lu.

Por ejemplo, los electrodos están hechos sobre todo de molibdeno, un elemento que ocurre de forma natural en el cuerpo humano, dijo Lu. El marco transparente y flexible del dispositivo está compuesto de poliácido láctico-co-glicólico (PLGA), un polímero que se degrada de manera natural en compuestos inocuos.

“Todos son seguros, y han sido aprobados por la FDA para su uso en humanos”, enfatizó Lu.

Los investigadores comparan el implante con los puntos de sutura absorbibles que se degradan y desaparecen cuando el cuerpo los absorbe. Los pacientes no tendrían que someterse a cirugías de seguimiento para sacar ni ajustar el implante.

Los investigadores diseñaron el implante para que fuera flexible, de forma que se pudiera colocar fácilmente sin provocar incomodidad, aclaró Efimov.

También lo crearon sobre todo de materiales transparentes para que los sensores ópticos del implante pudieran proveer lecturas de los niveles de oxígeno, el metabolismo y otras medidas importantes, añadió.

Ahora, muchos pacientes cariacos acaban con un marcapasos permanente cuando en realidad quizá no lo necesiten, lamentó el Dr. Deepak Bhatt, director de Mount Sinai Heart, en la ciudad de Nueva York.

Otros tienen que pasar más tiempo en un hospital con un marcapasos temporal, y entonces someterse a una cirugía para sacarlo, señaló Bhatt, que no participó en el nuevo estudio.

El implante experimental “podría ser una solución de verdad útil, ya sea para ayudar a un paciente a salir antes del hospital en lugar de tener un marcapasos temporal que lo ate al hospital durante varios día, o que reciban un marcapasos permanente el cual entonces tengan que gestionar el resto de sus vidas”, planteó Bhatt.

Bhatt dio el ejemplo de alguien que debe someterse a una cirugía de reemplazo de válvula cardiaca.

“Cierto porcentaje de estos pacientes, quizá de un 5 a un 10 por ciento, al final necesitan un marcapasos porque sus ritmos cardiacos se ralentizan como consecuencia de un procedimiento”, observó. “Potencialmente, con esta tecnología, que hasta donde muestran los experimentos es del todo biorreabsorbible, es posible imaginar que haya un tipo de marcapasos temporal que se disuelva en las próximas semanas a medida que la función de marcapasos endógena vuelve a activarse”.

En lugar de quedarse con un implante permanente, como sucede ahora, Bhatt dijo que un paciente recibiría un implante que al final se disuelve.

“Para ser claros, es una investigación muy temprana, pero pienso que los experimentos que realizaron se diseñaron con cuidado, son bastantes elegantes, y mostraron que estas matrices de microelectrodos podrían potencialmente ser útiles en situaciones clínicas específicas”, dijo Bhatt.

Al dispositivo le faltan años para estar disponible para los humanos, dijo Efimov.

Se están realizando esfuerzos por añadir la transmisión inalámbrica de datos al implante, comentó. Entonces, se deben realizar pruebas en animales más grandes con sistemas cardiacos parecidos a los de los humanos, muy probablemente en cerdos, antes de que esté listo para ensayos con humanos.

“Tenemos un par de aplicaciones que pensamos, de forma realista, que es probable que podamos entregar en tres a cinco años, con dispositivos relativamente sencillos como este”, dijo Efimov. “Unos dispositivos más sofisticados quizá tarden más”.

Una vez se perfeccione la tecnología de implante, Efimov puede imaginarse que se use para tratar a muchos otros tipos de enfermedad.

Por ejemplo, unos implantes temporales que pudieran monitorizar enfermedades en el cerebro, los intestinos y los pulmones, comentó.

“Hay muchas aplicaciones potenciales, una vez se desarrolle la tecnología”, planteó Efimov. “Simplemente se aplica a distintos campos de la medicina”.

Fuente: montevideo.com.uy