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Una zona de México presenta algunas condiciones similares a las de Marte

Aunque la vida en la Tierra ha sufrido cambios en su historia geológica, las pozas que hay en CCC permanecieron casi sin alteraciones y en ambientes similares a las de de hace millones de años

Las estructuras sedimentarias de organismos resistentes a ambientes extremos que hay en pozas de Cuatro Ciénegas Coahuila (CCC) se desarrollarían en un ambiente parecido al que hay en Marte.

Los llamados estromatolitos, con apariencia de piedra, se forman y desarrollan por actividad de poblaciones microbianas, mismas que se encuentran en las pozas o manantiales de Cuatro Ciénegas.

Se trata de sitios pobres en nutrientes (como se espera sea en Marte) y ricos en minerales similares a los del planeta rojo.

De las investigaciones más relevantes sobre el tema, están las de la ecóloga evolutiva de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Valeria Souza; quien ha hecho estudios del genoma de las comunidades bacterianas que pueden subsistir con nutrientes escasos en las pozas de Cuatro Ciénegas.

Aunque la vida en la Tierra ha sufrido cambios en su historia geológica, las pozas que hay en CCC permanecieron casi sin alteraciones y en ambientes similares a las de de hace millones de años.

Para Souza Saldivar y su equipo, las características de los humedales en CCC son un modelo terrestre adecuado para lo que se podría buscar en Marte.

En los humedales de este lugar hay casi 300 pozas, algunas lagunas y ríos.

Por ello se refieren a CCC como un laboratorio natural de astrobiología, porque ahí puede estudiarse un ambiente primitivo y con las condiciones análogas marcianas.

En palabras de la maestra en Ciencias de la Tierra, Paola Molina Sevilla, un sistema “análogo marciano (es) un sitio en la Tierra cuyas condiciones ambientales, características geológicas, atributos biológicos o una combinación de éstas, se aproxime en alguna forma a aquellas esperadas u observadas en Marte”.

El estudio de ambientes análogos marcianos en la Tierra permite simular experimentos y misiones que después serían ejecutados en el sitio objetivo y servirán como base para resolver las incógnitas del planeta rojo.

Además, las dificultades que se presenten en estos ambientes pueden resolverse con mayor practicidad acá, que a 225 millones de kilómetros de distancia (separación promedio entre el tercer y el cuarto planeta del sistema solar según la NASA).

Tanto en Cuatro Ciénegas como en el cráter Gale, donde el robot Curiosity explora al planeta rojo, se formó yeso por la acción de fuego bajo el agua.

Souza Saldivar, científica mexicana que ha colaborado con la NASA estudiando comunidades bacterianas recalca la importancia de preservar CCC.

Porque si existe vida en Marte o en otros planetas, y esa vida persiste actualmente, el estudio de la vida en sitios antiguos con nutrientes escasos, puede indicar qué buscar y cómo interpretar esos datos.

Por otra parte, Molina Sevilla también advierte que existen procesos en la superficie de Marte para los cuales no hay ninguna analogía con los que se presentan en la Tierra.

“No todos los análogos actuales son apropiados para todas las pruebas que se realizan para preparar una misión”, explica.

Según una clasificación de Jeffrey Marlow (2008), hay Ambientes Análogos Químicos, referentes a la composición en suelos y el regolito marciano, como el pH o la composición mineralógica. Mecánicos, sobre la fuerza, cohesión y fricción en la superficie (útiles para el desarrollo de robots y diseño de sus llantas). Análogos Físicos referentes al tamaño del suelo, densidad, porosidad o contenido de agua (para saber el pasado y presente de interacción entre agua-suelo, o cómo reaccionaría al traje de un astronauta). Magnéticos, para comprender la susceptibilidad y saturación magnética. Ambientes Análogos Orgánicos que arrojan datos sobre: esterilidad del suelo (útil para detectar la vida o trazas de moléculas de interés biológico).

Otro ambiente análogo marciano que destaca en la Tierra es el desierto de Atacama en Chile, sitio hiperárido que se extiende por más de 200 mil kilómetros desde la frontera con Perú, al norte chileno, hasta Copiapó. Un lugar totalmente estéril donde se sugiere que la zona más árida ha permanecido así por más de diez a quince millones de años; según refiere el doctor en Astrobiología, Rafael Navarro-González.

Igual están el desierto Mojave y la planicie de Panoche, ambos en California; los Valles Secos de la Antártica; el río Tinto y el sistema hidrotermal del Jaroso, los dos en España; el desierto de la Joya en Arequipa, Perú; Saltem Skov en Dinamarca; y basalto de las Islas de Hawaii; de acuerdo con Marlow.

Fuente: infobae.com