Revistas retiran 15 estudios chinos sobre trasplantes por temor a que hayan usado órganos de reos ejecutados

Solo imaginarlo es terrible. El mes pasado, las revistas PLOS ONE y Transplantation retiraron quince estudios de China debido a sospechas de que los autores podrían haber usado órganos de prisioneros ejecutados. Además, otros 3 estudios están siendo observados por la misma razón, informó el sitio web Retraction Watch.

Según la denuncia, los estudios originales fueron publicados entre 2008 y 2014. Dos incluyeron trasplantes de riñón y el resto trasplantes de hígado. Otras dos revistas, las Clinical Journal of the American Society of Nephrology y la Kidney Internacional, han emitido recientemente expresiones de preocupación por la misma razón.

“Los detalles sobre las fuentes de los donantes y los métodos para obtener el consentimiento informado de los donantes no fueron informados en este artículo”, dijo PLOS ONE en un editorial explicando la decisión de retirar una investigación sobre trasplantes de hígado.

Prisioneros de conciencia

“El gobierno de China dijo en 2015 que la nación había dejado de usar órganos de prisioneros ejecutados, lo cual es ilegal según las convenciones internacionales”, explica la revista. “Pero se sospecha que la práctica continúa en el país, particularmente involucrando a presos de conciencia”, agrega.

Los presos de conciencia son individuos que ha sido encarcelado por su raza, religión, color de piel, idioma, orientación sexual o credo, no ha ni practicabiendo propugnado la violencia.

Los prisioneros de conciencia a los que se refiere el estudio son los uigures musulmanes, una minoría étnica que viven en la provincia de Xinjiang; y los practicantes de Falun Gong, un sistema de creencias similar al budismo que el gobierno chino ha considerado ilegal luego de unas protestas pacíficas en 1999.

Anteriormente, diversas revistas científicas que publican investigaciones sobre trasplantes de órganos han declarado que, por razones éticas, no publicarán ningún trabajo que use órganos de prisioneros. Pero a principios de este año, activistas de derechos humanos detectaron 400 estudios publicados que pueden haber involucrado órganos tomados de prisioneros.

Cabe señalar que muchos de estos estudios se realizaron antes de 2010 cuando China todavía no contaba con los sistemas para obtener órganos de donantes de personas con muerte cerebral. Algo que ya sucedía en otros países.

Aun así, la noticia de que la comunidad científica internacional está atenta a las malas prácticas y las violaciones de derechos humanos, es positiva. Sin embargo, las autoridades políticas también deben actuar censurando este tipo de prácticas de modo más contundente.

Fuente: nmas1.org

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