Recuperan un virus de mil años en mazorcas de un enclave arqueológico

Durante un estudio de antiguas mazorcas encontradas en un sitio arqueológico nativo americano se ha recuperado un virus de 1.000 años, el virus de plantas más antiguo que se haya reportado.

Solo unos pocos virus de ARN se habían descubierto anteriormente a partir de muestras arqueológicas, el más antiguo de hace unos 750 años. El nuevo descubrimiento se produjo cuando el equipo de investigación examinó restos de material vegetal antiguo de Casa Antílope, una ruina ancestral ubicada en el Monumento Nacional Canón de Chelly, Arizona.

Los indios Pueblo ancestrales que vivían en el cañón sembraron cultivos como maíz, frijoles y calabacines. Durante la excavación de Casa Antílope por el Servicio de Parques Nacionales en la década de 1970, se recuperaron más de dos toneladas de residuos de plantas, en una forma altamente reconocible.

“De estos restos queda claro que el maíz era una fuente importante de alimento para los habitantes”, dijo la investigadora principal, Marilyn Roossinck, profesora de fitopatología y microbiología ambiental de la Facultad de Ciencias Agrícolas de Penn State. “Los restos de maíz recuperados en Casa Antílope consistían en mazorcas, granos, cáscaras, hojas, ramas, porciones de tallos y borlas”.

Usando la datación por carbono 14, los investigadores confirmaron que la edad de las muestras antiguas tenía aproximadamente 1.000 años. Al analizar las mazorcas, los científicos aislaron tres genomas casi completos de un virus previamente desconocido de la familia Chrysoviridae, que infecta plantas y hongos.

Los investigadores, que informan sobre sus hallazgos en la edición actual del Journal of Virology, observaron que los crisovirus son virus de plantas persistentes que se transmiten de generación en generación a través de las semillas y pueden permanecer en sus hospedadores durante períodos de tiempo muy prolongados. Los virus persistentes generalmente no causan enfermedades y rara vez se detectan. Este es el primer virus vírico descrito en el maíz, anotó Roossinck.

“Cuando analizamos las muestras modernas de maíz, encontramos el mismo virus vírico con solo un 3% de divergencia con respecto a las muestras antiguas”, dijo. “La mayoría de los virus de ARN, con tiempos de generación cortos y replicación propensa a errores, evolucionan rápidamente. Sin embargo, los virus persistentes tienen genomas muy estables”.

Roossinck dijo que el aspecto más interesante de los hallazgos para el equipo es que el virus se ha mantenido en el maíz durante tanto tiempo.

“Eso implica que el virus podría otorgar algún beneficio potencial a la planta, pero aún no lo hemos demostrado”, dijo.

Fuente: europapress.es