Nueva técnica para crear e implantar vasos sanguíneos artificiales

El bypass de arteria coronaria y otras intervenciones quirúrgicas similares se utilizan comúnmente para mitigar los síntomas de deficiencias vasculares. Las prótesis vasculares sintéticas funcionan de manera razonablemente satisfactoria en condiciones de alto flujo y baja resistencia, como las existentes en grandes arterias periféricas, pero no son tan adecuadas para reconstrucciones arteriales de pequeño calibre, ya que en tales casos tienen propensión a inducir trombos, embolia y oclusión.

Para esos casos, sería de gran ayuda poder implantar al paciente un vaso sanguíneo propiamente dicho, aunque artificial, con las cualidades necesarias, buena disponibilidad y sin problemas de biocompatibilidad.

Además, tal como señala Vladimir Yudin, de la Universidad Politécnica Pedro El Grande de San Petersburgo en Rusia, eso evitaría el problema que padecen las prótesis al no poder remodelarse dentro de cuerpos de niños debido al crecimiento de estos, lo que conlleva realizar múltiples operaciones quirúrgicas para cada una. «Esta es una de las razones para la creación de nuestros vasos sanguíneos artificiales», destaca Yudin.

Yudin, Pavel Popryadukhin y sus colegas crearon e implantaron un andamio polimérico a modo de prótesis vascular en la aorta abdominal de una rata y monitorizaron su evolución durante 16 meses.

El andamio se disolvió gradualmente en el cuerpo, y un vaso sanguíneo apareció en su lugar. El vaso sanguíneo artificial que se formó donde se encontraba el andamio posee características similares a las de un vaso sanguíneo natural. El andamio en sí mismo mostró una alta permeabilidad, buena biocompatibilidad y ausencia de toxicidad.

El andamio tubular sintético fue fabricado a partir de un polímero biodegradable, el ácido poliláctico, presente normalmente en el cuerpo humano. El andamio consiste en nanofibras y microfibras, que son muy similares a la estructura fibrosa de un vaso sanguíneo natural. Las células que se aposentan en este andamio proliferan con éxito allí.

Fuente: noticiasdelaciencia.com