Los investigadores internacionales se avienen: el secreto para vivir más de 50 años no es reparar las células, sino eliminarlas
Entender su resistencia a enfermedades podría abrir nuevas vías para tratar dolencias comunes en humanos
Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que la clave de la longevidad de los murciélagos y su capacidad para resistir el cáncer reside en su ADN, concretamente en la forma en que codifican los cambios genómicos después de la exposición a patógenos de su entorno.
Este hallazgo podría permitir encontrar nuevas formas de abordar problemas comunes que causan enfermedades en los humanos, indican los investigadores. Se trata de una idea que generó gran interés en el profesor Juan Manuel Vázquez, profesor asistente en la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos) y coautor principal del estudio, cuando era estudiante de posgrado de la Universidad de Chicago.
Con la ayuda de otros estudiantes, comenzó a recorrer el país en busca de murciélagos que pudieran proporcionar muestras de tejido y ADN para secuenciar. Concretamente, se centraron en el género Myotis, que incluye al murciélago de mayor longevidad, el murciélago Brandt. De hecho, un ejemplar de este animal fue anillado y recapturado 50 años después.
En el estudio, publicado en la revista Nature, se analizaron en un primer momento ocho genomas de Myotis, de los que se descubrió una estrecha relación entre la longevidad del animal y su sistema inmunológico: los murciélagos que más tiempo vivían tenían niveles más altos de genes que combaten el cáncer.
Una respuesta ‘inusual’
En concreto, los científicos cultivaron células extraídas mediante una biopsia de las alas de los murciélagos. En total cuentan con cultivos celulares de 259 individuos que representan 32 especies. Al tratar las células de murciélago cultivadas con sustancias químicas tóxicas, observó una respuesta inusual: en el caso del murciélago más longevo, la toxina no activó los genes de las proteínas de reparación del ADN, sino que aumentó la expresión de genes que promueven la muerte celular.
«Encontramos el efecto contrario al que esperábamos al tratar a los murciélagos con una dosis letal de este químico. El murciélago más longevo de Norteamérica cambia inmediatamente de estrategia para priorizar la eliminación de las células dañadas». Es decir, si no puede salvar una célula, directamente la elimina, una táctica que emplean también otros animales muy longevos como los elefantes o las ballenas.
Así, el sistema inmunitario es capaz de atacar directamente organismos infecciosos y células cancerígenas, lo que podría ser fundamental para una vida larga. «Los murciélagos evolucionaron para vivir mucho tiempo sin enfermar, lo que sugiere que no necesariamente debemos considerar las enfermedades relacionadas con el envejecimiento y las enfermedades infecciosas como ámbitos completamente separados», apunta Vázquez.
El secreto de la fortaleza de su sistema inmunológico
Con ello, los murciélagos sanos pueden albergar una asombrosa variedad de virus, como puede ser el causante de la COVID-19, transmitible a la población humana. La fortaleza del sistema inmunológico de estos animales podría deberse a su estilo de vida tan activo, según los expertos.
«Esto significa que, al comprender cómo los murciélagos han evolucionado para hacer todo esto que otros mamíferos no han hecho, podemos encontrar formas completamente nuevas e inesperadas de abordar los problemas comunes que causan enfermedades en los humanos», afirma Vázquez.
Una de las particularidades de dicha investigación es que cuando se localizaba un gen relacionado con la longevidad, este mismo gen estaba implicado en la interacción del murciélago con los virus. «Existe mucha más coincidencia de la que cabría esperar por mera casualidad entre los genes asociados a la longevidad y los genes asociados a las interacciones virales», afirma.
Promover la infección o proteger contra ella
Además, los murciélagos del género Myotis poseen una mayor abundancia de genes que producen proteínas que interactúan con virus del ADN. Esto implica que estas proteínas tienen la capacidad de promover la infección o proteger contra ella. De hecho, la incompatibilidad entre murciélagos y humanos podría ser la razón por la que los virus que se transmiten de los murciélagos a los humanos causan tantos estragos en los últimos años.
Fuente: eleconomista.es
