Las alas de una polilla también pueden oler, según un nuevo estudio
Un estudio revela que las alas de una polilla no solo sirven para volar: también pueden detectar compuestos químicos clave para encontrar el mejor lugar donde poner sus huevosInvestigadores del Instituto Max Planck de Ecología Química han descubierto que las alas de la polilla Manduca sexta, conocida como polilla esfinge del tabaco, no solo sirven para volar, sino que también pueden detectar compuestos químicos. Este hallazgo desafía la visión tradicional sobre la función de las alas de los insectos.
El estudio, publicado en el Journal of Experimental Biology, revela que las alas de esta polilla pueden contribuir a reconocer señales químicas del entorno, complementando el trabajo de las antenas. Los científicos habían sospechado previamente que las alas tenían un papel más allá del vuelo, y este estudio proporciona evidencia anatómica, genética y electrofisiológica que respalda esta teoría.
Los investigadores utilizaron microscopía electrónica de barrido para examinar la superficie de las alas, encontrando estructuras sensoriales que sugieren una función olfativa. Se identificaron entre 21 y 32 sensilas químicas en cada ala, dependiendo del sexo y del tipo de ala, lo que indica que podrían combinar funciones mecánicas y sensoriales.
Además, el análisis genético reveló la presencia de receptores relacionados con la percepción química en las alas. Se detectaron quince genes receptores, algunos de los cuales están asociados a la detección de compuestos volátiles presentes en plantas. Sin embargo, los investigadores notaron que las alas no utilizan el mismo sistema de detección que las antenas, lo que sugiere una vía sensorial diferente y especializada.
En pruebas de estimulación química, las alas solo respondieron a dos sustancias específicas: la pirrolidina y la piperidina, ambas presentes en plantas de la familia de las solanáceas, que son utilizadas por la polilla para depositar sus huevos. Este hallazgo indica que las alas actúan como un detector especializado en señales ecológicas importantes.
Los investigadores también encontraron que, a pesar de eliminar los bordes de las alas, la polilla seguía detectando las aminas, lo que sugiere la existencia de estructuras sensoriales adicionales en otras partes del ala. Modelos tridimensionales generados por inteligencia artificial identificaron receptores que podrían estar implicados en esta detección específica.
Este estudio no solo amplía el conocimiento sobre la polilla Manduca sexta, sino que también plantea nuevas preguntas sobre cómo estos insectos interpretan su entorno químico. Las alas, por lo tanto, son mucho más que un simple medio de vuelo; son parte de un sofisticado sistema sensorial que les ayuda a encontrar el lugar adecuado para reproducirse.
Fuente: lagacetaonline.com.ar
