La sencilla regla que explica el caótico movimiento de los bancos de peces

El pez cebra parece un pez de acuario normal y corriente, pero en realidad tiene una importancia tremenda en la investigación científica. Es uno de los modelos animales más usados para estudiar el desarrollo de los embriones y la genética de los vertebrados, se usa para observar los efectos de los medicamentos y ha sido el primer vertebrado en ser clonado. Las principal ventaja que tienen los peces cebra para los investigadores es que es fácil trabajar con ellos: son animales pequeños, crecen muy rápido y en gran número y además tienen embriones transparentes, por lo que se puede ver los cambios que sufren en su interior.

Recientemente, una investigación publicada en la revista PNAS ha usado al pez cebra como “conejillo de indias” para investigar el origen de los movimientos de los bancos de peces. Después de seguir el movimiento de las larvas y los ejemplares adultos de estos animales con un sistema automático, concluyeron que cada día que pasaba después de salir de sus huevos los animales tendían a pasar más tiempo nadando con el grupo. Lo más sorprendente fue que, para explicar sus complejos movimientos colectivos, bastaba con una una simple regla: los peces cebra eligen a quién acercarse por azar, y al cabo de un rato vuelven a acercarse a otro compañero siguiendo la misma regla. El efecto final es que las larvas acaban moviéndose en masa para protegerse de los depredadores.

“Hay muchos modelos que tratan de explicar cómo surgen los movimientos colectivos en los grupos de peces, pero muchos de ellos no lo logran a causa de dos retos”, ha explicado Gonzalo de Polavieja, primer autor del estudio e investigador en el laboratorio de Comportamiento Colectivo de la Fundación Champalimaud. “La primera es obtener una suficiente cantidad de datos en los que puedas seguir el movimiento de cada individuo, cosa que es muy difícil porque los peces se mueven en tres dimensiones y se parecen mucho unos a otros. La segunda es construir un modelo que reproduzca el movimiento de los animales y que además tenga en cuenta las reglas que ellos mismos usan”.

En esta ocasión, la clave para superar esas dificultades ha sido usar un método de seguimiento llamado “idTracker” capaz de seguir de forma fiable a cada uno de los individuos. Así, observaron que la regla que explicaba sus movimientos eran sencillamente el azar: “Podrían nadar hacia los más cercanos o los más lejanos, o hacia las zonas con más densidad de peces, pero no, resulta que literalmete escogen al azar a qué pez seguir”, ha explicado de Polavieja.

Curiosamente, los peces cebra no siempre usan esta sencill regla con la misma frecuencia. Los recién nacidos solo pasan el uno por ciento de su tiempo nadadando en grupo, pero pasado un mes este porcentaje alcanza el 50 por ciento.

En opinión de Gonzalo de Polavieja, lo mejor del modelo que han desarrollado es que explica el movimiento de los peces y que además lo hace de forma sencilla. Aunque el desarrollo matemático es complejo, con tan solo un parámetro, el azar, se puede hacer predicciones y describir lo que ocurre.

Fuente: abc.es/ciencia

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