La India encuentra la nave perdida en la Luna, pero no logra establecer contacto

La Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO) ha anunciado este domingo que ha localizado el módulo de aterrizaje de la misión Chandrayaan-2, con el que perdió el contacto en la madrugada del sábado cuando trataba de aterrizar en el inexplorado polo sur de la Luna, pero todavía desconoce su estado.

«Hemos descubierto la localización del módulo de aterrizaje Vikram en la superficie lunar y el orbitador ha tomado una imagen térmica (del mismo)», ha afirmado el jefe del ISRO, Kailasavadivoo Sivan. Sin embargo, los científicos indios no han conseguido contactar con el módulo de aterrizaje.

ISRO perdió comunicación con el módulo lunar en la madrugada del sábado durante el descenso hasta la superficie lunar, una maniobra tan complicada que había sido bautizada como los «15 minutos de terror». Al parecer, fue entonces cuando se produjo el fallo. El módulo funcionaba de manera autónoma, sin que pudiera ser controlado por la estación terrestre. La situación se vivió con angustia desde la estación de seguimiento, donde las sonrisas de los primeros momentos se transformaron en caras de preocupación y tristeza.

Agua lunar

El objetivo de la misión Chandrayaan-2 es obtener más información sobre la composición mineral del satélite de la Tierra y ampliar los conocimientos disponibles sobre la presencia de agua. El módulo Vikram debía desplegar un pequeño vehículo de exploración, denominado Praygan, pero ahora parece que nada de eso será posible. Sin embargo, el orbitador sigue funcionando y aún puede enviar importante información a 100km de altitud sobre la superficie lunar.

La misión es la segunda de exploración lunar de la India después de que su versión anterior, el Chandrayaan-1, fuera puesta en la órbita lunar en noviembre de 2008. Pero era la primera con la que la nación intentaba alunizar, algo que solo han conseguido hasta ahora EE.UU., Rusia y China. Israel lo intentó el pasado abril, pero su aventura también fracasó.

El país asiático cuenta con uno de los programas espaciales más activos del mundo y comenzó a colocar satélites en la órbita terrestre en 1999. Sus misiones a la Luna y Marte, así como sus económicos lanzamientos de decenas de satélites al mismo tiempo, han contribuido a que muchos países elijan a la nación asiática para poner en órbita sus aparatos de tamaño reducido.

Fuente: abc.es/ciencia

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