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La ‘conmoción climática’ que derrotó a Cleopatra

El suicidio de Cleopatra (69 a.C.-30 a.C.), la última reina del Antiguo Egipto, pudo ser el colofón a una sucesión de “conmociones climáticas” que precipitaron el fin de los faraones. Es la tesis de una investigación firmada por la universidad estadounidense de Yale que une la paleoclimatología con el análisis histórico de un período convulso que acabó con la sumisión total del Antiguo Egipto a los dictados de Roma.

“Si bien la dinastía Ptolemaica concluyó oficialmente con el suicidio de Cleopatra, tras la derrota naval a manos de Roma, resulta importante reseñar que el Estado había sido golpeado duramente durante la década anterior por la irregularidad del Nilo, la hambruna, la peste, la inflación, la corrupción administrativa, la despoblación rural, las migraciones o el abandono de la tierra. Durante esa década se registró la tercera mayor erupción de los últimos 2.500 años, seguida de otra erupción”, constata el ensayo publicado esta semana por la revista Nature Communications.

El estudio arroja luz sobre un ocaso que carecía hasta ahora de certezas. El equipo -integrado por investigadores de la San Francisco State University, la Universidad de California-Berkeley y el Paul Scherrer Institute- vincula el destino del Antiguo Egipto a la secuencia de “erupciones volcánicas tropicales y de alta latitud” que azotaron el planeta a partir del examen de datos de la paleoclimatología, medidas anuales de las épocas de crecida del Nilo y papiros e inscripciones de la era ptolemaica que describen los cambios climáticos sufridos.

Precisamente la repentina actividad sísmica habría sido la causa principal de la reducción de las inundaciones del Nilo. Según Francis Ludlow, historiador del clima y uno de los autores del estudio, las erupciones “pueden alterar el clima inyectando gases sulfurosos en la estratosfera”. “Los gases reaccionan formando aerosoles que permanecen en la atmósfera en concentraciones que van disminuyendo a lo largo de uno o dos años, lo que influye en la radiación solar”, estima el académico. “La reducción de las temperaturas superficiales puede conducir a una reducción de la evaporación sobre los cuerpos en el agua y, por lo tanto, a disminuir las precipitaciones”.

La tierra de los faraones dependía de las crecidas estivales del Nilo que alentaba el monzón procedente del este del continente africano. “En los años golpeados por erupciones volcánicas, las inundaciones del Nilo por lo general disminuían, lo que provocó un estrés social que podía desencadenar disturbios y causar consecuencias políticas y económicas”, señala Joseph Manning, principal autor de una investigación que conecta los principales hitos del período ptolemaico con los fenómenos naturales que les precedieron.

Una advertencia para el futuro

“Egipto y el Nilo son instrumentos muy sensibles al cambio climático. Egipto proporciona un laboratorio histórico único para estudiar la vulnerabilidad social y su respuesta a los impactos volcánicos abruptos”, agrega Manning. La secuencia de la actividad sísmica y su influencia en las turbulencias sociales también asoma en otros períodos más recientes, como las erupciones que asolaron el planeta en 939, 1783 y 1912.

Durante la época ptolemaica que centra el estudio, “tres de las diez revueltas se iniciaron en los años de las erupciones, con otras cinco produciéndose en un lapso de dos años”. “Tres de las guerras de secesión sirias se registraron en el año de erupción, dos en los dos años siguientes y una tercera tres años después”, enumera la investigación. A juicio de Manning, “con las fechas de erupción volcánica fijadas con precisión en el tiempo, podemos ver a una sociedad que se mueve su alrededor”. “Es la primera vez en la historia antigua que podemos comenzar a hablar de una comprensión dinámica de la sociedad”, se jacta.

Una de las aristas más sobresalientes de este pormenorizado recuento de las “conmociones climáticas” que se dejaron sentir en la sociedad faraónica es su contribución “al actual debate sobre el cambio climático”. “Proporciona un contexto histórico para lo que está sucediendo hoy y lo que puede suceder en el futuro, y demuestra que es necesario investigar más a fondo los efectos del cambio climático en las sociedades modernas del mundo”, subrayan a modo de conclusión. “Tarde o temprano experimentaremos una gran erupción volcánica que podría actuar exacerbando la sequía en algunas zonas sensible del planeta”.

Fuente: elmundo.es

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