Investigadores encuentran polvo cósmico en los techos de París, Oslo y Berlín

Científicos han encontrado rastros de polvo cósmico en los techos de edificios en París, Oslo y Berlín. Es la primera vez que se han descubierto estas pequeñas partículas en ambientes urbanos.

El polvo cósmico consiste en pequeñas cantidades de materia espacial, incluyendo aquellas que quedaron de la formación de nuestro Sistema Solar, hace 4.6 mil millones de años. La nueva investigación muestra que después de todo este tiempo, estos micrometeoritos todavía están cayendo en la Tierra.

“Hasta ahora pensábamos que este polvo cósmico no se podía detectar entre las millones de partículas de polvo terrestre, excepto en los ambientes libres de polvo, como la Antártica y los océanos”, dice Matthew Genge, científico planetario del Imperial College London, en Reino Unido.

Los intentos previos por identificar el polvo cósmico en las ciudades, sólo habían descubierto suciedad terrestre y partículas dejadas por la contaminación industrial. Pero después de tamizar 300 kilogramos de sedimento recolectado por las canaletas de los techos en tres ciudades europeas, Genge y su colega Jon larsen, quien administra el sitio de micrometeoritos Project Stardust, encontraron unas 500 muestras de partículas.

Los granos de polvo cósmico contienen minerales magnéticos, por lo que los investigadores pudieron extraerlos del resto de los sedimentos usando magnetos e identificándolos basándose en su composición. Los encontrados son lo que se conoce como esférulas cósmicas (tipo S) dominadas por silicato, que se derriten en formas no esféricas debido al intenso calor con el que se encuentran durante su entrada a la atmósfera de la Tierra.

Basados en el tamaño (0.03 milímetros) y forma de las partículas, Genge piensa que se derritieron a medida que se precipitaron a la Tierra a velocidades de alrededor de 12 kilómetros por segundo, lo que las haría las partículas cósmicas más rápidas encontradas en la Tierra. Los investigadores también sugieren que estas podrían ser las partículas de polvo cósmico más jóvenes jamás encontradas y estiman que cayeron en nuestro planeta dentro de los seis años recientes.

Por la técnica usada para identificarlas en ambientes urbanos, los investigadores creen que estas partículas podrían encontrarse en cualquier lugar de la Tierra, y mientras más de ellas podamos detectar y analizar, mejor podremos comprender cómo evolucionó el Sistema Solar.

“Este hallazgo es importante porque si vamos a mirar el polvo cósmico fósil colectado de antiguas rocas para reconstruir una historia geológica de nuestro Sistema Solar, necesitamos entender cómo ha cambiado este polvo por la continua atracción de los planetas”, dice Genge. “La obvia ventaja de este nuevo enfoque es que es mucho más fácil detectar partículas de polvo cósmico cuando están en nuestros propios patios”.

Los hallazgos de la investigación fueron publicados en la revista Geology.

Fuente: ScienceAlert

 

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