Ingeniero argentino a cargo del viaje de la NASA a Marte cuenta los “desafíos para aterrizar allí”

El ingeniero a cargo del viaje, el descenso y la operación en la superficie marciana del robot estadounidense de exploración Curiosity fue el argentino Miguel San Martín hijo de una familia de chacareros de Villa Regina.

Es un experto, formado en los Estados Unidos que dirigió el grupo de ingenieros que diseñó, implementó y operó el guiado y control de todas las fases de traslado del más propiamente llamado Laboratorio Científico de Marte.

Su difícil misión fue tratar que el vehículo espacial llegara a Marte si un rasguño.

En una entrevista con la agencia CYTA-Instituto Leloir, San Martín confesó que su sueño de niño, bajo el estrellado cielo de una chacra reginense, era la exploración interplanetaria.

Miguel recuerda bien el momento en el que supo que quería ser un ingeniero espacial: “Fue en una fría noche de invierno, en 1976, mirando el cielo en la chacra de mi familia en Río Negro, mientras escuchaba por la onda corta de la BBC cómo la nave Viking llegaba a Marte”. San Martín tenía 17 años.

Un año después dejaría su Argentina natal y viajaría a Estados Unidos para hacer realidad su sueño. Primero estudió electrónica y luego hizo una maestría en aeronáutica y astronáutica en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Apenas concluyó sus estudios pudo cumplir con una fantasía que tienen millones de niños en todo el mundo: ingresar a la agencia espacial estadounidense, la NASA, meca de la investigación cósmica.

Difícilmente habría podido imaginar este argentino que casi tres décadas más tarde seguiría trabajando para la NASA y sería uno de los máximos responsables de la exitosa misión Curiosity a Marte.

El ingeniero a cargo del viaje, el descenso y la operación en la superficie marciana del robot estadounidense de exploración Curiosity fue el argentino Miguel San Martín hijo de una familia de chacareros de Villa Regina.

Es un experto, formado en los Estados Unidos que dirigió el grupo de ingenieros que diseñó, implementó y operó el guiado y control de todas las fases de traslado del más propiamente llamado Laboratorio Científico de Marte.

Su difícil misión fue tratar que el vehículo espacial llegara a Marte si un rasguño.

En una entrevista con la agencia CYTA-Instituto Leloir, San Martín confesó que su sueño de niño, bajo el estrellado cielo de una chacra reginense, era la exploración interplanetaria.

Miguel recuerda bien el momento en el que supo que quería ser un ingeniero espacial: “Fue en una fría noche de invierno, en 1976, mirando el cielo en la chacra de mi familia en Río Negro, mientras escuchaba por la onda corta de la BBC cómo la nave Viking llegaba a Marte”. San Martín tenía 17 años.

Un año después dejaría su Argentina natal y viajaría a Estados Unidos para hacer realidad su sueño. Primero estudió electrónica y luego hizo una maestría en aeronáutica y astronáutica en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Apenas concluyó sus estudios pudo cumplir con una fantasía que tienen millones de niños en todo el mundo: ingresar a la agencia espacial estadounidense, la NASA, meca de la investigación cósmica.

Difícilmente habría podido imaginar este argentino que casi tres décadas más tarde seguiría trabajando para la NASA y sería uno de los máximos responsables de la exitosa misión Curiosity a Marte.

Fuente: laareana.com

 

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