Impulsa la ciencia desde México

Impulsa la ciencia desde México

Giacomo Pezzarossi ha construido su vida en Mérida, Yucatán, pero no olvida su origen

A sus 23 años, Giacomo Pezzarossi ha encontrado en la ciencia y la innovación el camino para dejar huella. Originario de la ciudad de Guatemala, hace cuatro años y medio decidió trasladarse a Mérida, Yucatán, México, para estudiar Biotecnología, una decisión que marcaría el rumbo de su vida personal y profesional. Hoy, además de ser biotecnólogo de formación, impulsa proyectos de investigación, innovación y emprendimiento tecnológico en la Universidad Anáhuac Mayab.

Esa inquietud fue precisamente la que lo motivó a salir de Guatemala en busca de nuevas oportunidades académicas.

Durante sus estudios desarrolló diversos proyectos personales y, al graduarse, decidió establecerse en México, donde también conoció a su novia.

Comenzar de cero

Los primeros meses estuvieron marcados por el desafío de adaptarse a la independencia lejos de su familia. Más adelante, al incorporarse al mundo laboral, comprendió que también debía construir una nueva red de amistades y contactos profesionales. “Ir creando esta nueva familia en otro país, nuevos amigos y aliados, fue una de las cosas más complicadas”, recordó. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa sensación de extrañeza desapareció. “Hace unos años era como un extraño y ahora ya me siento en casa con las personas que me han abierto los brazos”, expresó.

La experiencia de vivir en el extranjero también transformó su manera de entender la resiliencia. Para él, emigrar no significa dejar atrás la identidad propia, sino aprender a combinar la cultura guatemalteca con las experiencias que ofrece un nuevo país. Mantener el contacto con su familia, emocionarse al escuchar el acento chapín o compartir recuerdos con otros connacionales son pequeños gestos que fortalecen ese vínculo con sus raíces.

Mantener raíces

Aunque cuando llegó a Mérida eran pocos los compatriotas que residían allí, con los años la comunidad guatemalteca ha crecido. Encontrarse con otro chapín, aseguró, genera una conexión inmediata. Hablar de unos tortrix, recordar lugares de Guatemala o compartir costumbres basta para sentirse cerca de casa. “Aunque sean desconocidos, inmediatamente se encuentran temas en común. Ya no son tan extraños; hay una conexión desde el inicio”, destacó.

Cuando le preguntan cómo describiría Guatemala a alguien que nunca ha estado en el país, responde que es como un gran bufé capaz de satisfacer cualquier interés. Destaca la diversidad de sus volcanes, lagos, selvas y sitios arqueológicos, así como la riqueza de sus tradiciones, su gastronomía y la calidez de la gente. Por eso, siempre recomienda visitarla, pues “sea cual sea el interés de una persona, siento que en Guatemala lo puede encontrar”, aseguró.

En el corazón

A pesar de haber construido una nueva vida en México, reconoce tres cosas que siguen siendo irremplazables: su familia, sus amigos y la comida. Cada regreso al país comienza con un reencuentro familiar y continúa con una lista de platillos preparados por su mamá y de lugares que no pueden faltar en cada visita.

Vivir lejos también le ha permitido descubrir cómo Guatemala es percibida en el extranjero. Con frecuencia, las personas le hablan con entusiasmo de destinos como Tikal o La Antigua Guatemala y recuerdan la hospitalidad. Esas conversaciones, confesó, le han hecho valorar aún más el país que lo vio nacer y sentirse orgulloso de representarlo desde el extranjero.

Fuente: dca.gob.gt

Alberto Vazquez

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