‘El zumbido’, un fenómeno sonoro mundial que intriga a los científicos

También recibe el nombre de ‘The Hum’, se ha registrado en España, Reino Unido, EE.UU. o Nueva Zelanda, entre otros, y su origen aún resulta desconocido

Un sonido de origen desconocido se ha reportado durante décadas a lo largo y ancho del mundo. Nueva Zelanda, Canadá, Estados Unidos o España son algunos de los países en los que se han registrado. Una larga lista que tiene como caso más reciente a Cádiz. Esta ciudad ha sido el último escenario de un fenómeno acústico mundial que sigue desconcertando a la comunidad científica. Lo llaman ‘The Hum’, o ‘El Zumbido’. Quienes lo escuchan lo han comparado con el ruido de un motor diésel al ralentí o la pulsación de un subwoofer en un concierto. Y según describe ‘The New York Times’ algunos informaron que también hace vibrar sus ventanas y asusta a sus mascotas.

Los numerosos casos identificados impulsaron a Glen MacPherson, profesor de matemáticas, física, psicología y ex profesor de Educación Matemática en la Universidad de Columbia Británica, a investigar la fuente del zumbido y crear un mapa y una base de datos a nivel global. Esta web documenta y mapea la información de personas de todo el mundo que pueden escuchar ‘The Hum’. Cada punto verde corresponde a un episodio registrado. Y su autor aclara que es un foro para las investigaciones y los comentarios científicos, alejado de toda pseudociencia.

Descripción del sonido

Los investigadores hablan de un sonido inusual y molesto de baja frecuencia. Algunas personas lo describen como un ruido sordo o un zumbido bajo. Por lo general, se percibe más fuerte durante la noche que durante el día, y más potente en el interior que en zonas externas.

Este fenómeno puede ser esporádico o persistente, y en algunos casos puede quedar enmascarado por el ruido de fondo, como el de un ventilador o la radio encendida. Sin embargo, en otros casos los hay que lo escuchan día y noche, y ni con tapones puede dejar de oírse. Además, se escucha más en zonas rurales que en grandes ciudades y la mayor parte de las personas que lo han oído alguna vez son de mediana edad.

Los primeros informes fiables sobre ‘The Hum’, según explicaba Financial Times, vinieron de Bristol en la década de 1970. El ‘News of the World’ preguntó por entonces a los lectores de la ciudad si habían oído el sonido, y casi 800 personas respondieron que sí.

Se estima que entre el 2% y el 4% de la población mundial puede experimentar este fenómeno en determinadas condiciones. Tim Carpenter, un ingeniero consultor jubilado especializado en ingeniería geotécnica y vibraciones de máquinas describía su frustración a los medios, ya que es como si tuvieras una manguera contra incendios moviéndose hacia adelante y hacia atrás y «las personas a las que les cae el agua escuchan el ruido, y si estás fuera de ese arroyo, no», afirmaba.

En 1998, la Ciencia demostró que, aunque no podamos oírlo, la Tierra emite constantemente un ligero zumbido de baja frecuencia. Por eso, algunos barajan la posibilidad de que este zumbido constante aumenta, a veces, su intensidad hasta hacerse audible para algunas personas.

Sin embargo, se han dado excepciones, según relataba el diario ‘Daily Telegraph’ en 2011, a diferencia de lo sucedido en otros lugares, el zumbido en un pequeño pueblecito inglés de Woodland era perfectamente audible por la totalidad de los vecinos.

Unos pocos frente a una mayoría

Según explicaba a ‘The Guardian’ el otorrino, David Baguley, se descartan los casos en que se trate de «un fenómeno otoacústico generado internamente en el cerebro y en los órganos auditivos». Así como los escenarios en que los pacientes tienen una audición excepcionalmente sensible- llamada hiperacusia- que capta ruidos ambientales reales que otras personas no pueden oír o no les molestan.

En contados casos se descubrió que la causa de ese ‘rugido’ eran desde enormes plataformas de hielo rompiéndose a cientos de kilómetros de distancia, ruidos de animales marinos, turbulencias atmosféricas o el uso de maquinaria industrial. Pero en la mayoría su origen aún no ha podido ser identificado, y sigue siendo para los estudiosos un complejo fenómeno que resolver.

Últimos casos

El ejemplo más reciente se daba en Cádiz, la prensa gaditana se hacía eco de cómo se había oído un zumbido desde la calle San Severiano hasta Puertas de Tierra. Mientras los ciudadanos se preguntaban en redes sociales: «¿Alguien sabe qué es ese sonido que no para por Cádiz?«.

También en Sevilla se ha registrado este año un extraño ruido, los testigos describieron el sonido como un zumbido profundo y resonante que parece llenar el ambiente, incluso en interiores. Algunos lo han comparado con el ruido de un avión en vuelo constante, pero sin la presencia física de ninguna aeronave. Y otro lugar en el que durante estos meses se han quejado de un misterioso zumbido que no les deja dormir son los habitantes de Omagh, una pequeña localidad de Irlanda del Norte.

En 2018, se hizo famoso el caso de Ontario, Canadá. Incluso antes de que surgieron informes, en 2011, el gobierno canadiense, la Universidad de Western Ontario y la Universidad de Windsor estuvieron estudiando el zumbido. Desde entonces, se han registrado 4.000 informes de observaciones diarias que detallaban la duración, intensidad y características del sonido, así como las condiciones climáticas en ese momento.

Repercusiones

El doctor Darius Kohan, director de otología y neurotología del Hospital de Otorrinología de Manhattan, por el caso canadiense indicaba a ‘The New York Times’ que era poco probable que el zumbido de baja frecuencia pudiera causar daño auditivo a largo plazo. Pero apostillaba que podría ser tan debilitante como el tinnitus, que es un zumbido persistente en los oídos.

Y Tracey Ramsey, la que fuera miembro de la Cámara de los Comunes de Canadá, señaló en una entrevista telefónica con el medio estadounidense que regularmente recibía llamadas de electores que se quejaban de dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad y depresión, entre otros síntomas.

Scott Barton, profesor asistente de música en el Instituto Politécnico de Worcester en Massachusetts, comentaba que cuando el zumbido está por debajo de los 20 hercios, puede crear una sensación de malestar porque es ininteligible para el oído humano, pero aún así detectable. «Si bien es posible acostumbrarse a ciertos ruidos como el zumbido de un aire acondicionado, por ejemplo, este ruido de baja frecuencia es un desafío porque ha sido muy inconsistente», explicaba.

Fuente: abc.es