Descubren una enorme anomalía térmica bajo el hemisferio sur de Marte

Descubren una enorme anomalía térmica bajo el hemisferio sur de Marte

Una nueva técnica basada en las variaciones de la gravedad revela que el interior del hemisferio sur de Marte podría ser entre 200 y 400 °C más caliente que el norte y contener material parcialmente fundido.

Los científicos han descubierto una enorme anomalía térmica en el interior de Marte que podría cambiar nuestra comprensión de cómo evolucionó el planeta rojo. Los datos indican que el manto situado bajo el hemisferio sur de Marte es entre 200 y 400 grados Celsius más caliente que el del hemisferio norte, una diferencia que podría explicar algunas de las características geológicas y magnéticas más desconcertantes del planeta.

El hallazgo procede de un nuevo estudio publicado en Nature que ha conseguido reconstruir parte de la estructura interna de Marte utilizando una técnica denominada tomografía de mareas (tidal tomography). En lugar de observar directamente el interior del planeta, los investigadores estudiaron pequeñas variaciones en el campo gravitatorio marciano a partir de datos recopilados durante décadas por varias misiones espaciales.

Una diferencia que se extiende bajo la superficie

Marte ya era conocido por presentar una marcada diferencia entre sus dos hemisferios.

El hemisferio norte está dominado por extensas llanuras bajas, mientras que el sur presenta terrenos mucho más elevados, antiguos y cubiertos de cráteres. La corteza meridional es, además, aproximadamente 25 kilómetros más gruesa de media que la del norte. Esta enorme diferencia superficial recibe el nombre de dicotomía marciana.

Ahora, los investigadores han descubierto que esa división no se limita a la superficie.

También parece existir una profunda asimetría térmica en el interior del planeta.

Según los modelos obtenidos a partir de las observaciones gravitatorias, el manto situado bajo el hemisferio sur es cientos de grados más caliente que el del norte. Las temperaturas serían suficientemente elevadas como para que algunas regiones del interior pudieran encontrarse todavía parcialmente fundidas.

Y eso resulta especialmente importante porque Marte es considerado actualmente un mundo geológicamente mucho más frío y menos activo que la Tierra.

¿Cómo han conseguido detectar el calor?

Los investigadores no han medido directamente la temperatura del manto marciano. La clave está en la gravedad.

El equipo dirigido por Alexander Berne analizó datos obtenidos durante años por tres misiones de la NASA: Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter.

Las pequeñas variaciones en la velocidad de estas naves espaciales permiten detectar cambios extremadamente sutiles en el campo gravitatorio de Marte. Y esas variaciones contienen información sobre cómo está distribuida la masa en el interior del planeta.

Además, Marte no sigue una órbita perfectamente circular alrededor del Sol. Su órbita es ligeramente elíptica y su eje de rotación está inclinado, por lo que la influencia gravitatoria del Sol sobre el planeta cambia a lo largo del año marciano.

La tomografía de mareas aprovecha precisamente esas variaciones para estudiar cómo responde el interior del planeta.

Es, en cierto modo, una forma de “mirar” dentro de Marte sin necesidad de perforarlo.

Un Marte mucho más caliente de lo esperado

La diferencia térmica estimada es enorme: entre 200 y 400 °C entre el manto del sur y el del norte.

Esta temperatura podría ayudar a explicar varias observaciones realizadas anteriormente.

Una de ellas procede de la misión InSight de la NASA. Su sismómetro detectó que las ondas sísmicas se disipaban más rápidamente en las regiones meridionales. Un interior más caliente y parcialmente fundido podría explicar por qué las ondas pierden energía con mayor rapidez al atravesar esas zonas.

También podría aportar una explicación para las anomalías magnéticas detectadas en minerales ricos en hierro de la corteza del hemisferio sur.

Marte tuvo un campo magnético global hace más de 4.000 millones de años, pero ese campo desapareció hace mucho tiempo. Sin embargo, algunas rocas del hemisferio sur conservan señales del antiguo campo magnético.

El nuevo estudio plantea que el comportamiento térmico del manto podría haber desempeñado un papel en la formación y conservación de esas diferencias magnéticas.

¿Qué provocó este gigantesco “punto caliente”?

Aquí comienza uno de los grandes misterios.

Los científicos todavía no saben por qué el interior del hemisferio sur de Marte es mucho más caliente que el norte. Existen varias posibilidades.

Una de ellas apunta a un enorme impacto ocurrido hace más de 4.000 millones de años. El impacto habría creado las gigantescas tierras bajas del hemisferio norte y permitido que una enorme cantidad de calor interno escapara hacia el espacio. El norte se habría enfriado más rápidamente, mientras que el sur habría conservado más calor.

Otra posibilidad es que en el pasado se produjeran corrientes de convección en el manto marciano que concentraran el calor en el hemisferio sur.

También existe una tercera hipótesis: la corteza mucho más gruesa del sur podría haber actuado como una especie de tapa que dificultara la pérdida de calor desde el interior.

En ese escenario, el calor habría quedado atrapado durante miles de millones de años bajo la superficie.

Por ahora, ninguna de estas explicaciones ha sido confirmada.

¿Pudo influir en el agua y en la habitabilidad de Marte?

La respuesta podría ser sí.

La enorme diferencia entre los hemisferios norte y sur está relacionada con algunos de los procesos que determinaron la evolución de Marte, incluida su antigua actividad volcánica y posiblemente la presencia de agua en su superficie.

Las grandes llanuras del norte pudieron albergar en el pasado enormes cantidades de agua, mientras que las regiones meridionales presentan algunos de los terrenos más antiguos del planeta.

Un interior más caliente podría haber influido en la actividad geológica, el volcanismo y la circulación de fluidos en el subsuelo. También podría ayudar a comprender cuánto tiempo Marte mantuvo condiciones potencialmente favorables para la vida.

Esto no significa que exista vida bajo el polo sur marciano, ni que se haya encontrado agua líquida allí. El descubrimiento apunta a algo diferente: el interior de Marte podría haber permanecido térmicamente activo durante mucho más tiempo de lo que indican las condiciones de su superficie actual.

Una nueva forma de estudiar otros mundos

Uno de los aspectos más interesantes del descubrimiento es que la técnica utilizada no tiene por qué limitarse a Marte.

La tomografía de mareas podría emplearse también para investigar el interior de otros cuerpos del Sistema Solar, incluyendo Mercurio y algunas de las grandes lunas de Júpiter.

A medida que las misiones espaciales proporcionen mediciones gravitatorias cada vez más precisas, los científicos podrán reconstruir con mayor detalle la estructura tridimensional de estos mundos.

El resultado ofrece una nueva perspectiva sobre Marte: bajo la superficie fría, seca y aparentemente inerte del planeta rojo podría esconderse un interior sorprendentemente caliente y dinámico.

Y, quizá, la gran dicotomía entre el norte y el sur que vemos desde el espacio sea solo la expresión superficial de una diferencia mucho más profunda que se extiende hasta las entrañas del planeta.

Fuente: lanasa.net

Alberto Vazquez

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