Investigadores lograron descubrir mediante el telescopio Kepler un exoplaneta con características similares a las de la Tierra
Un equipo internacional de astrónomos identificó un exoplaneta que llamó la atención por su notable similitud con la Tierra. Tiene prácticamente el mismo tamaño y completa una órbita alrededor de su estrella en un período muy cercano al de nuestro planeta. El hallazgo se produjo a partir del reanálisis de datos del telescopio espacial Kepler.
El planeta, denominado HD 137010 b, orbita una estrella ubicada a 146 años luz de la Tierra. Según el estudio, publicado en la revista especializada Astrophysical Journal Letters, su diámetro es apenas un 6% mayor que el terrestre y tarda 355 días en completar una vuelta alrededor de su astro, solo diez días menos que la Tierra.
El descubrimiento surgió gracias al proyecto de ciencia ciudadana Planet Hunters, en el que voluntarios analizan datos astronómicos en busca de señales que podrían haber pasado desapercibidas. En este caso, Kepler había registrado en 2017 una única disminución del brillo de la estrella, un evento conocido como tránsito, que no fue suficiente en su momento para confirmar la existencia de un planeta.
Con un nuevo análisis, un equipo encabezado por el astrónomo Alexander Venner, actualmente investigador del Instituto Max Planck de Astronomía, concluyó que esa señal solo puede explicarse por la presencia de un planeta. A partir de la duración e intensidad del tránsito, los científicos lograron calcular su tamaño y su período orbital.
El dato que más sorprendió a los científicos
El dato que más sorprendió a los investigadores no fue su tamaño ni su órbita, sino las condiciones climáticas que podría tener. La estrella anfitriona es aproximadamente 1.000 grados más fría que el Sol, lo que reduce significativamente la energía que recibe el planeta. Por ese motivo, los modelos climáticos sugieren que HD 137010 b podría tener temperaturas cercanas a las de Marte, con valores que rondarían los –70 °C.
Aun así, los científicos no descartan escenarios más favorables. Una atmósfera con una alta concentración de dióxido de carbono podría generar un efecto invernadero capaz de elevar las temperaturas y permitir la presencia de agua líquida en determinadas regiones. En ese contexto, el planeta se ubicaría en el límite exterior de la llamada zona habitable.
Hasta el momento, se conocen más de 6.000 exoplanetas, pero la mayoría son gigantes gaseosos o mundos extremadamente calientes, ya que ese tipo de cuerpos resulta más fácil de detectar. En contraste, HD 137010 b se destaca por su parecido con la Tierra y por su relativa cercanía, lo que lo convierte en un candidato ideal para futuros estudios.
La distancia de 146 años luz permitiría, con telescopios más avanzados, analizar su atmósfera en busca de compuestos como oxígeno o metano, sustancias que podrían ofrecer pistas sobre la posible existencia de vida.
Para confirmar definitivamente el hallazgo, será necesario observar nuevos tránsitos del planeta frente a su estrella. Hasta ahora solo se documentó uno, aunque los datos superaron todas las verificaciones internas. Las próximas observaciones serán clave para despejar las dudas y profundizar el estudio de este mundo que ya es considerado una “Tierra fría”.
Fuente: a24.com


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