Descubren el apuñalamiento más antiguo de la historia: un Homo sapiens sobrevivió a un ataque en la cara hace 145.000 años
El fósil Qafzeh 25, hallado en una célebre cueva de Israel, presenta una lesión compatible con un objeto afilado en la mandíbula y un diente. La herida cicatrizó, lo que sugiere que sobrevivió al ataque y quizá recibió cuidados de su grupo
Bautizado como Qafzeh 25, fue un antiguo Homo sapiens hallado en la cueva de Qafzeh, en Israel. Lo más característico de sus restos es que su mandíbula conserva una herida que, según una nueva investigación publicada en la revista Scientific Reports, podría ser la evidencia más antigua conocida de un apuñalamiento. Y no solo eso: el individuo sobrevivió durante un tiempo tras recibir el golpe.
El estudio, liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y de la Universidad de Tel Aviv, reanalizó los restos de Qafzeh 25 mediante técnicas macroscópicas, microscópicas y microtomografía computarizada, y concluyó que la lesión lineal observada en la mandíbula izquierda y el tercer premolar es compatible con un traumatismo por objeto cortante. Además, el hueso muestra señales de remodelación y curación, lo que indica que el individuo no murió en el momento del ataque.
El fósil que podría cambiar la historia de la violencia humana
Qafzeh no es un yacimiento cualquiera. Esta cueva, situada en el actual Israel, ha proporcionado algunos de los restos de Homo sapiens más antiguos hallados fuera de África. Allí se documentaron al menos 27 individuos enterrados entre aproximadamente 145.000 y 92.000 años atrás, lo que convierte el lugar en una referencia esencial para estudiar las primeras dispersiones humanas y los orígenes de los comportamientos funerarios.
Dentro de ese conjunto, Qafzeh 25 ya era interesante; pero ahora lo es mucho más. La nueva revisión taponómica y paleopatológica ha identificado en este individuo una muesca alargada que afecta tanto al hueso mandibular como a la raíz de un premolar inferior. Su morfología, sostienen los autores, encaja mejor con la acción de un objeto afilado que con procesos postdeposicionales, mordeduras de carnívoros o simple deterioro natural. Así que alguien (o algo) le abrió la cara con una herramienta cortante hace decenas de miles de años.
¿Fue realmente un apuñalamiento?
Los investigadores no afirman con rotundidad que estemos ante un asesinato prehistórico. Lo que sí dicen es que se trata de un caso trauma por fuerza cortante, y que podría ser uno de los ejemplos más antiguos documentados en el registro arqueológico.
La hipótesis de una agresión interpersonal gana fuerza por varios motivos. Uno de ellos es la localización en el lado izquierdo de la cara, un patrón que en estudios forenses modernos suele asociarse con agresores diestros en enfrentamientos cara a cara. Además, en Qafzeh se encontraron herramientas líticas como raspadores y puntas de sílex capaces de producir lesiones de este tipo.
Aun así, podría haber otras explicaciones: una caída sobre una piedra afilada o quizá un accidente durante alguna actividad rutinaria. Según los expertos, interpretaciones no pueden descartarse por completo.
El individuo sobrevivió a la herida
Tenemos un caso de supervivencia. La lesión muestra signos claros de cicatrización ósea, lo que significa que Qafzeh 25 vivió lo suficiente tras el trauma como para iniciar un proceso de curación, lo que implica que fue cuidado por su grupo de Homo sapiens.
Además, una herida así, en una zona tan vascularizada y funcional como la cara y la mandíbula, debió de ser muy dolorosa. Alimentarse, masticar o incluso hablar habría resultado difícil. Por eso algunos investigadores sugieren que pudo haber necesitado cuidados del grupo. El mismo grupo capaz de violencia podría haber acompañado al herido durante su recuperación.
Una vida menos idílica de lo que imaginamos
La historia de Qafzeh 25 no termina en la herida. El estudio también identificó patologías dentales adicionales, incluida una caries no visible a simple vista y defectos del esmalte que podrían reflejar episodios de estrés nutricional o metabólico durante la infancia o adolescencia.
Este detalle desmonta una visión demasiado simplificada de los cazadores-recolectores preagrícolas como poblaciones casi inmunes a los problemas dentales. Qafzeh ya había proporcionado evidencias previas de caries y anomalías orales, y este nuevo caso refuerza la idea de que la vulnerabilidad biológica y las dificultades ambientales ya formaban parte de la vida de estos grupos humanos tempranos.
Los primeros enterramientos humanos
Otro punto crucial del estudio es que la revisión tafonómica confirma que Qafzeh 25 fue enterrado de forma deliberada. Los investigadores descartan con alto grado de confianza que las alteraciones del esqueleto se debieran a carnívoros, roedores o exposición prolongada a la intemperie, ya que la disposición anatómica y la preservación de todo el conjunto encajan mejor con un enterramiento intencional, probablemente en una fosa poco profunda.
Esto sitúa a Qafzeh también como un lugar clave para entender cuándo y cómo nuestra especie empezó a desarrollar una relación simbólica con la muerte. Y esa coincidencia no puede ser más sugerente: uno de los primeros Homo sapiensfuera de África fue herido con un arma cortante, sobrevivió un tiempo y acabó siendo enterrado con cuidado por los suyos.
Fuente: nationalgeographic.com.es
