La ciencia da un paso hacia máquinas microscópicas que podrían cambiar la medicina
Un grupo de investigadores está desarrollando robots construidos a partir de ADN, diseñados para moverse a escala microscópica y actuar con precisión dentro del cuerpo humano. Estas estructuras, todavía en fase experimental, podrían en el futuro transportar fármacos, detectar virus o atacar células enfermas directamente.
La idea combina biología y robótica. Utilizando técnicas de plegado del ADN, similares al origami, los científicos logran crear estructuras capaces de ejecutar movimientos controlados. A partir de ahí, incorporan principios clásicos de la robótica adaptados a una escala nanométrica.
Por ahora, estos sistemas funcionan como pruebas de concepto, pero muestran un potencial amplio tanto en medicina como en tecnología.
Máquinas invisibles que responden a señales en el interior de nuestro cuerpo
Uno de los mayores retos es controlar su movimiento en un entorno tan complejo como el interior del cuerpo. Para lograrlo, los investigadores utilizan procesos químicos como el desplazamiento de cadenas de ADN, que permite programar acciones específicas mediante secuencias concretas.
Además, estos robots pueden responder a estímulos externos como campos magnéticos, señales eléctricas o incluso la luz, lo que abre la puerta a guiarlos desde fuera con gran precisión.
En el ámbito médico, las aplicaciones son claras: actuar como “nano-cirujanos” capaces de localizar células dañadas y liberar tratamientos justo en ese punto. También se investiga su uso para capturar virus o funcionar como sistemas autónomos de administración de medicamentos.
Más allá de la salud, estos robots podrían utilizarse para construir dispositivos a escala molecular, organizar nanopartículas o desarrollar nuevas formas de almacenamiento de datos y computación.
Sin embargo, todavía existen limitaciones importantes. Factores como el movimiento aleatorio de las moléculas o la falta de herramientas avanzadas de simulación dificultan su desarrollo a gran escala.
Los investigadores señalan que el siguiente paso pasa por mejorar el diseño mediante inteligencia artificial y crear sistemas más complejos y coordinados. El objetivo es claro: avanzar hacia máquinas biológicas capaces de operar con precisión en el entorno más pequeño imaginable.
Fuente: marca.com


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