Científicos de MIT descubren secretos de extrema sensibilidad del oído humano

Científicos estadounidenses encontraron que una membrana gelatinosa en el oído interno da a las personas una extraordinaria sensibilidad auditiva que les permite detectar vibraciones del tímpano con un movimiento menor al ancho de un átomo.

El estudio, publicado hoy en la revista Physical Review Letter, muestra que la capacidad del oído humano para distinguir diferentes frecuencias de sonido depende principalmente del comportamiento de una diminuta estructura gelatinosa llamada membrana tectoria.

La membrana, ubicada sobre los diminutos vellos que cubren la cóclea, es más delgada que un cabello. Estos vellos son sensibles a diferentes frecuencias de sonido y sus puntas están incrustadas en la membrana gelatinosa, señaló el estudio.

Además, la membrana tiene poros minúsculos que controlan el movimiento del agua dentro del gel, una estructura saturada tipo esponja de la que saldría agua al apretarla.

Los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encontraron que estos poros, con cierto tamaño y disposición, pueden afectar la manera en la que el agua se mueve hacia un lado y hacia otro en respuesta a la vibración.

Los tonos más altos y más bajos son menos afectados por la amplificación lograda por la membrana, pero los tonos medios son fuertemente amplificados, señala el estudio.

El principal autor del estudio, Jonathan Sellon, profesor de ingeniería eléctrica de MIT, dijo que la estructura se mueve como líquido para frecuencias medias, y como sólido para las frecuencias altas y bajas, y se ajusta “de manera correcta para recibir la señal que uno necesita”.

Los investigadores señalaron que estos hallazgos podrían ayudar a encontrar la manera de tratar el deterioro auditivo a través de intervenciones médicas que alteren los poros o las propiedades del fluido en la membrana.

Fuente: Xinhua

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