Un equipo de investigadores ha comenzado los ensayos clínicos del fármaco ER-100, una terapia diseñada para reprogramar las células y devolver la vitalidad a los tejidos dañados
La medicina encara un cambio de paradigma en la lucha contra el paso del tiempo. Lo que antes pertenecía al ámbito de la especulación científica es hoy una línea de investigación clínica con plazos concretos. Los expertos centran ahora su atención en la raíz del desgaste físico para tratar de devolver a las células un estado de salud propio de etapas más tempranas de la vida.
Según ha informado el portal especializado Futurism, el compuesto ER-100 cuenta ya con la autorización necesaria para comenzar sus ensayos en pacientes reales. La empresa Life Biosciences, vinculada al profesor de Harvard David Sinclair, lidera este proyecto que se apoya en la reprogramación genética. El objetivo principal es abordar el envejecimiento como una patología que puede ser tratada y, en ciertos casos, revertida.
Esta tecnología no se limita a paliar los síntomas del desgaste, sino que pretende actuar sobre la propia identidad de la célula. La comunidad científica sigue con atención este proceso, pues los datos previos apuntan a una capacidad de regeneración superior a la de cualquier fármaco convencional. El éxito de esta fase inicial marcaría un hito en la historia de la biotecnología moderna.
Reprogramación celular y factores Yamanaka
El funcionamiento del ER-100 parte de las investigaciones de Shinya Yamanaka, ganador del premio Nobel por descubrir cómo devolver las células adultas a su estado original. La técnica emplea virus modificados para trasladar instrucciones genéticas al organismo del paciente. De este modo, los tejidos recuperan funciones que se daban por perdidas debido a la edad o la enfermedad.
Los responsables del estudio han incorporado un mecanismo de control para evitar riesgos innecesarios. Se trata de un interruptor genético que regula la intensidad de la reprogramación y garantiza que las células mantengan su función específica. Este equilibrio resulta fundamental para evitar complicaciones oncológicas y asegurar que el tratamiento sea seguro para el consumo humano a largo plazo.
El glaucoma como primer objetivo clínico
La primera aplicación práctica de esta terapia se llevará a cabo en el ámbito de la oftalmología. Los científicos pretenden tratar el glaucoma, una dolencia que daña el nervio óptico y suele derivar en una pérdida de visión irreversible. La intención es reprogramar las neuronas de la retina para que recuperen su actividad normal y mejoren la calidad de vida de los afectados.
Si los resultados con el ER-100 son satisfactorios, la medicina podría entrar en una etapa donde la vejez deje de considerarse un proceso inevitable. La posibilidad de reparar órganos mediante la reprogramación celular abre un abanico de opciones terapéuticas para diversas patologías crónicas. El rigor en la supervisión de estos ensayos será determinante para validar una tecnología que aspira a transformar el cuidado de la salud.
Fuente: larazon.es


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