Los padres se enfrentan con sentimiento de culpa al saber de un hijo diabético

Cuando un niño es diagnosticado con diabetes, los padres enfrentan sentimientos de culpabilidad y decepción, se:preguntan por qué la condición de su hijo, temen que el chico no tenga un desarrollo normal, que su vida transcurra sin éxito y entran en duelo.

Así lo explica el doctor Christian Adonay Lugo Rodríguez, gerente académico de la Federación Mexicana de Diabetes (FMD), quien puntualiza que este duelo tiene cinco etapas, iniciando por la negación, pues los padres se resisten a lo que está pasando, piensan que el médico se equivocó o que el laboratorio puso el nombre de su hijo erróneamente.

A continuación, viene el enojo, lo cual se refleja en ira y agresividad: “¿por qué a mi hijo?”, “¿qué hicimos para merecer esto?”. Le sigue la negociación donde los progenitores hacen lo que sea necesario con tal de que el niño pueda vivir con diabetes, se comprometen a cuidarlo más y a darle un estilo de vida más sano, con alimentación adecuada y actividad deportiva.

La cuarta etapa es la depresión, misma que surge cuando los padres no ven los resultados adecuados en cuanto a metas de control y que su hijo no puede tener una vida normal, como sus compañeros de escuela. Finalmente llega la aceptación y en la que piden el apoyo del profesional de la salud, se informan más sobre la diabetes y aprenden a vivir con ella.

“El proceso de aceptación y adaptación es un reto tanto para el profesional de la salud como para la familia del paciente. Aquí también intervienen los amigos del niño, la escuela y los maestros. Se trata de una adaptación psícosocial porque la vida cotidiana debe seguir en casa, escuela y en todos los ámbitos donde el niño se desenvuelve”, aclara el doctor Lugo Rodríguez.

“Lo que los médicos debemos hacer —agrega— es escuchar al paciente, a sus familiares y darles confianza. Es muy importante que nos cercioremos de qué tanto saben de la diabetes y qué necesitan saber”.

Hace hincapié en que lo importante es que tanto el niño como los familiares sientan que la diabetes no es un límite para sus vidas. “Los médicos tenemos que sentir empatía por el paciente, ponernos en su lugar, generar confianza, lograr que el niño esté convencido de que tiene que usar insulina y siga su tratamiento de forma adecuada”.

Asimismo, para aprender a vivir con diabetes el gerente académico de la FMD sugiere expresar sentimientos positivos y mantener la comunicación con el profesional de la salud, además de aprender a diferenciar lo que no se puede cambiar y lo que sí se puede hacer. “Es muy importante continuar con las actividades de la vida diaria, convivir, realizar actividades deportivas y culturales”.

De igual manera propone tener confianza y utilizar las herramientas dadas por el médico para tomar las decisiones adecuadas, así como buscar el apoyo de personas que estén pasando por la misma situación y finalmente convencerse de que vivir con diabetes sí es posible y con una buena calidad de vida.

“El rol del sicólogo dentro del equipo multidisciplinario de atención es justamente acompañar, en primer lugar, al paciente en el proceso de duelo y el tránsito por todas sus fases, pero sin dejar atrás a sus cuidadores primarios y círculo familiar”.

El especialista reitera que el adecuado manejo emocional del paciente y sus familiares resulta determinante en el apego y seguimiento de su tratamiento, así como en el buen control de la diabetes. (Agencia ID)

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