Empresa surcoreana Ecopeace desplegará robots autónomos en Singapur y Emiratos para prevenir zonas muertas en aguas urbanas.
- Robots acuáticos autónomos.
- Datos en tiempo real.
- Algas y contaminación.
- Agua urbana en riesgo.
- IA aplicada al agua.
- Singapur y Emiratos como laboratorio.
ECO-Station es un sistema fijo de gestión y purificación de grandes masas de agua diseñado para operar de forma continua en un punto concreto. No es una solución de emergencia ni un parche tecnológico: funciona como una infraestructura hidráulica viva, combinando filtración, sensores y control automático en una plataforma estable que permanece integrada en el propio entorno.
Se instala en embalses, lagos urbanos, canales o zonas portuarias, lugares donde la calidad del agua no puede depender de intervenciones puntuales. Desde ahí mantiene un tratamiento constante, ajustándose de forma dinámica a cambios de caudal, temperatura, turbidez o carga biológica. Una especie de depuradora flotante, sí, pero dentro del ecosistema y no al margen de él.
También actúa como centro neurálgico del sistema. Es donde se concentran los datos, se coordinan los robots y se activan los procesos de limpieza más intensivos cuando los algoritmos detectan que algo empieza a torcerse.
Limpieza y monitoreo autónomos en el entorno real
ECOBOT es el brazo móvil de esta arquitectura. Un robot acuático autónomo capaz de recorrer ríos, lagos y embalses mientras retira contaminantes y analiza el agua en tiempo real. No trabaja en laboratorio ni con muestras aisladas: navega, aspira, filtra y mide directamente sobre el problema.
Su papel va mucho más allá de recoger residuos flotantes. Está diseñado para intervenir antes de que el agua se degrade: elimina algas superficiales, retira películas de aceites o hidrocarburos y registra parámetros clave como oxígeno disuelto, temperatura, pH o concentración de nutrientes. Esa información se integra en el sistema central y permite anticiparse a episodios de deterioro que, de otro modo, pasarían desapercibidos hasta que ya es tarde.
La empresa surcoreana ECOPEACE ha anunciado nuevos proyectos piloto en Singapur y en los Emiratos Árabes Unidos, dos contextos muy distintos, pero igual de exigentes para la gestión del agua urbana. En ambos casos, el objetivo es el mismo: pasar de una gestión reactiva a una gestión predictiva, basada en sensores, inteligencia artificial y actuación automática.
Su director ejecutivo, In-Won Chae, ha subrayado que los sistemas hídricos actuales ya no pueden depender de muestreos ocasionales ni de limpiezas tardías. El crecimiento urbano, el calor extremo y la llegada constante de nutrientes procedentes de la agricultura o de las aguas residuales están empujando a muchas masas de agua hacia una degradación acelerada. Cuando el agua se vuelve verde, la crisis ya está en marcha.
ECOPEACE combina robótica, análisis químico y algoritmos de IA para actuar justo en ese umbral previo al colapso. La prioridad son las algas, porque detrás de cada floración descontrolada siempre viene algo peor.
Detener las floraciones de algas antes de que empiecen
Todo el sistema se apoya en una red de sensores que alimenta en tiempo real a un motor de inteligencia artificial. El algoritmo ajusta caudales, potencia de filtrado y tipo de tratamiento según lo que ocurre en cada punto del agua. Si suben los nutrientes, se intensifica la intervención. Si baja el oxígeno, se actúa antes de que el ecosistema entre en estrés.
Singapur es un banco de pruebas casi perfecto: canales urbanos, embalses, parques acuáticos y una de las gestiones del agua más avanzadas del planeta. Integrar un sistema autónomo ahí permite comprobar cómo se comporta en una ciudad hiperconectada, donde el agua es parte de la infraestructura crítica.
Los Emiratos representan el otro extremo. Altas temperaturas, escasez hídrica y grandes embalses artificiales donde las algas encuentran condiciones ideales para proliferar. Además, el coste energético y operativo pesa mucho. Si la tecnología funciona ahí, bajo calor extremo y estrés hídrico, demuestra que es robusta y escalable.
Potencial
Sistemas como ECO-Station y ECOBOT apuntan a una gestión del agua que se parece más a un sistema nervioso que a una depuradora clásica. Sensores, respuesta automática, aprendizaje continuo. Agua que, en cierto modo, se cuida sola.
Integrados en ciudades, pueden reducir la presión sobre las infraestructuras de tratamiento, hacer viables espacios acuáticos urbanos y proteger fuentes de agua potable frente al calentamiento global. En regiones áridas, permiten aprovechar cada metro cúbico, evitando que se pierda por contaminación o eutrofización.
No es ciencia ficción. Es otra manera de entender el agua: no como algo que se limpia cuando ya está sucia, sino como un ecosistema que se mantiene sano día a día. Y eso, en un planeta que se recalienta, vale más que el oro líquido.
Fuente: ecoinventos.com


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