Los róveres robóticos que exploran la superficie de Marte se autoconducen y son capaces de esquivar obstáculos o detenerse ante terrenos inesperadamente peligrosos. Sin embargo, típicamente siguen la ruta general que el personal humano de la misión les ordena desde el centro de control en la Tierra. Recientemente, gracias a la inteligencia artificial, el Perseverance, un róver robótico de la NASA que explora terrenos de Marte desde que aterrizó allí en 2021, decidió por su cuenta qué ruta seguiría al día siguiente y llevó a cabo sus planes con éxito.
La prueba se ha repetido ya otra vez, también con éxito.
La inteligencia artificial empleada es de tipo generativo.
Marte se encuentra, en promedio, a unos 225 millones de kilómetros de la Tierra. Esta enorme distancia crea un retraso significativo en las comunicaciones, lo que imposibilita conducir desde la Tierra en tiempo real un vehículo en Marte. La solución que se ha venido adoptando es hacer que el vehículo sea un robot y se autoconduzca, pero siguiendo rutas planificadas por humanos. Estos analizan el terreno en fotografías y mediante otros datos. Luego, envían la nueva ruta a seguir al robot y este la sigue, aunque reservándose la opción de decidir rechazar las instrucciones que resulten demasiado peligrosas, como por ejemplo por la caída inesperada de una roca en el camino previsto o por detectar un peligro del que los planificadores humanos no se percataron. Pero, por lo demás, la ruta de cada jornada tradicionalmente la han venido decidiendo humanos.
En las dos jornadas citadas del Perseverance, un sistema de inteligencia artificial analizó por su cuenta las fotografías de la zona y los datos sobre la topografía del terreno que el robot tenía ante sí. Identificó rasgos problemáticos del terreno, como lo son rocas sobresaliendo demasiado, acumulaciones de arena en la que las ruedas podrían hundirse demasiado y quedar atascadas, y otros obstáculos, y, con esta información, decidió la ruta a seguir.
Fuente: noticiasdelaciencia.com


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