Una IA desarrollada por endocrinólogos de la Universidad de Kobe puede diagnosticar con precisión la acromegalia simplemente analizando imágenes del dorso de la mano y del puño cerrado
Un equipo de la Universidad de Kobe desarrolló un sistema de inteligencia artificial capaz de detectar acromegalia analizando fotos del dorso de la mano y del puño cerrado, sin usar imágenes del rostro.
Publicaron los resultados en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, y lo interesante es que diseñaron el modelo pensando desde el inicio en proteger la privacidad.
La acromegalia es un trastorno endocrino poco común que suele aparecer en la mediana edad. Ocurre cuando el cuerpo produce demasiada hormona del crecimiento durante años.
Ese exceso provoca manos y pies más grandes, cambios faciales visibles y crecimiento anormal de huesos y órganos internos. Como avanza lentamente, muchos no notan el problema al principio.
Sin tratamiento, la enfermedad puede causar complicaciones graves y reducir la esperanza de vida en aproximadamente diez años. El gran problema es que el diagnóstico suele tardar muchísimo.
El endocrinólogo Hidenori Fukuoka explica que, como es una enfermedad rara y progresa despacio, pueden pasar hasta diez años antes de que alguien la diagnostique correctamente.
Ya habían intentado usar inteligencia artificial con fotografías para detectarla antes, pero la mayoría de esos sistemas dependían de imágenes del rostro, algo que genera preocupaciones de privacidad.
Por eso el equipo decidió cambiar el enfoque. En lugar de analizar caras, se centraron en las manos, que también muestran cambios característicos en pacientes con acromegalia.
Yuka Ohmachi, estudiante de posgrado, contó que eligieron específicamente el dorso de la mano y el puño cerrado, evitando incluso la palma para no capturar líneas únicas que identifiquen a la persona.
Gracias a esa decisión, lograron reunir una base de datos amplia. Participaron 725 pacientes de 15 centros médicos en Japón, que aportaron más de 11 mil imágenes.
Con ese material entrenaron y probaron el modelo de inteligencia artificial. Luego compararon su desempeño con el de endocrinólogos experimentados usando exactamente las mismas fotografías.
El resultado sorprendió incluso a los propios investigadores. El sistema alcanzó niveles muy altos de sensibilidad y especificidad, y en las pruebas superó a los especialistas humanos.
Ohmachi admitió que le impactó lograr tanta precisión usando solo imágenes de manos y sin apoyarse en rasgos faciales, lo que hace la herramienta mucho más práctica para exámenes masivos.
De todos modos, los médicos no diagnostican solo mirando manos. Siempre consideran historia clínica, análisis de laboratorio y otros datos antes de confirmar una enfermedad.
El equipo aclara que la intención no es reemplazar a los profesionales, sino apoyarlos. La herramienta podría ayudar a detectar casos sospechosos antes y derivarlos más rápido a un especialista.
También creen que podría ser útil en zonas donde no hay endocrinólogos, dando a médicos generales una señal temprana para no pasar por alto la enfermedad.
Además, planean adaptar el sistema para identificar otros problemas que también se reflejan en las manos, como artritis reumatoide, anemia o dedos en palillo de tambor.
Si esta tecnología sigue mejorando, podría integrarse en chequeos médicos rutinarios y reducir las brechas de acceso a la atención especializada, especialmente en regiones con menos recursos.
Fuente: robotitus.com


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